Guerra científica contra los gatos

La erradicación de los felinos en 83 islas del mundo ha beneficiado a cientos de especies en vía de extinción que se veían amenazadas por su presencia.

Los gatos asilvestrados se han convertido en un problema para la conservación de especies nativas en las islas / Peter Trimming - Flickr

Los gatos salvajes, que se pasean por las islas del mundo han provocado la desaparición de al menos 33 especies de animales. Sus víctimas, en número, son principalmente las aves, con 22 especies atacadas, seguidas por nueve de mamíferos y dos de reptiles. Esto, en pocas palabras, significa que estos gatos son culpables del 14% de todas las extinciones de animales vertebrados registradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Motivados por este problema, autoridades ambientales de todo el planeta comenzaron una guerra secreta contra los gatos, en la que por medio de trampas, venenos e incluso perros, han buscado erradicar a esta clase de felinos. Como resultado de estos esfuerzos, los gatos asilvestrados ya han sido erradicados en al menos 83 islas, dentro de las que se destacan Santa Catalina (México), Baltra (Ecuador), Trinidad (Brasil) y los islotes españoles de Lobos y Alegranza, según el último recuento de la organización neozelandesa Biodiversity Restoration Specialists, elaborado hace cinco años.

Un nuevo estudio soporta esta estrategia. El trabajo, liderado por la bióloga estadounidense Holly Jones, demuestra que la erradicación de especies invasoras (entre ellas los gatos) ha beneficiado a cerca de 236 especies animales nativas de 181 islas en todo el mundo. Además, cuatro de ellas vieron una disminución considerable de su riesgo de extinción, según explica el estudio publicado en la revista científica PNAS.

Y es que los resultados son cada vez más convincentes. Por ejemplo, en la isla Natividad, en México, la erradicación de los gatos asilvestrados fue clave para la recuperación de la pardela culinegra, un ave de gran envergadura y que vive en un puñado de islas del Pacífico mexicano. “Esta intervención fue importante para que la especie pasara de considerarse vulnerable a casi amenazada” en la Lista Roja, según subraya Heath Packard, portavoz de la ONG estadounidense Island Conservation, implicada en el estudio. De la misma manera, en la isla británica de Asunción, en el Océano Atlántico, la ausencia de gatos permitió que el rabihorcado de Ascención, ave en peligro de extinción, recolonizara su territorio.

Sin embargo, no todo es bueno. Mientras unas especies se recuperan por la erradicación de otra, se abre el debate si es éticamente correcto que se le haga una persecución sistemática a una especie. “Los biólogos de la conservación también somos amantes de los animales. La mayor parte de nosotros hemos dedicado nuestras carreras a proteger la biodiversidad”, dice Jones. No obstante, tanto para la investigadora, como para el resto del grupo, lo más importante es la conservación de las especies nativas, así esto implique acabar con las especies invasoras. “También entendemos que aceptar la persistencia de mamíferos invasores en islas es una decisión que permite que las especies nativas sean depredadas y, en algunos casos, llevadas a la extinción”, explica Jones, de la Universidad del Norte de Illinois.

Sobre qué hacer con los gatos hay varias opiniones. En muchas islas del mundo donde están los gatos asilvestrados es necesario erradicarlos para eliminar la presión sobre muchísimas especies endémicas amenazadas por este depredador introducido, pero en otras islas sería prácticamente imposible, y se podrían tomar otras medidas, como la esterilización. Y aunque en el planeta, la eutanasia es la práctica más común, como indica Manuel Nogales, biólogo español y miembro de Grupo de Ecología y Evolución en Islas del CSIC, hay otras alternativas como la adopción. “En Japón, se llevaron a Tokio a los gatos capturados en la isla de Okinawa, los esterilizaron y los dieron en adopción”, concluye.

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