Ríos vivos sigue en oposición al proyecto

¿Habrá luz al final del túnel de Hidroituango?

La visita reveló que la estructura de la casa de máquinas está estable y se puede recuperar. EPM afirma que la obra tendrá un sobrecosto de $3 billones, pero empezará a generar energía en 2021.

Estudios preliminares revelaron que la caverna, las vigas y las paredes de la casa de máquinas están estables.Archivo EE

El ingeniero William Giraldo, vicepresidente de proyectos de generación de energía de EPM, dibuja una montaña escarpada que sirve como modelo para explicar el tamaño y el funcionamiento del proyecto hidroeléctrico Ituango. Lo hace con marcadores de colores, sobre un tablero de colegio, ante más de 80 periodistas de todo el país invitados por la empresa para conocer el estado actual de la obra. Estamos en uno de los auditorios del campamento que construyó EPM en el cañón del río Cauca, al noroccidente del departamento de Antioquia. (Lea: La foto de la casa de máquinas de Hidroituango: ¿es o no es real?)

Allí viven y trabajan cerca de 3.000 empleados de la compañía. Para llegar hasta el lugar desde Medellín hay que recorrer durante casi cinco horas una carretera que hasta este momento termina en la presa del proyecto, pero que en el futuro cercano cruzará el Cauca y conectará a Puerto Valdivia con la capital antioqueña y el centro del país. Es el mediodía del jueves 3 de abril y por primera vez, desde que comenzó la emergencia, EPM va a mostrar el estado real de la casa de máquinas.

Según el equipo de comunicaciones de la empresa, la idea del viaje es dar un parte de tranquilidad y decirle al país que lo peor ya pasó y que el proyecto se va a salvar. “Nos interesa que ustedes vean con sus propios ojos cómo está la estructura interna de la casa de máquinas”, reconoce uno de los jefes de prensa de Hidroituango.

En la casa de máquinas de cualquier hidroeléctrica, incluida la de Ituango, están ubicadas las turbinas que sirven para transformar la fuerza de la caída del agua en energía eléctrica. En términos coloquiales se dice que son el corazón de los proyectos. Por eso, cuando en mayo del año pasado EPM tomó la decisión de inundarla para evitar que el río siguiera creciendo, sobrepasara la altura de la presa y causara una catástrofe social y ambiental sin precedentes, todo parecía indicar que los daños del proyecto serían irreparables.

Esa decisión produjo la pérdida de más de US$110 millones en equipos ya instalados, pero era la única posibilidad de salvar la vida de miles de personas de las comunidades aguas abajo. El río no tenía por dónde más salir: los túneles estaban taponados por los derrumbes, la presa estaba sin terminar y el vertedero, que funciona siempre como un mecanismo de emergencia para soltar el agua de forma controlada, no estaba listo. ¿Por qué el proyecto llegó a este punto crítico? ¿De quién fue la responsabilidad? ¿Fue un error humano o un imprevisto de la naturaleza? Aún no lo sabemos, pero todas las instituciones nacionales lo están investigando.

Lo cierto es que, cuando se desató la emergencia, en la casa de máquinas ya se habían instalado dos de las ocho turbinas previstas para el proyecto, las paredes estaban enchapadas y los equipos eléctricos parecían a punto de funcionar. Durante 271 días, todo el caudal del río Cauca se desvió por la casa de máquinas de Hidroituango, generando así una presión promedio de 1.200 metros cúbicos por segundo, en una caída libre de 100 metros. “Es como si hubiéramos golpeado los muros de las cavernas de la casa de máquinas durante nueve meses con un mazo de 750 toneladas por segundo”, explicó Giraldo.

A pesar de esto, las observaciones y los estudios preliminares revelan que las estructuras de las tres cavernas están estables, los túneles, las paredes y las columnas en buenas condiciones, y el techo no se desplomó.

