Industria del té rooibos tendrá que compensar a indígenas que ya lo usaban

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La popular bebida que se convirtió en una multimillonaria industria ahora tendrá que compartir su éxito económico con las comunidades locales en Sudáfrica que conocían la planta por siglos.

El acuerdo al que llegó el Gobierno de Sudáfrica, un sector industrial y las comunidades indígenas San y Khoi para que estas últimas reciban parte de las ganancias que ha traído la comercialización mundial del té rooibos, constituye un hito en el reconocimiento de propiedad intelectual a culturas tradicionales. 

La negociación que llegó a final término, aunque la industria detrás de la comercialización del producto no quedó nada contenta, tomó nueve años.  Se estima que el comercio de té rooibos ronda los US $ 33,6 millones.

“Es un acuerdo histórico”, apuntó la revista Nature en un editorial al respecto, “el primer acuerdo de este tipo que se aplica a toda una industria, pero no debería haber tardado tanto en completarse, y podría haberse negociado sin algunas de las recriminaciones que ahora se escuchan. Mientras que las comunidades indígenas y el gobierno, que negoció el acuerdo, están celebrando, la industria no, y dice que el acuerdo podría amenazar los empleos”. (Imagen de la planta Aspalathus linearis de la que se extrae el rooibos. Tomado de utz.org).

En 2010 representantes de las comunidades se presentaron ante el Gobierno de ese país para reclamar su derecho a las utilidades derivadas de la comercialización de la planta rooibos (Aspalathus linearis), endémica de la región de Cederberg. Este lugar fue habitado por las comunidades San y Khoi, que sufrieron un proceso de desplazamiento por colonos europeos, principalmente los Misioneros Moravos.

Como lo señaló la revista Nature, el gobierno encargó una revisión de la literatura histórica y etnobotánica, que concluyó en 2014 y sugirió que existía una “gran probabilidad de que el té rooibos tenga orígenes indígenas”.

De hecho, el botánico Carl Thunberg en 1772 informó que las comunidades locales lo usaban como bebida y los primeros colonos adoptaron la práctica.

En 1992, el Convenio sobre la Diversidad Biológica había proporciononado  un enfoque para garantizar la equidad en la exploración y explotación de los recursos biológicos y regular los beneficios de la bioprospección que permitió junto a otras evidencias. Teniendo en cuenta estos acuerdos y la evidencia recopilada el gobierno sugirió a los comerciantes destinar el 1.5% del precio que pagan los agronegocios por rooibos no procesados a las comunidades. 

 

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