La estrategia “Farm to Fork”: una transición hacia alimentos más sostenibles y saludables

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En los últimos años hemos sufrido el impacto del cambio climático, con sequías, inundaciones, incendios forestales y nuevas plagas que amenazan nuestro sistema alimentario y nuestra economía.

Los hechos hablan por sí solos. La agricultura es causa de cerca de un 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. El uso excesivo de plaguicidas químicos y de fertilizantes en la agricultura contribuye a la contaminación del suelo, el agua, el aire y la pérdida de biodiversidad. Además, mientras en algunas partes del mundo se desperdicia una gran parte de los alimentos que producimos, en todo el mundo, casi 690 millones de personas pasan hambre cada noche. Debemos generar un cambio: hay que actuar ahora. (Lea: Proteger a los líderes ambientales, la labor que quieren impulsar los países europeos)

El Pacto Verde es hoy una de las políticas emblemáticas de la Unión Europea. Su estrategia “De la granja a la mesa” nos ofrece la oportunidad de avanzar y hacer del sistema alimentario de la UE una fuerza motriz para la sostenibilidad, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

Junto con la estrategia de “Biodiversidad”, “De la granja a la mesa” contribuirá a una producción de alimentos más ecológica. Ambas fijan objetivos concretos y mesurables, que incluyen reducir el riesgo y el uso de plaguicidas y antimicrobianos en un 50 %, reducir las pérdidas de nutrientes y aumentar la proporción de la agricultura orgánica al 25 %, todo ello para el año 2030.

Esta estrategia también va a producir efectos en otros países, ya que la Unión Europea es uno de los mayores importadores y exportadores de productos agroalimentarios. Es, por ejemplo, uno de los principales destinos de las exportaciones colombianas de frutas y café, que suponen en la actualidad el 40 % de las exportaciones totales a la UE y que han venido aumentando constantemente. (Puede leer: La Unión Europea revisará y actualizará su normativa de delitos contra el medio ambiente)

Asimismo, la Unión Europea es consciente de que la producción agrícola puede tener efectos ambientales y sociales negativos en los países origen de los productos importados. Por lo tanto, los esfuerzos por reforzar los requisitos de sostenibilidad en el sistema alimentario de la UE deben ir acompañados de políticas que contribuyan a elevar las normas a escala mundial, con el fin de evitar la externalización y exportación de prácticas insostenibles.

Es por ello que la Unión Europea acompaña a países socios, como Colombia, a alcanzar sus compromisos ambientales y con la meta de carbono neutral para 2050 planteada en la política “producir conservando, conservar produciendo” para proteger la biodiversidad y luchar contra el cambio climático.

El 17 y 18 de febrero la UE, la FAO y el CIRAD, con el apoyo del Ministerio de Agricultura, realizamos el taller “Análisis de sistemas alimentarios en Colombia”. Participaron activamente también otras entidades del Gobierno, gremios, sector privado, academia y organizaciones de la sociedad civil. Los resultados obtenidos serán piezas fundamentales en nuestra estrategia de cooperación con Colombia para el período 2021-2027 y le permitirán a la sociedad colombiana aprovechar todas las oportunidades que brinda el mercado agroalimentario europeo. Así, en conjunto, podemos construir un planeta más incluyente, sostenible y resiliente. (Le puede interesar: Alemania aprobó la salida del glifosato a finales de 2023)

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