Se cree que tiene un origen volcánico
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La enigmática fuente de calor de los termales de Paipa (Boyacá)

Sumergirse en los termales de Paipa es un buen plan. Descanso total, mente en blanco. ¿Y qué tal si se pregunta cuál es la fuente de ese placer? Los científicos pueden responder.

La química Claudia Alfaro toma muestras de gases en las aguas termales de Paipa. / Alejandra Cardona, Servicio Geológico Colombiano.

Con la idea de fundar una escuela de minas, y por encargo del gobierno, en 1822 llegaron a nuestro territorio varios científicos. Francisco Antonio Zea fue el encargado de hacer las gestiones para traer esa “misión de sabios”. Entre ellos estaba el químico Jean Baptiste Boussingault, quien desembarcó en La Guaira y empezó a recorrer la zona desde Venezuela hasta Ecuador. Al llegar a Paipa (Boyacá), este científico francés concluyó que el calor del agua de los manantiales provenía de uno o varios volcanes: “Muchas aguas termales, unidas por un origen común a los fenómenos volcánicos, surgen directamente de las profundidades de la tierra”, anotó. (Lea: Los “monos de nieve” japoneses alivian su estrés con aguas termales)

Cien años más tarde, en 1929, por encargo del gobernador de Boyacá, Nicolás García, el padre Alfonso M. Navia y el doctor Antonio M. Barriga realizaron un estudio sobre las aguas termomedicinales de Paipa, buscando su aprovechamiento industrial y terminaron recomendando la construcción de balnearios. El informe tiene un capítulo sobre la geología de la zona, en el cual concluyen que “la región comprendida entre la laguna de Tota y El Salitre ha sido asiento de no muy antigua actividad volcánica”.

¿Volcanes en Paipa?

Desde hace veinte años la química Claudia Alfaro, experta en fluidos hidrotermales y magmáticos (es decir, de los volcanes), estudia el origen y la composición de las aguas termales de Paipa porque, según dice, son diferentes a otras que se encuentran en Colombia.

Hoy en día, como líder del Grupo de Exploración de Recursos Geotérmicos del Servicio Geológico Colombiano, se ha concentrado en desenmascarar la composición química e isotópica de estas aguas “sanadoras”, aguas con sulfato de sodio o sal de Epson, tradicionalmente usado con fines medicinales. Lo normal hubiera sido encontrar en ellas más cloruro de sodio, o sea la sal de cocina.

Las preguntas del grupo liderado por Alfaro, compuesto por geólogos, químicos, ingenieros catastrales, geodestas, ingenieros físicos, químicos y del petróleo, son múltiples. : ¿cuál es la fuente de calor? ¿De dónde proviene el agua que sale de los manantiales? ¿Qué procesos experimenta el agua en su recorrido bajo la superficie? ¿Por qué los manantiales paipanos alcanzan una temperatura en superficie de más de 70 grados centígrados? Y si el culpable es un volcán… ¿dónde está? La geotermia, que estudia el calor que fluye desde las entrañas de la tierra, puede dar respuestas.

De Cerro Plateado a Lanceros

Aunque no se ve una montaña que pueda relacionarse con el volcán, el material fragmentado, producto de erupciones volcánicas y esparcido en la superficie (llamado depósitos piroclásticos), así como las colinas formadas por enfriamiento de lava, —roca fundida— son parte de la evidencia de la existencia del volcán de Paipa. Dispuestos a encontrar esa olla que debe estar calentando el agua en las profundidades y sube luego a la superficie, donde los turistas encuentran relajación y descanso, los investigadores recorren los alrededores de esta población boyacense. Hacia el sur, pasando por el valle de Quebrada Honda, y luego de un recorrido a pie por un camino bordeado de helechos, pinos, hongos rojos y amarillos, troncos caídos y muchas rocas llegaron hasta el Cerro Plateado y allí comenzaron a esbozar su teoría. (Aquí también: Los avisos del volcán Machín)

Suben más o menos hasta los 2.900 metros de altura. Los domingos hay romería de los campesinos hasta la cima donde hay una cruz. El grupo de geotermia habla de que justo ahí, donde se asoman esas rocas que ellos clasifican como sedimentarias, formadas por capas que permiten la circulación del agua, es donde se inicia el proceso. Esa es la zona de recarga del sistema, lo que significa que el agua lluvia que cae con frecuencia en ese alto empieza su recorrido penetrando por las rocas, conquistando profundidades hasta llegar al subsuelo del valle de Quebrada Honda. Allí corre entre los conductos de las rocas como si navegara por unas autopistas subterráneas hasta su siguiente destino, la fuente de calor.

