Hallan nueva especie de tortuga en el Atrato (y ya está amenazada por el comercio ilegal)

Su nombre científico es Trachemys medemi y habita el norte de Suramérica desde hace ocho millones de años.

La nueva especie es particularmente colorida. La atraviesan gruesas líneas amarillas y al reverso del caparazón son naranja intenso. Grupo Biodiversidad y Conservación Genética (UN)

La nueva especie no supera los 22 centímetros de largo, sin embargo, ha estado presente en el Pacífico colombiano por cerca de ocho millones de años. Así lo reveló esta mañana el Grupo Biodiversidad y Conservación genética, de la Universidad Nacional, que encontró la especie de tortuga en los departamentos de Chocó (municipios de Acandí, Unguía y Río Sucio) y Antioquia (Chigorodó y Turbo), en cercanías del río Atrato.

De acuerdo con información del Periódico de la Universidad Nacional, se le conoce como icotea del Atrato; su cuerpo está atravesado por gruesas líneas de color amarillo intenso y al llegar a su cabeza se encuentran con otras de color naranja intenso, como su caparazón.

El hallazgo estuvo a cargo de los investigadores Mario Vargas Ramírez, director del Grupo Biodiversidad y Conservación Genética del Instituto de Genética de la Universidad Nacional de Colombia y Uwe Fritz, director del Instituto de Investigación Senckenberg de Dresde (Alemania), además de otros científicos.

Los investigadores comenzaron realizando estudios genéticos de 14 especímenes para determinar la historia de la nueva tortuga. “los análisis moleculares indicaron que se trataba de una nueva especie, que le daba un vuelco a lo que se creía era la biogeografía de las tortugas icoteas en Suramérica”, dijo el profesor Vargas Ramírez al periódico de la UNAL.

Analizando la genética de la nueva especie y comparándola con las que ya se conocen, descartaron que se tratara de la Trachemys venusta callirostris, que habita el norte de Colombia, pero encontraron que es hermana de la Trachemys dorbigni, una tortuga que habita el Río de la Plata y Brasil.

¿Cómo es que están relacionadas dos especies separadas por 4.500 kilómetros de distancia? Según le dijo el profesor Fritz, que lleva 30 años estudiando tortugas, al periodista Orlando Melo, la Trachemys (es decir, esta familia de tortugas) se originó en Norteamérica y se fue desplazado hacia el sur hace unos siete u ocho millones de años.  

La segunda ola sucedió hace dos o tres millones de años, y dio origen a las especies de tortugas que conocemos y son propias del Magdalena y el Sinú, la Trachemys venusta callirostris. La explicación breve es que el proceso migratorio hacia el sur se dio por la formación de lo que hoy es Panamá. Investigaciones recientes estiman que el tránsito por ese ‘puente’ pudo suceder desde el Mioceno, hace 17 millones de años”, escribe Melo Daza en el periódico UNAL.

La tortuga ya había sido vista por el pionero de la investigación de tortugas y cocodrilos de Colombia y Suramérica, Federico Medem, según la investigación de Melo Daza. Entre 1958 y 1975, se refirió a una tortuga que habitaba el bajo Atrato, diferente a la que se encontraba en la cuenca del Sinú y del Magdalena. Lo que realmente sucedió es que nunca se interpretaron bien las características descritas por Medem.

Esta nueva especie (nombrada “medemi” por este científico y dada a conocer el pasado 13 de octubre) se convierte en la cuarta tortuga endémica en Colombia, y se suma a la Podocnemis lewyana, del Magdalena, la carranchina o Mesoclemmys dahli, de la Costa Atlántica, y la Kinosternon dunni del Chocó.

Según los investigadores, la tortuga está en el Parque Nacional Natural Los Katíos y en la Reserva Nacional de Bosques Protegidos Río León. En 2015, la Unesco sacó de la lista de Patrimonio en Peligro al Parque Natural Los Katíos, que estaba amenazado por explotación ilegal forestal, cacería, megaproyectos y asentamientos al interior de las 72.000 hectáreas de área protegida.

Pero no por eso la especie está protegida. Su consumo humano es alto en Semana Santa y la quema de bosque para la expansión de la frontera agrícola fragmenta su hábitat. Incluso el año pasado, el Director del Instituto de Investigaciones del Pacífico, William Klinger, advirtió en 2016 al diario El Tiempo: "Estamos perdiendo mucho, a un ritmo de 3.350 hectáreas al año de bosque (...) Preocupan con especial urgencia en el Chocó, la subregión del San Juan y un poco la región del Atrato". 

*Con información del Periódico de la Universidad Nacional