La Amazonía y los indígenas, en vilo con el nuevo presidente de Brasil

Si se cumplen las propuestas de campaña de Jair Bolsonaro, ese territorio, clave para luchar contra el cambio climático, quedará desprotegido. Es posible que la deforestación se triplique y empiecen a autorizarse proyectos extractivos.

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La llegada del ultraderechista Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil tiene preocupados a los ambientalistas. De cumplir sus promesas de campaña, la Amazonía, un territorio clave en la lucha contra el cambio climático, ser verá afectada gravemente. También sus pobladores. ¿La razón? Es posible que la deforestación se triplique. (Lea Florencia en el Amazonas, la ópera en español dedicada al río más largo dle mundo)

Así, al menos, lo advierte un grupo de investigadores del estatal Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE). A sus ojos, el programa de gobierno de Bolsonaro generará serios inconvenientes en la selva y en las comunidades indígenas. De hecho, en las 81 páginas de ese documento, no hay ningún apartado destinado a iniciativas de conservación. (Lea Encuentran microplásticos en el intestino humano)

Además, la palabra “medioambiente” solo aparece escrita una vez para señalar que creará una “nueva estructura federal agropecuaria” que se encargará tanto del agronegocio, como de la gestión del “medioambiente rural”.

Sin embargo, esta semana el nuevo mandatario reconoció que, probablemente, no fusionaría los ministerios de Agricultura y Medioambiente, una idea que había sugerido meses atrás. Pese a ello, insistió en que “no obstaculizará la vida de quien quiere producir en Brasil. Somos 200 millones de habitantes y una de las cosas que están funcionando es la cuestión del agronegocio y la agricultura familiar. No podemos dificultar el progreso”.

Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), quiere también reducir el tiempo para la concesión de licencias ambientales, acabar con la “industria” de las multas para los productores por parte de los órganos fiscalizadores y detener la demarcación de nuevas tierras para los pueblos originarios.

Se disparará la deforestación

En Brasil existen unas 600 reservas indígenas, equivalentes al 13 % del territorio nacional, pero otras muchas zonas reclamadas por diferentes tribus aún están a la espera de ser delimitadas legalmente.

“Es una amenaza por lo que propone” porque, por un lado, “debilita la fiscalización” y “el combate al crimen” ambiental y, por otro, plantea “acciones que pueden desembocar en un incremento de la deforestación”, afirma a EFEverde Marcio Astrini, coordinador de políticas públicas de Greenpeace Brasil.

Para el presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), el obispo André de Witte, “la posición de Bolsonaro sería realmente desastrosa” porque va a abrir las puertas al “agronegocio” y a la industria extractiva, con lo que “el valor de la naturaleza preservada va a ser totalmente perjudicado”.

De acuerdo con Greenpeace, la deforestación en los años 70 alcanzaba apenas un 1 % del total de la Amazonía, hoy alcanza el 18 %. Para los investigadores si llega al 20-25 %, el ecosistema comenzaría a entrar en colapso de forma irreversible.

“El tiempo corre contra nosotros y ahora tenemos” a Bolsonaro “diciendo que va a empeorar una situación que ya está mal”, advierte Astrini.

¿Fin al Acuerdo de París?

Bolsonaro también dejó en el aire la posibilidad de abandonar el Acuerdo de París, pero esta misma semana matizó sus palabras y negó que Brasil fuera a desconocer el pacto, aunque lo cuestionó ya que, en su opinión, pone en peligro la soberanía nacional.

En este sentido, condicionó mantener el acuerdo si se niega explícitamente la posibilidad de crear un corredor ecológico que abarque los Andes y la Amazonía hasta el Atlántico, un proyecto conocido como Triple AAA.

Actualmente, Brasil, uno de los mayores productores de alimentos, es el séptimo mayor emisor de carbono del mundo, siendo más del 65 % de ellas atribuidas a la actividad agropecuaria y la deforestación, según datos del movimiento multisectorial Coalición Brasil.

En este sentido, la Fiscalía brasileño creó este mes un grupo de intervención rápida contra la deforestación de grandes áreas en la Amazonía y asegura que seguirá actuando los próximos años de la misma forma para conservarla.

Greenpeace tampoco dará un paso atrás y Astrini avisa: “Vamos a continuar peleando por la preservación de la selva. Luchando para que (Bolsonaro) no realice esas promesas