Desde lo alto, y de frente, se ven dos montañas que limitan el valle: a la izquierda el Alto de los Volcanes y a la derecha el de los Godos, que son domos, es decir, cerros construidos a base de lava luego de que el volcán hiciera erupción, hace más de un millón de años. “Es la expresión superficial del magma”, explica Alfaro. Si la mirada se dirige al suelo, a más de cuatro kilómetros de profundidad, es muy posible que del material que permitió la formación de ese antiguo volcán, hoy inactivo, queden —como vestigios prehistóricos— rocas que aún emiten calor. Lo generan además por la acción del uranio, torio y potasio en el momento de fragmentarse. Ese lugar es la fuente de calor. A su alrededor, y por la permeabilidad del ambiente, el agua circulante se calienta hasta llegar al reservorio, cubierto en buena parte por rocas impermeables que aíslan el agua; es decir una capa sello que además permite conservar la alta temperatura. “Desde la profundidad de la fuente de calor, la temperatura del agua aumenta y luego asciende por flotación”, continúa la investigadora; “El agua caliente busca continuar su camino en dirección norte, hacia donde están inclinadas las rocas hasta llegar a la zona de manantiales o zona de descarga”. Pero resulta que además de agua, esos manantiales descargan gases, que son de origen magmático.

Finalmente, este ciclo de agua geotérmica termina en los manantiales termales y ventiladeros de vapor —la zona de descarga—, que han rastreado los científicos en diferentes sitios de Paipa, incluyendo Salpa, a pocos minutos de la población, donde desde hace siglos los pobladores extraían sal para el ganado.

Salpa dio muchas pistas

Ni Boussingault, ni Navia, ni Barriga contaban con los métodos, instrumentos y técnicas que usan hoy en día Jesús Rueda y Gina Rodríguez, quienes van al campo, realizan observaciones geológicas y toman muestras para hacer la cartografía; Miguel Ángel Beltrán, quien mide los campos magnéticos y gravitatorios; Gilbert Fabián Rodríguez y Carlos González, encargados de medir la resistencia que opone el medio al transporte de la corriente eléctrica bajo el suelo a varios kilómetros, empleando métodos geofísicos como la magnetotelúrica; Claudia Alfaro y Jaison Malo, quienes toman muestras e interpretan la composición de agua y gases, y Camilo Matiz, quien produce los modelos geológicos en tres dimensiones.

La sal disuelta posiblemente originada en un depósito salino, y los gases que llegan a la superficie en forma de burbujas —en manantiales de baja temperatura, como los de El Hervidero y Salpa, y de alta temperatura como los de Pozo Azul y el Ojo del Diablo, en el sector ITP-Lanceros—, también han entregado información. “En algunos manantiales el agua parece que estuviera hirviendo, pero en realidad es un burbujeo debido a la descarga de gas que proviene del subsuelo”, explica Rueda.

“La composición de los gases, muy similar entre manantiales de baja y de alta temperatura, no es la típica de los sistemas geotérmicos. Los gases de carbono son muy oxidados en Paipa; es decir que la abundancia del gas carbónico frente al gas metano es mayor a la que se observa en otros sistemas”, añade Alfaro. Con base en los estudios de gases, el grupo concluyó que estos tienen un gran componente de origen magmático. Otro argumento que refuerza la teoría sobre la fuente de calor propuesta en el capítulo que han escrito para el libro The Geology of Colombia, en el cual explican el modelo geotérmico conceptual, es que está basada en la integración de resultados de varios trabajos de investigación. “Este modelo demuestra que el de Paipa es un sistema de alta complejidad, porque su fuente de calor es magmática pero está desarrollado en un ambiente sedimentario; recibe aportes de gases magmáticos y orgánicos y el agua caliente se mezcla con una fuente salada sulfatada sódica de baja temperatura; además, en las rocas existe una alta concentración de elementos que se llaman radiogénicos, cuya desintegración podría aportar calor al sistema”, remata Alfaro.

Como el modelo debe ser validado, el grupo tiene previsto hacer perforaciones de no más de 500 metros para estudiar la estructura geológica que obtuvieron gracias a la modelación y confirmar la anomalía de la temperatura. (Vea: Imágenes de la erupción de volcán Popocatépetl, en México)

Seguirán viajando a Paipa a tomar muestras y hacer mediciones; pero también, en las noches, aprovecharán para zambullirse en los pozos de agua termal. Es tiempo de relajarse, porque el camino aún es largo.