"Estamos matando la tierra": Saskia Sassen

La socióloga asegura que es necesario usar un lenguaje más severo para nombrar los efectos que tienen nuestras prácticas productivas, encaminadas a la maximización de la ganancia y no al cuidado del medio ambiente.

ArchivoSaskia Sassen

La teórica Saskia Sassen abre un nuevo debate sobre las categorías y el lenguaje que debe ser usado para describir los rápidos cambios que el mundo ha venido experimentando gracias a las complejidades de la economía global. Actualmente es profesora de sociología de la cátedra Robert S. Lynden en la Universidad de la Universidad de Columbia (NYC) e integrante del Comité sobre Pensamiento Global de la misma universidad. En el año 2014 fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

¿Qué tienen para aportar las ciencias sociales en un eventual escenario de posconflicto como el que posiblemente se avecina para nuestro país?

Hay una serie de investigaciones que nos indican que las lógicas distributivas, económicas, sociales, culturales son estratégicas para asegurar la paz y convivencia en una ciudad grande. Gran parte del conflicto urbano tiene que ver con el hecho de que ciertos barrios marginales se forjan cuando las personas no pueden acceder al espacio urbano, son expulsados y van acumulando desempleo, pobreza, y rabia ante la impotencia de cambiar dicha situación, lo que muestra que se tiene la conciencia y la voluntad de mejorar su condición, pero no

¿Cuál cree que debería ser la función social de una ciudad?

La ciudad debería ser un espacio donde la gran diversidad pueda articularse y generar algo muy positivo; innovar y crear. La manera más efectiva de conseguir la seguridad en una ciudad es la integración, no la fortificación y militarización de la ciudad. He escrito sobre ello en varias de mis obras.

¿Cuáles cree que son los cambios más urgentes que se deben realizar en el mundo para frenar el desastre ambiental que está enfrentando la humanidad?

Creo que uno de estos cambios urgentes es ir mucho más allá del discurso de hoy, centrado en medidas modestas y básicamente dentro del dominio de la política. Tenemos que expandir el campo de acción e incorporar las ciencias naturales, la biología, las tecnologías digitales, entre otras. Un espacio que combina y aplica todas estas formas distintas del conocimiento.

Hablemos de un ejemplo práctico…

Tengo una serie de casos que describo cuando hago conferencias sobre este tema, pero quisiera hablarte sobre uno en específico; existe una bacteria que cuando se introduce en las aguas residuales producto de los baños, cocinas, restaurantes, etc, genera una molécula de plástico, que es resistente, durable y biodegradable. El plástico como insumo es lo que necesitamos en casi todos los sectores. Pero los únicos plásticos durables y resistentes que hemos fabricado no son biodegradables y son una de las fuentes más importantes en la destrucción de todo lo que es el mar y los lagos que se están muriendo, asfixiados. He escrito varios artículos que documentan toda una serie de efectos radicales usando la bacteria, algas, hongos, entre otros. Lo que se trata en realidad es usar la biosfera como un compañero para manejar la crisis del medio ambiental, no tiene nada que ver con los tímidos esfuerzos de desarrollar políticas públicas.

¿De qué se trata su más reciente libro ‘Expulsiones’ que acaba de ser traducido al castellano en Barcelona por la editorial Katz?

El punto de partida es que existe toda una serie de condiciones extremas que no se pueden captar en términos de ‘desigualdades’, la categoría que lidera en gran parte el debate hoy. Es una categoría que no nos ayuda a captar muchas condiciones que también son destructivas como la depredación de la tierra y la contaminación de las aguas. En segundo lugar, en mi más reciente trabajo me enfoco en gran medida sobre la cuestión del medioambiente, e insisto que no es suficiente el que usemos el termino de ‘cambio climático’ para denominar lo que está sucediendo. Tenemos que nombrar las destrucciones que han venido teniendo lugar durante este último siglo con un vocabulario mucho más severo y preciso. Así es como hablo de ‘tierras muertas’, nosotros las matamos con nuestras prácticas de cultivo, porque en lugar de usar los conocimientos profundos de antiguas generaciones que tienen en cuenta a la biosfera -la rotación de cosechas es un ejemplo- hoy buscamos maximizar la producción con pesticidas y fertilizadores para vender más en el mercado.

