Glifosato, “probablemente cancerígeno”

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer reclasificó al herbicida por su potencial asociación al cáncer.

Por cada hectárea de cultivos ilícitos asperjada con glifosato, tan sólo se reduce la décima parte. / Archivo

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), un organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), les ha dado la razón a las decenas de científicos e investigadores que por años advirtieron sobre los riesgos que el glifosato, molécula utilizada para destruir cultivos de coca y uno de los herbicidas más vendidos en el mundo, podría suponer para la salud.

En una investigación publicada en la revista The Lancet Oncology, los expertos de la IARC explican las razones que los llevaron a reclasificar cinco herbicidas. El más popular de los cinco, el glifosato, sustancia activa del Roundup, un producto comercializado por la multinacional Monsanto, entró a la categoría de “probablemente cancerígeno para los humanos”, junto con diazinón y malatión. Por otra parte, los tetraclorvinfos y paratión serán considerados por ahora como “posiblemente” cancerígenos.

El comité de 17 expertos provenientes de 11 países, reunidos en marzo de este año, explicaron a través de un comunicado que sobre el glifosato hay “evidencia limitada” de que puede producir linfoma no Hodgkin en seres humanos, pero hay pruebas “convincentes” de que puede causar cáncer en animales de laboratorio.

La IARC clasifica las sustancias en cinco grupos. El grupo 1 corresponde a las sustancias ampliamente probadas como cancerígenas. En el grupo 2A, al que entró el glifosato, se incluyen aquellas que pueden causar cáncer a los humanos, pero las pruebas no son concluyentes. En el grupo 2B figuran las sustancias que aún están lejos de ser concluyentes. En el grupo 3 aquellas de las que no hay pruebas, y en el grupo 4 aquellas sobre las que hay pruebas suficientes de que no causan cáncer a los humanos.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, dijo a la agencia de noticias AP que “sin duda esto reabre el debate sobre fumigación y nos hace preocuparnos”. Pero al mismo tiempo señaló que la necesidad de controlar los cultivos ilícitos obliga a tener en cuenta otras posibilidades.

Desde el año 2000 hasta hoy han sido fumigados 1,5 millones de hectáreas de cultivos ilícitos en Colombia y varios millones de dólares se han invertido en la compra de Roundup.

Monsanto se queja

La disputa sobre la peligrosidad del glifosato ha sido extensa. La propia agencia estadounidense de protección medioambiental había declarado ya en 1985 al glifosato como “cancerígeno posible para el hombre”, pero seis años más tarde echó para atrás su decisión.

Ahora que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha vuelto a advertir sobre los peligros asociados a su uso, basada en la información proveniente de experimentos y análisis en animales, el grupo Monsanto, que fabrica el Roundup, ha salido al paso y cuestionado la decisión. Según sus voceros, nadie ha demostrado un vínculo directo entre el glifosato y el riesgo de cáncer en humanos.

Los voceros de Monsanto cuestionaron el anuncio de la IARC recordando que en otras oportunidades se ha equivocado al poner la etiqueta de cancerígeno a productos que no lo son.

No hay que olvidar en este debate que Colombia es el único país del mundo que permite la aspersión aérea de cultivos ilícitos.