Hormigas forman balsa para salvar a la reina

Ante una inundación, estos insectos se aferrran unos a otros para construir una balsa que les permita minimizar los impactos a su colonia.

Pequeño grupo de hormigas obreras tratando de formar una balsa. / Dumas Galvez - DEE-UNIL

En situaciones de emergencia, las hormigas son capaces de demostrar que la unión hace la fuerza. Cuando se enfrentan a una inundación se aferran una a la otra para formar una balsa. Las crías, muy resistentes a la inmersión, y las obreras, con una gran capacidad de recuperación, se colocan en el fondo, mientras que la reina viaja en el centro y queda protegida por todos lados por los cuerpos de sus guerreras.

Así lo describió un estudio publicado ayer por la revista PLoS ONE y dirigido por la doctora Jessica Purcell y el investigador Michel Chapuisat del Departamento de Ecología y Evolución (DEE) de la Universidad de Lausana, en Suiza.

Los investigadores estudiaron la formación de balsas en una especie de hormigas que habita en las llanuras aluviales del Ródano, en los Alpes suizos: las Formica selysi, acostumbradas a planicies propensas a las inundaciones. Las llevaron al laboratorio y sometieron a pequeños grupos de trabajadoras, crías y reinas a inundaciones simuladas para verificar que, efectivamente, son bastante resistentes al ahogamiento.

“Observamos que las obreras quedan distribuidas por toda la balsa, las reinas siempre están en el centro, protegidas por todos lados, y el cien por ciento de las pupas y larvas queda en la base”, señala el artículo.

Los experimentos mostraron que las obreras y las pupas (hormigas que se encuentran en la transición entre larva y adulto) son extremadamente resistentes a la inmersión, por lo cual la distribución de los puestos de mayor riesgo en la balsa tiene un costo social aceptable para la colonia.

“Esperábamos que los individuos sumergidos en la base de la balsa pagaran el costo más alto y nos sorprendió ver que colocan sistemáticamente a los miembros más jóvenes de la colonia en esa posición. Además, las crías sobreviven sin ningún problema, incluso si permanecen sumergidas durante un largo período”, señaló Purcell.

Las obreras protegen al individuo más importante, la reina, esencial para la supervivencia de la colonia, y usan la mayor capacidad de flotación de las pupas para proteger al grupo y minimizar las lesiones y muertes.

“La colocación de las pupas y larvas en la base de una balsa coherente brinda varios beneficios: preserva la integridad de la colonia, saca ventaja de su mayor capacidad de flotación y aumenta la proporción de obreras que se recuperan inmediatamente después de la necesidad de la balsa”, indica el estudio.