En nuestro país se ha generado un fuerte debate sobre una iniciativa del alcalde Gustavo Petro de construir viviendas destinadas a personas con poco poder adquisitivo en los sectores más lujosos y centrales de la ciudad, VIP (Vivienda de Interés Prioritario) para fomentar el ‘Derecho a la Ciudad’. Muchos sectores poderosos se manifestaron en contra. ¿Usted qué piensa al respecto?

¡Increíble! ¡Excelente!, ello es recuperar el espacio de la ciudad en su plenitud, en aquello que sólo la ciudad puede hacer: mezclar las diversas clases sociales. Ningún suburbio, ningún encerramiento o ‘Gated Community’, puede movilizar las diferencias de una manera productiva como lo puede hacer el espacio de una ciudad compleja y diversa.

¿Por qué es importante estudiar la ciudad y los problemas urbanos hoy?

Porque el mismo hecho de que los sectores que no son urbanos como la minería y la agricultura, hoy tienen un componente que es urbano. A qué me refiero, una mina o una plantación, en la actualidad tiene que manejar toda una serie de servicios altamente especializados que sólo se pueden producir en las ciudades globales, y existen otros casos. Este es un tema que he desarrollado en alto detalle en mi libro ‘La ciudad Global’ y una tendencia que sigue aumentando en importancia. Es decir que lo rural también tiene un componente urbano. Esto es simplemente un ejemplo de una realidad mucho más compleja.

La definición que usted nos da, complejiza las clásicas definiciones de lo rural y de la ciudad misma.

‘La ciudad’ es uno de los espacios más complejos que hemos generado y construido colectivamente a través del tiempo. Y va mucho más allá, de la tan repetida frase que en el mundo ahora la mayor parte de la población vive en las ciudades. Esta frase viene siendo usada por los políticos frecuentemente, igualmente si saben poco o nada sobre los procesos complejos de expulsión del campo, que empujan a esa migración a la ciudad.

¿Cree que el mundo se está homogenizando?

Sí y no. Sí, porque tenemos más y más estructuras estandarizadas, lo que es parte de las necesidades que tienen las empresas globales para poder funcionar mundialmente. Además, tenemos una serie de estándares que se han elaborado para facilitar el out-sourcing o tercerización del trabajo. Pero por otro lado, la manera en la que este paisaje infraestructural viene usado puede variar muchísimo.

¿A qué ciudades se refiere?

Por ejemplo, los dos grandes centros financieros de Estados Unidos son Nueva York y Chicago tienen muchos estándares, incluso, algunas de las capacidades más complejas y sofisticadas que requiere un centro financiero global. Pero la manera en la usan todo eso varia profundamente. Lo mismo se puede decir para los 4 grandes centros financieros de China: Hong Kong, Shanghai, Beijing y Shensen: todos necesitan las mismas infraestructuras pero las usan para objetivos diferentes y para la producción de instrumentos financieros diversos. O si hablamos del espacio Europeo, y de ciudades como Frankfurt, Londres y París son los tres mayores centros, pero son muy diferentes.

Algo que muchas personas se preguntan es, ¿por qué donó el dinero que recibió cuando ganó el premio Príncipe de Asturias el año pasado?

Tuve dos razones. La primera, con tantas personas en España en dificultades, ni modo que yo iba a aceptar el dinero -si Al premio, pero no Al dinero-. Doné todo a tres instituciones que realmente son magníficas en cuanto a su trabajo para ayudar a los frágiles, pobres, perseguidos. En segundo lugar porque yo no soy una persona que crea en el tema de ‘Reyes y Príncipes’. Aceptar el dinero del premio no era consecuente con mi ética. Pero aceptar el premio y donar el dinero es una modalidad pragmática con la cual si me identifico.

Usted regresa a Medellín luego del Foro Urbano Mundial para las diversas versiones del ¡Hay Festival! ¿cómo fue su experiencia en la ciudad?

Es realmente lo que en ciencias sociales llamamos un “experimento natural" que nos muestra como una ciudad asediada por la violencia, la criminalidad, las drogas entre otros males, puede reconstruirse material y socialmente. Es extraordinario el trabajo de Fajardo que ha venido siendo continuando por algunos de sus sucesores. Pero el coraje, y la visión vienen de Fajardo.

 

 

546642

2015-03-01T10:33:58-05:00

article

2015-03-02T18:04:28-05:00

none

Steven Navarrete Cardona

Medio Ambiente

"Estamos matando la tierra": Saskia Sassen

42

9133

9175

Temas relacionados