Sin embargo, las voces críticas del proyecto continúan. Isabel Cristina Zuleta, directora de Ríos Vivos Antioquia, afirma que el proyecto aún no les ha devuelto la confianza a las comunidades y todavía no ha reparado los daños materiales, sociales y ambientales que causó la emergencia: “En la ribera del embalse se ven muchos derrumbes anormales y eso nos genera incertidumbre. Necesitamos que nos devuelvan la confianza, necesitamos estudios serios e independientes que nos digan si el proyecto es o no viable”.

Jhon Maya, vicepresidente general de EPM, reveló que en los próximos días una firma internacional realizará un estudio especializado para conocer el estado actual de todos las partes de la casa de máquinas, incluyendo la zona sur. “Tenemos argumentos para decir que podemos recuperar el proyecto en los tiempos que tenemos estipulados: en 2020 tener la casa de máquinas lista y en 2021 empezar a generar energía”, afirmó. “Creemos que el proyecto va a terminar costando $14,2 billones, $2,8 billones más de lo presupuestado inicialmente”.

Para ingresar a la casa de máquinas de Hidroituango se necesita casco de seguridad, chaleco reflectivo, tapabocas, botas con punta de acero, tapones de goma para los oídos y vacunas contra el tétano y la hepatitis. La entrada es una galería por donde hace unos meses bajaba desenfrenada el agua del Cauca. Empezamos a descender a pie por uno de los túneles por los que transitan a diario cientos de trabajadores de EPM que sacan en carretillas los escombros que dejó el paso del río. Caminamos durante 15 minutos entre laberintos y corredores subterráneos, hasta llegar al balcón de la casa de máquinas. En total descendimos más de 250 metros bajo tierra. (Le sugerimos: Una guía rápida para entender lo que está pasando en Hidroituango [INFOGRAFÍA])

Desde el borde del balcón se alcanza a ver una caverna de 240 metros de longitud, 23 metros de ancho y 49 metros de alto. La estructura, equivalente a un edificio de 17 pisos, se ve acabada, destruida, pero sus pilares permanecen estables. A pesar de que hay filtraciones de agua en la roca, de que varias de las paredes de cemento están rotas y de que la maquinaria instalada se perdió por completo, las vigas, las columnas y el techo de casa de máquinas se ven firmes y en buen estado. Si todo sale bien, allí estarán ocho generadores, cada uno con capacidad de 300 megavatios de potencia, para una capacidad instalada de 2.400 megavatios.

Sin embargo, Isabel Zuleta insiste en su posición: “Vemos contradicciones con la presunta normalidad que presenta EPM a los medios de comunicación. Si la situación estuviera controlada, Puerto Valdivia no seguiría en alerta roja, ellos no hubiesen tenido que matar a más de 100.000 peces y el buchón de agua no estaría invadiendo la cola del embalse”.

EPM responde: “Lo que vamos a hacer ahora es contratar estudios que nos ayuden a saber con certeza lo que está pasando adentro de la casa de máquinas. Después vamos a hacer estudios especializados y diseños para terminar de reparar la obra civil. El objetivo es cumplir lo más pronto posible con la resolución 820 de la ANLA y así garantizar la seguridad de las comunidades aguas abajo”, dice el ingeniero Giraldo, ya no desde el tablero del campamento, sino desde las profundidades de la tierra. “Una vez la ANLA nos autorice, procederemos a instalar los equipos y a trabajar en la recuperación del proyecto para poder producir energía en 2021”.

Al tiempo con las obras de reconstrucción de la casa de máquinas, EPM trabaja en el taponamiento del túnel derecho y de la galería auxiliar de desviación (GAD), el mismo que provocó la creciente de 6.000 m³/s del pasado 12 de mayo, que destruyó 70 casas y dejó 600 damnificados en Puerto Valdivia. Maya dice que una vez se logre este hito, el control de la obra regresará a la empresa. El otro trabajo al que están dedicados es terminar de construir los 17 metros que le faltan a la presa, para pasarla de 418 a 435 metros sobre el nivel del mar. (Acá: ¿Hidroituango mató al río Cauca? Una guía para aclararlo)

* Esta nota se realizó gracias a una invitación de EPM. 

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Juan Miguel Hernández Bonilla / @juanmiguel94

Medio Ambiente

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