Exceso de esmog en Chile empaña la Copa América

Ayer se decretó emergencia ambiental en Santiago debido a los elevados niveles de contaminación provocados, principalmente, por automóviles.

Panorámica tomada el pasado domingo 21 de junio que muestra la alta contaminación en Santiago de Chile. / EFE

Calles despejadas, el transporte público abarrotado y algunos colegios con clases suspendidas. Así vivió Santiago ayer su primera emergencia ambiental en 16 años, debida a la alta polución que impactó a la capital chilena en plena Copa América.

Después de tres días de preemergencia, las autoridades anunciaron que no fue posible reducir la contaminación producida por la alta concentración de esmog. Las estaciones de monitoreo alertaban que la mala calidad del aire había alcanzado niveles críticos, por lo que fue necesario prohibir que este lunes circulara el 40% del parque automotor de Santiago. También fueron suspendidas algunas de las actividades de las 924 fábricas que entregan residuos contaminantes al aire.

La ciudad de 6,3 millones de habitantes, situada en un valle rodeado de montañas, es una de las capitales más contaminadas de América Latina, principalmente en otoño e invierno, debido a la ausencia de brisas que dispersen las partículas contaminantes y a su geografía, que encajona la urbe y obstaculiza su adecuada ventilación.

Según Claudio Orrego Larraín, intendente de la Región Metropolitana de Santiago, este mes ha sido el más seco desde 1968.

A la medida de “emergencia ambiental”, la más extrema de la legislación chilena, se unieron las recomendaciones del Gobierno a las familias para que suspendieran las clases de educación física en colegios y la habilitación de vías exclusivas para el transporte público.

Sin lluvias a la vista, temperaturas más altas de lo habitual y una escasa ventilación, las autoridades no prevén una mejora de los indicadores ambientales por lo menos en los próximos tres días.

Las restricciones, que también obligan a la suspensión de actividades al aire libre, se aplican desde las 7:30 de la mañana hasta las 9:00 de la noche.

De esta prohibición están exentas las actividades programadas en Santiago con motivo de la Copa América, como entrenamientos. Por disposiciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), y pese a que la polución atenta contra el rendimiento de los deportistas, ningún partido de la Copa puede suspenderse por este motivo.

“La Copa América responde a compromisos internacionales de Chile, por lo que no se suspende, pero esperamos que de aquí al miércoles no se mantengan estos niveles”, señaló el intendente Orrego Larraín sobre el hecho de que el próximo partido, que disputarán las selecciones de Chile y Uruguay en el estadio Nacional de Santiago, está previsto para mediados de semana.

“Aquí está en juego la salud de las personas (...), realmente estamos en condiciones atmosféricas y climáticas muy malas para Santiago”, reconoció Orrego.

 

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