Industria de “fast fashion” está en una emergencia ambiental: ONU

Durante un evento dirigido al sector de la moda, varios delegados de las Naciones Unidas recordaron que esta industria es la segunda que más agua contamina en el mundo, y una de las principales culpables del calentamiento global.

La industria de la moda recicla apenas un 1% de lo que produce, según datos de la Fundación Ellen MacArthur.Pixabay

Una emergencia ambiental. Así calificaron delegado de las Naciones Unidas al sector de la moda, especialmente al llamado “fast fashion” (tiendas como Zara, Bershka o Mango) en un evento del sector realizado en Génova, Italia.

“Está claro que la industria de la moda debe cambiar sus engranajes y ser responsable con el medio ambiente”, dijo Olga Algayerova, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (Unece, por sus siglas en inglés).

Sus palabras no son para menos. Esta industria es la segunda que más agua necesita a nivel mundial y es la responsable del 20% de las aguas residuales que se producen cada año en el mundo.  (Puede interesarle: El verde es el nuevo negro, o cómo la industria de la moda podría ser sostenible)

¿Por qué contamina tanto el fast fashion?

Hacer una prenda de vestir requiere sembrar algodón para producirla, procesarla y mezclarla con otras fibras, como el plástico para hacer tela; estampar y teñir, confeccionar y luego distribuir las prendas ya listas a tiendas en todo el mundo. 

Semejante negocio de escala mundial requiere mucho dinero para andar, y es por ello que el fast fashion reduce costos como puede: en la mano de obra, en materiales baratos y en incentivar un consumo exagerado por parte de los compradores. 

Por ejemplo, para hacerse una idea de las cantidades monumentales de recursos naturales que demanda esta industria, la cantidad de agua que se tomaría un ser humano en diez años, unos 10.000 litros de agua, son lo que se gasta para producir un kilo de algodón. ¿Y cuántas prendas pueden confeccionarse con esa cantidad de tela? un único par de blue jeans

Producir una camiseta de algodón, por ejemplo, requiere 2.700 litros –lo que una personas consumiría en dos años y medio–, según datos de la Unece.

Por si fuera poco, los enormes campos de algodón que se riegan con esta agua están inundados con pesticidas e insecticidas: cada año, esta industria se chupa el 11% de los pesticidas y el 24%  de los insecticidas a nivel global.

La producción de textiles gasta aún más agua, y además requiere la quema de petróleo para producir ciertas fibras plásticas que van intercaladas con el algodón, lo que abarata costos. De acuerdo con la Fundación Ellen McArthur, cada año las fibras plásticas necesarias para producir la ropa terminan en el océano en una cantidad equivalente a 50.000 millones de botellas de gaseosa. 

Todo este gasto de recursos se da para producir prendas que serán usadas, en el mejor de los casos, unas diez veces, según el informe  “A new textiles economy: Redesigning fashion's future”.  La ONU maneja cifras aun más chocantes: según el organismo internacional, el 40% de las prendas que guardamos en nuestros clósets jamás serán usadas. Todo terminará incinerado en basureros globales, a razón de cinco o seis camiones de basura por minuto.

Con el actual sistema, el panorama no es muy halagueño: si la clase media sigue creciendo en el mundo, en 2050 se necesitarán tres veces más recursos naturales que en el año 2000 para mantener a flote a esta industria, que cada año emite el 26% de los gases culpables del calentamiento global. 

¿Qué puede hacerse?

Según expresó Birgit Lia Altmann, otra de las analistas de la ONU que participó en el evento, es importante cambiar el paradigma bajo el cual se mueve esta industria. Ya a finales de 2017  la Fundación Ellen MacArthur, en alianza con la diseñadora Stella McCartney, propuso una salida a esta encrucijada.

La idea de la Fundación y sus colaboradores es crear un nuevo ciclo de producción de cuatro pasos, que deje atrás el actual sistema:  producir – usar – desechar. La idea es que ete sector de la economía implemente un sistema circular en el que se reutilicen los miles y millones de toneladas de productos que crea cada día.