La expedición de los 30 millones de genes desconocidos

A bordo del Tara Oceans, científicos de diversas partes del mundo exploraron el genoma del mar por más de 900 días.

Se denomina plancton al conjunto de organismos, principalmente microscópicos, que flotan en aguas saladas o dulces. /Wikipedia.
Leyendo el diario de Darwin, El viaje de Beagle, donde el naturalista inglés relató su travesía a bordo del buque HMS Beagle alrededor del mundo, el científico francés Eric Karsenti tuvo la idea de montarse en un velero para hacer una expedición científica. Convocó a oceanógrafos y biólogos de alrededor del mundo, y como resultado, terminó navegando desde julio del 2010 hasta este año, la ruta entre Madagascar y la sudafricana Ciudad del Cabo para estudiar el plancton. La conclusión de su bitácora: hay al menos 35.000 especies diferentes de bacterias marinas y arqueas.
 
A diferencia del HMS Beagle, que tenía una tripulación de 120 hombres, la expedición Tara Oceans, como se llamó la convocada por Karsenti, le dio la vuelta al mundo durante más de 900 días e involucró a 126 científicos de 35 países diferentes. Entre ellos, a la española Silvia G. Acinas, quien actuó como coordinadora de bacterias y arqueas, y recogió las muestras que contienen millones de pequeños organismos en más de 210 estaciones marinas elegidas por su importancia climática o biodiversidad. 
 
Con esto, los investigadores obtuvieron una base de datos con 40 millones de genes de microbios marinos, donde el 80% de ellos son desconocidos por el mundo de la ciencia. “Probablemente nuestra base de datos tendrá muchas aplicaciones y podría intentar imaginarme alguna, pero la verdad es que no sé para qué valdrá”, afirmó Karsenti, directos científico de la expedición al diario El País.
 
Ahora, entre esos descubrimientos que pertenecen al mundo de los 900 metros de profundidad del agua, los investigadores deberán explorar para qué sirven. Pues se ha demostrado que un gen procedente de una bacteria marina tiene instrucciones para generar biocarburantes a partir de maíz, y que la leche sin lactosa existe gracias a un microorganismo marino que prefiere vivir en las aguas polares. A estas joyas de genes microbianos los científicos les llaman “el oro azul”.
 
Por esto, y como lo dijo el microbiólogo Josep Gasol a través del diario español El País, “los resultados de Tara Oceans serán complementarios a los de la expedición Malaspina”, un viaje que fue coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC), donde también participaron Gasol y Karsenti. A bordo de dos buques oceanográficos españoles, esta odisea navego el mar entre 2010 y 2011, y tomó más de 200.000 muestras de agua, plancton y gases de la atmósfera a 4.000 metros de profundidad. Sin embargo, mientras el coste del Tara Oceans fue de 10 millones de euros, la Malaspina viajo con un presupuesto de 17 millones de euros.
 
Según lo afirma Acinas, la base de datos del Tara Oceans a los que se sumarán los de la Malaspina, “es publica y abierta, un legado a la comunidad científica”. Para llegar a ella, su grupo ha leído 7.2 billones de pares de bases de ADN – las combinaciones de esas 4 letras que nos enseñaron en el colegio, convirtiéndose en “un volumen de secuenciación 1.000 veces superior a cualquier estudio previo”.
 
Los resultados de la expedición, que se publicaron en la revista Science, también revelan que en el mar existen al menos 150.000 taxones o grupos de protistas en el mar. Un descubrimiento que hizo esta curiosa expedición, donde la donante del velero fue la diseñadora francesa de moda Agnès Troublé, quien cedió su barco familar: la goleta Tara.