Investigadores cocinan con gas generado por estiércol para salvar el planeta

Investigadores mexicanos utilizan la materia fecal de animales de granja y los residuos orgánicos del hogar para producir gas metano de manera sustentable.

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Mediante la construcción de un biodigestor, estudiantes y maestros de la Universidad Politécnica de Amozoc (Upam), en el central estado de Puebla, producen el combustible con el objetivo de reducir el volumen de contaminantes y, de paso, aprovechar el bajo costo de producción.

Este biodigestor es un contenedor metálico y hermético llamado reactor en el cual se introduce materia orgánica como desechos vegetales y frutales en una proporción de dos tercios de agua por uno de residuos. El metano es un gas incoloro, inflamable, y se produce de forman natural por la descomposición de materia orgánica. Los humedales, el ganado y la energía son las principales fuentes que emiten metano a la atmósfera como Gas de Efecto Invernaderoa (GEI). El metano es además uno de los principales componentes del gas natural. Se extrae fundamentalmente de yacimientos y se utiliza como combustible y con fines industriales.

Diana Castolo, encargada del proyecto, indicó que lo más común es utilizar materia fecal de bovinos, porcinos o equinos. Sin embargo, ellos experimentaron con otros desechos.

Según la agencia Inter Press Service, el metano tiene un potencial de recalentar la atmósfera 23 veces superior al CO2. Datos como los incluidos en el quinto informe de evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés), divulgado en 2014, muestran que las temperaturas en el continente africano, en particular en las regiones más áridas, donde la mayoría de la población es pastoril, aumentarán más rápidamente que en otras áreas.

A medida que los pastizales áridos y semi-áridos registran días más cálidos, con frecuentes olas de calor, como señala el informe del IPCC, los expertos dicen que con las intervenciones correctas, la generación actual tiene una oportunidad para experimentar la eliminación gradual del metano como potente gas de efecto invernadero.

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, entre 65 y 80 por ciento del CO2, el mayor gas invernadero producto de la actividad humana liberado a la atmósfera, se disuelve en el océano en un período de entre 20 y 200 años.

Contra el desperdicio de residuos orgánicos

Para la profesora de la carrera de Ingeniería en Energías, la labor que cumple este proyecto es la de hallar una respuesta a problemas de la región, en cuyos hogares se desperdicia gran cantidad de residuos orgánicos que pueden ser utilizados para la elaboración de energía. En cambio, de acuerdo con la científica, en algunos ranchos y granjas de la zona ya empieza a haber más hábito de utilizar biodigestores.

En ellos se genera un ambiente biológico activo que desencadena una fermentación anaerobia (capaz de desarrollarse sin oxígeno) por acción de microorganismos, logrando así la producción de gas metano y también de líquidos lixiviados que pueden ser utilizados como fertilizantes.

El biodigestor se alimenta con los residuos de casa, a los que se les agrega agua. Asimismo, Castolo precisó que el contenedor es inoculado con bacterias metanogénicas que descomponen la materia orgánica y forman finalmente el metano.

La estudiante Jessica Robles, integrante del proyecto, detalló por su parte que “una vez que se mezclan los residuos con el agua, el calor al interior del contenedor genera gases y las bacterias metanogénicas actúan”. El biogás se encuentra disponible entre los 15 y 40 días después de la mezcla, dependiendo de las condiciones climáticas.

Los biodigestores suelen ubicarse en la parte exterior para que el calor del sol beneficie el proceso, además deben ser agitados cada tercer día para que se garantice la fermentación y se evite la sedimentación de los residuos.