La fiesta de los que están fuera de la COP21

Militantes del mundo se han dado cita en escenarios alternativos de la cumbre climática. ¿Qué buscan y por qué “la COP” no es suficiente?

A pesar de que por sus simpatías con el Partido Comunista –que salvo por siete años ha estado al frente de la ciudad desde 1935– Montreuil suele ser considerada una banlieue roja, el color que domina en estos días en las calles es el verde. Verde en los afiches de los cafés, en las etiquetas pegadas a las carpas que se levantan en la plaza principal, en las banderolas que cuelgan del cinema Le Mélies y en los chalecos de los más de seiscientos voluntarios que el viernes por la tarde tratan de tener todo a punto para la Cumbre Ciudadana por el Clima que tendrá lugar durante el fin de semana.

Los organizadores saben que luego de que la declaración de Estado de Urgencia llevara a la cancelación de la Gran Marcha por el Clima que debía coincidir con la inauguración de la COP21, los activistas venidos de todo el mundo que querían expresar su inconformismo con la manifestación oficial voltearían sus ojos hacia Montreuil.

“Más que definirnos como en oposición o como complemento de la COP 21, lo que nos une es que dudamos que tal como está planteada sirva para gran cosa. No hay que olvidar que ese '21' es porque los jefes de estado ya se han reunido veinte veces patrocinados por las empresas más contaminantes del planeta sin escuchar a los ciudadanos”, dice Antoine Chardonny, miembro de AlternatiBa, la organización que coordina el evento. “Por eso, al silencio que nos quieren imponer respondemos con un evento festivo para el que esperamos decenas de miles de asistentes”.

El programa, que se desarrollará en once locales en el centro de la ciudad, contempla más de doscientas cincuenta conferencias y debates que van desde el impacto del consumo de carne en el deterioro ambiental y la acción no violenta para detener los megaproyectos que amenazan el medio ambiente, hasta los problemas particulares de países como Túnez y Uganda. Además de conciertos de grupos originarios de varias de las decenas de países que participan en la “Cumbre Ciudadana”.

“Al margen de la cumbre oficial que reúne a los jefes de estado, es de aquí, de los ciudadanos, que van a salir propuestas para evitar que la sociedad siga agotando a los seres humanos y a la naturaleza”, dice Patrice Bessac, alcalde de la localidad.

La convicción de que en una Cumbre Oficial hay demasiadas voces institucionales y pocas de la sociedad civil y que por eso no basta para obtener compromisos y soluciones, y en particular la decepción de los resultados de la COP de Copenhague en el 2009, de la que nunca salió el acuerdo que debía extender y llevar más allá el Protocolo de Kioto, fueron las razones que llevaron a la periodista y bloguera Anne Sophie Novel a imaginar “PlaceToB”, un proyecto que durante la duración de la COP 21 transformó el bar restaurante Belushi's y el hostal que lo avecina en un centro de colaboración open space en el que trabajan, comen y duermen 600 activistas y periodistas de todo el mundo.

“La idea es que las ideas circulen. Cada día hay conferencias y transmisiones en directo de lo que ocurre en la COP oficial y cada quien trabaja para su medio y crea sus contenidos, pero los espacios de vida social permiten la puesta en común de todas las opiniones y de todas las ideas”, dice Stéphanie Ampart, quien trabaja en la coordinación de medios de PlaceToB. “Tenemos aquí 27 nacionalidades”, dice. “Cuarenta”, la corrige una de sus colaboradoras.

El mismo espíritu de ideas compartidas anima a los promotores de la ZAC (Zona de Acción por el Clima) organizada por la “Coalición21”, una iniciativa del colectivo Attac, que no deja de mencionar entre sus orígenes las conferencias de Copenhague 2009 y Varsovia 2013, a las que considera “fracasos”, y que en hoy en día reúne 130 organizaciones civiles. Como sede para su conferencia paralela, Coalición21 eligió el CentQuatre, la antigua bodega que fue sede de los servicios funerarios municipales, reconvertida desde el 2008 en centro cultural. Allí se reunirán del 7 al 11 de diciembre. Uno de los ejes de su proyecto son las vistas de colegios, que se realizarán cada día durante las horas de la mañana.

“Es muy importante que ellos sepan que la lucha por el clima no empezó hoy y no se termina hoy. La COP21 nos permite sin embargo hacer visible esa gran lucha que son muchas luchas que buscan que cada persona pueda vivir decentemente de su trabajo, respirar un aire puro y tener a su disposición un modelo de desarrollo durable para todos”, dice Gabin, uno de los voluntarios que participan en la organización del evento.

Otro de los puntos claves de los eventos paralelos a la COP21 es la sala de conferencias Olympe de Gouges, que cada día recibe entre 600 y 1.000 personas para talleres y debates que abordan temas como el derecho de los pueblos indígenas a decidir las políticas ambientales en sus territorios y la imposibilidad de imaginar una inversión de la tendencia de calentamiento global dentro de un sistema capitalista. Según los administradores del sitio internet Demosphère, que funciona como una agenda de eventos políticos y de movilización ciudadana, al menos quince eventos paralelos a la COP 21 se realizan cada día en París y el número llega a cincuenta diarios durante los fines de semana.

Además de los debates, la programación alternativa a la COP21 contempla eventos como los “Premios Pinocho”, entregados el pasado jueves y que galardonaron a la Empresa de Energía de Francia (EDF) y al banco BNP Paribas como las compañías transnacionales que más mienten respecto a sus compromisos con el medio ambiente. También durante la duración de la COP21 tendrán lugar en París un Tribunal Internacional por los derechos de la naturaleza, un juicio ciudadano contra la multinacional Exxon y un debate-concierto que durante dos noches congrega a músicos como Patti Smith, Tom Yorke, de Radiohead y Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers

.Los artistas, ONG y asociaciones ciudadanas que expresan en estos espacios su descontento con una COP21 que consideran los ha dejado por fuera y que el contexto de Estado de Urgencia vigente en Francia les ha impedido manifestarse en la vía pública, aún tienen planeado convergir el sábado 12 de diciembre en una gran marcha por las calles de la capital francesa que deberá coincidir con la clausura del evento oficial. La autorización policial para realizarla, sigue por ahora en suspenso.

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Ricardo Abdahllah, París

Medio Ambiente

La fiesta de los que están fuera de la COP21

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