Estufas para salvar el Corredor de Robles

La meta para los próximos dos años es construir unas 2.000 estufas eficientes en la zona que conecta los páramos Guantiva, La Rusia e Iguaque y vender bonos de carbono.

Una estufa eficiente puede costar hasta $1 millón, pero al año emite dos toneladas menos de CO2 que una convencional de leña.

El Corredor de Robles, ubicado entre Santander y Boyacá, es una de las últimas masas de bosque de esta especie que han sobrevivido al avance de la deforestación, la ganadería y la agricultura. Se trata de una gran franja de árboles de la familia Fagaceae, el roble negro o morado y el roble blanco o común, que conecta y protege tres páramos vitales para el país: Guantiva, La Rusia e Iguaque.

Por su alto poder calorífico, porque le da un sabor especial a la comida, la madera del roble es una de las favoritas para cocinar alimentos en las casas campesinas. Puede que las estufas eficientes no sean la panacea para salvar el Corredor de Robles, pero Roberto León Gómez, subdirector de desarrollo local y cambio climático de la Fundación Natura, cree que pueden convertirse en un gran alivio para la presión ecológica que hay sobre estos bosques.

Con el apoyo de Ecopetrol, la meta de la Fundación Natura es construir 2.000 cocinas eficientes en casas campesinas de la región durante los próximos dos años. Parte de este mismo proyecto permitirá construir otras 2.000 en Antioquia junto a Corantioquia y Cornare, la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare.

León Gómez dice que los líderes en la construcción de estufas de este tipo han sido los antioqueños, a través de Cornare. Inspirados en un modelo de estufa que promovió el ICA en los años 60, los antioqueños lo mejoraron y adaptaron aún más a las necesidades de las familias colombianas.

Se calcula que una estufa eficiente reduce en promedio las emisiones de CO2 en dos toneladas. Con 4.000 estufas nuevas instaladas se podrían dejar de emitir a la atmósfera 80.000 toneladas de este gas de efecto invernadero cada año. Visto de otra forma, este número de estufas podrían compensar las emisiones de casi 500 vuelos completos entre Bogotá y Medellín. El objetivo del programa es vender bonos en el mercado voluntario de carbono. Cada año podrían recolectarse US$80.000 que se reinvertirán en nuevas estufas.

Los precios de cada estufa varían dependiendo del modelo, pero oscilan entre $600.000 y $1’000.000, una mínima inversión frente a los beneficios ambientales y en salud. De acuerdo con un estudio realizado para el Banco Mundial, los costos para el sistema nacional de salud por los problemas asociados con la contaminación doméstica del aire rondan los $415.000 millones anuales, en tratamientos médicos, medicinas e incapacidades. El uso de la leña en Colombia genera anualmente un incremento de entre 1,6 y 2,8 millones de casos de infección respiratoria aguda en niños menores de 5 años y entre 0,9 y 1,5 millones de casos en mujeres adultas.

Pero esta es apenas una de las estrategias puestas en marcha para proteger el Corredor de Robles. La Fundación Natura, con el apoyo de Ecopetrol, está intentando implementar sistemas agroforestales y silvopastoriles junto a campesinos y finqueros. Elsa Matilde Escobar, su directora, dice que un sólo incentivo no funciona y por eso el esquema con el que trabajan involucra una variedad de herramientas y estrategias que ayudan a las personas a valorar la conservación de ecosistemas y al mismo tiempo aumentar la productividad de sus fincas.

 

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