Para qué eucaliptos, si tenemos robles

Por primera vez un grupo de investigadores colombianos calcula cuánto carbono capturan 260 especies forestales nativas.

Grupos de investigación de varias universidades analizaron las ventajas forestales de 260 especies nativas de Colombia. Fundación Natura

En las sabanas del departamento de Vichada, a orillas de ríos como el Meta o el Bita, hoy en día proliferan las plantaciones comerciales de acacia, pino caribe, teca o eucalipto. Es un paisaje diferente al que conocieron los viajeros de otros siglos. Lo mismo sucede en las montañas de los Andes. El que ahora parece un hogar natural de pinos y eucaliptos, en realidad era el hábitat de robles y cedros.

¿Por qué estas plantaciones — necesarias para reducir la destrucción de los bosques nativos y consumo de su madera— utilizan un reducido número de especies, casi todas introducidas? ¿Por qué se insiste en el uso de árboles con maderas de poco valor que tienen mayor utilidad como fuente de pulpa o energía? ¿Por qué no se aprovecha el potencial de las especies locales, como los guayacanes o el laurel de cera, que producen maderas de gran calidad y con mucho aprecio en nichos especializados de mercado?

Parte de la explicación a estas situaciones es porque los colombianos no conocemos bien los usos y valores de estas y otras especies forestales de nuestros bosques nativos, ni la forma de utilizarlas en este tipo de emprendimientos, o en proyectos de restauración y conservación, o de carbono forestal, que son una oportunidad de ingresos.

Una reciente investigación realizada por el ingeniero forestal Luis Mario Cárdenas para la Fundación Natura lo confirma y pone de presente la escasa información generada en el país sobre tasas de crecimiento, generación de biomasa y captura de carbono para estas especies. Luego de buscar en archivos de veinte instituciones del país, Cárdenas sólo encontró retazos de información de biomasa para 59 especies, información genérica para árboles de trece ecosistemas boscosos y algunos datos sueltos para sistemas agroforestales o bosques con especies dominantes.

Estos vacíos impulsaron a la Fundación Natura, a través de su iniciativa MVC Colombia, a apoyar cinco estudios adelantados por grupos de investigación de la U. Nacional, la U. del Tolima, la CAEM de la Cámara de Comercio de Bogotá, el Jardín Botánico de Medellín, la Fundación Neotropical, Carbono & Bosques y el Invemar.

Los resultados, entregados el jueves 23 de abril, incluyen al menos 260 curvas nuevas de crecimiento, biomasa o captura de carbono para especies presentes en distintos ecosistemas boscosos y zonas de vida en Antioquia, Chocó, Santander, Córdoba y Valle del Cauca, que pueden ser extrapolados a áreas con características similares, además de datos de incrementos medios anuales de altura y diámetro y ecuaciones genéricas para otros tipos de bosque, incluyendo manglares del Caribe y el Pacífico colombianos, y ecuaciones de crecimiento de especies usadas en restauración en Cundinamarca.

Con este inventario se abre el camino para utilizar las especies nativas en distintos tipos de proyectos, con menos incertidumbre y más precisión, evitar el uso de datos genéricos generados internacionalmente y estimar mejor la contribución de estas especies a servicios ambientales como la mitigación del cambio climático, la protección de los suelos y el agua, y la generación de hábitats para otras especies de fauna y flora.

La información obtenida en estos casos es de acceso público para investigadores, desarrolladores de proyectos, comunidades, la sociedad civil y para el Gobierno Nacional y estará disponible en una plataforma geográfica en las páginas web www.natura.org.co y www.mvccolombia.co.

Un valor agregado es que los proyectos generaron conocimiento sobre la ecología de las especies nativas, el funcionamiento de los bosques, los servicios adicionales que prestan, el potencial de algunas de las especies para proyectos de restauración ecológica y el papel que juegan otras en impulsar el crecimiento de sus vecinas en el bosque.

Estas investigaciones nos hacen soñar con un país donde la biodiversidad sí sea base fundamental de nuestra riqueza y sea considerada por los tomadores de decisiones.

 

* Subdirector de Desarrollo Local y Cambio Globalde la Fundación Natura.