Harvey, el desastre que el cambio climático empeoró

Tal como lo predijeron los científicos, la fuerza destructiva de huracanes como el Harvey, que ya deja un saldo de nueve muertos al sur de Estados Unidos, se relaciona directamente con el cambio climático. Acá le explicamos cómo.

Soldados de la Guardia Nacional de Texas mientras rescatan a una familia de una zona inundada. Lt. Zachary West (EFE)

En 2016, el 52% de los texanos eligieron a Donald Trump como su presidente. Desde el inicio de su carrera política, Trump se ha presentado como un negacionista del cambio climático: el mismo que agravó a límites inimaginables el huracán Harvey, que desde el pasado sábado, tiene a Houston sumergida y que ya deja pérdidas que, según el gobernador del estado, Greg Abbott, ya ascienden a los “miles de millones de dólares”. 

El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) confirmó a través de su cuenta de Twitter que "este fenómeno no tiene precedentes y la totalidad de su impacto es aún desconocida y puede ir más allá de todo lo ya experimentado". Pero, ¿por qué Harvey terminó siendo peor de lo previsto, al punto de dejar un saldo de 9 víctimas mortales y 1.200 rescatadas por los cuerpos de emergencia?

Aunque los texanos prefieran creerle a su presidente y no a la ciencia, el cambio climático tuvo mucho que ver con la magnitud de la catástrofe. Su influencia podría explicar el estancamiento de Harvey, anidado por cuarto día sobre la costa del Golfo de Texas.

Su aparente fijeza se debe a los vientos débiles en la superficie atmosférica. Esa presión del aire cambia de acuerdo a la temperatura; a más calor, menos presión y viceversa. No es un secreto que las olas de calor en el planeta han aumentado. De hecho, hace dos meses, los aeropuertos de Phoenix (Arizona), al oeste de Texas, cancelaron sus vuelos porque el calor había superado los 48 grados, que es el límite permitido de algunas operaciones aéreas.

Y los efectos del calor no paran ahí. El aumento de las temperaturas globales calienta el océano y hace que más agua del mar se evapore en la atmósfera. El Golfo de México, a 82 kilómetros de Houston, ha sido particularmente cálido este año. Ni siquiera en invierno, su temperatura media diaria bajó de los 22 grados centígrados, lo que fue un hito para el meteorólogo Michael Lowry del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR – por sus siglas en ingles).

Ese hecho podría explicar por qué Harvey ha roto las marcas históricas de lluvia en Estados Unidos. “Hasta 57 billones de litros de agua” fue la cantidad sugerida por el meteorólogo Ryan Maue, de la firma consultora WeatherBell Analytics. La acumulación de agua es tanta que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) tuvo que actualizar los gráficos de Texas e introducir en ellos una categoría de color adicional que represente la inundación.

Pero aún queda un factor por fuera: el aumento del nivel del mar, que para la National Geographic se debe a la dilación del agua al calentarse, al deshielo de los glaciares y de los casquetes polares y a la Pérdida de hielo en Groenlandia y en la Antártida Occidental. Los tres impulsados por el cambio climático.

Las precipitaciones sobre Houston podrían equipararse con el aumento del nivel del mar en las últimas décadas, que de 1901 a 2010 fue de 19 cm de acuerdo con la ONU. Este factor se traduce en más inundaciones y pérdidas mortales y materiales. Un ejemplo de ello es el reporte de los oficiales de la represa Addicks, la más grande de Houston, quienes alertaron que la capacidad de líquido del embalse ha sido superada y que el agua se está desbordando.

La certeza es que el huracán, y luego la tormenta tropical en la que se convirtió Harvey, no fue causado por el cambio climático. Sin embargo, su embestida sobre el sur de los Estados Unidos sí empeoró a causa de este problema global.