Objetivo de Desarrollo Sostenible 17

"La madre de los objetivos es el consumo sostenible": Paula Caballero

La colombiana que ideó la ruta mundial por el desarrollo sostenible, una apuesta de 193 países para erradicar la pobreza y conservar los recursos naturales antes de 2030.

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Se necesitaba una agenda que motivara e inspirara, que fuera un llamado a la acción para gobiernos, comunidades, sector privado, en fin, todos los actores que deben unir fuerzas y lograr una transformación verdadera”. Esa fue la respuesta de Paula Caballero a El Espectador hace un par de años al preguntarle por el origen de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una idea propia que Colombia presentó ante la comunidad internacional en el año 2012. (Lea: Detrás de bambalinas de los ODS) 

La propuesta de esta colombiana, en el marco de la Conferencia Río+20, se transformó en la nueva agenda mundial para el desarrollo, conocida como la Agenda 2030, que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas para cumplir antes de 2030. Una apuesta por la sostenibilidad y la equidad que fuera aplicable a todos los países de las Naciones Unidas y que inspirara, como dice el último de los objetivos, “Una Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible”.

Volvimos a hablar con Caballero después de 641 días de implementarse en Colombia dichos compromisos. Ella se desempeña como directora global del Programa de Cambio Climático del Instituto Mundial de Recursos (World Resources Institute), en Washington.

¿Qué resaltaría del proceso de construcción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Fue un proceso largo y complejo, que demostró que la estrategia de Colombia, de trabajar con una amplia gama de actores, está siendo efectiva. Además de la negociación de un concepto en sí, cabe destacar otra propuesta que fue la clave del éxito. Una modalidad novedosa que jamás se había empleado en el marco de la ONU: el famoso ‘Grupo de Trabajo Abierto’. Una idea de nosotros que permitió profundizar en la construcción de objetivos, metas, indicadores y nos evitó haber caído en una negociación politizada. Ese fue un logro histórico.

Han pasado casi dos años desde la implementación de los ODS, ¿cómo ve el panorama?

Debo decir que siento una enorme satisfacción. Este es un proceso que toma su tiempo, pues es una apuesta muy ambiciosa, que busca transformar la manera en que nuestras sociedades y economías entienden y definen el desarrollo. Pero veo no solamente gobiernos, sino sector privado, sector financiero y otros involucrados de manera activa en la promoción e implementación de estos Objetivos. Grandes compañías han hecho propios los ODS, un número creciente de países voluntariamente presentan informes sobre su implementación y se forman nuevas coaliciones para impulsar determinados objetivos o metas.

Es muy rápido para hablar de resultados concretos. Para usted, ¿cuál debe ser el mecanismo para medir lo que se está haciendo?

Las Revisiones Voluntarias Nacionales o Voluntary National Review (VNR) en inglés. Una revisión que presentan los países en el marco del Foro Político de Alto Nivel, la plataforma que dispuso la ONU para hacerle seguimiento a la Agenda 2030. El último de ellos se realizó en julio de este año en Nueva York, donde se presentaron 43 reportes.

También están las agencias de estadística de los países miembros, que han participado y liderado la definición de indicadores para medir avances. Esto es clave, pues con la orientación de expertos nacionales se asegura que los indicadores son relevantes para la definición y medición de políticas.

A propósito del último objetivo, el de Alianzas, ¿podría mencionar algún ejemplo exitoso?

Se ha gestado Campeones 12.3, una coalición global en torno a esa meta para eliminar el desperdicio de alimentos. Esa alianza se enmarca dentro del ODS de Consumo y Producción Responsable. Ahí participan algunas de las multinacionales del sector comida más importantes del mundo, junto a gobiernos, investigadores, gremios de agricultores, ONG y sociedad civil.

¿Cuál es su opinión sobre el gobierno de Donald Trump y su postura frente a temas claves para el desarrollo?

Trump tiene una agenda propia que no está alineada con la mayoría de los temas que los líderes del mundo y sus sociedades entienden como prioritarios para desarrollo, tanto a nivel de su país como a nivel internacional. Pero lo que estamos viendo es que las agendas acordadas en 2015 cuentan con un compromiso decidido de la comunidad internacional; son procesos impulsados por fuerzas muy profundas. Hoy en día presenciamos lo que se puede denominar liderazgo distribuido. Es un mundo cada vez mas multipolar.

Cuando pensó por primera vez en unos Objetivos de Desarrollo Sostenible era inconcebible la desmovilización de las Farc, ¿cuál cree que es el papel del posconflicto dentro de la Agenda?

El proceso de paz abrió un espacio de enormes oportunidades para entender y profundizar en muchos aspectos de cara al posconflicto. Tanto esta administración como la que sigue, tienen la posibilidad de utilizar los ODS como un lente, porque ofrecen un panorama integral de desarrollo. A través de ellos se puede entender las multiplicidades de la gama tanto de problemas como de oportunidades de algo tan complejo como es la paz. Tanto de aquellos que exigen una resolución inmediata como aquellos que se tienen que abordar con una visión de largo plazo, como todo el tema de uso del suelo.

¿Cuál es el Objetivo de Desarrollo Sostenible que más le inquieta?

A mí ninguno me inquieta. Pero es importante decir que la madre de todos los ODS es el de Objetivo 12 sobre Consumo y Producción Sostenible. Millones de personas están ingresando a la clase media a nivel mundial, con expectativas de alimentación, transporte, energía y vivienda que, si continuamos por la senda actual, exceden de manera dramática los recursos y sistemas naturales del planeta. Tenemos que lograr una utilización más eficiente y efectiva de los recursos. Si no logramos este objetivo estamos abocados a un mundo menos equitativo, más pobre, con mayor potencial de conflicto. La sostenibilidad no es un asunto “ambiental”. Es un asunto existencial a nivel de sociedad y economía. Y va de la mano con una visión profunda de inclusión.

Hace poco la ONU hizo un llamado a acelerar el ritmo para alcanzar los ODS en 2030, ¿cómo se puede acelerar?

Uno de los temas importantes es mirar cuáles son las transformaciones estructurales y sistémicas que se necesitan. ¿Cuál es la visión del país para el año 2050? ¿Cómo entiende su seguridad alimenticia, hídrica, energética? Con base en este entendimiento, cada país debe proyectar sus políticas e inversiones actuales. Lo pienso desde una óptica de cambio climático. Es fundamental que cuando hablemos de acelerar pensemos sobre todo en cómo vamos a descarbonizar nuestras economías. A reducir las emisiones de gases de efecto invernadero antes del año 2020, que es lo que dice la ciencia que se necesita para mantenernos por debajo de los dos grados.

Y después de conseguirlo, hay que emprender unas trayectorias aceleradas dentro del sector energético, del sector transporte, el sector suelo, agricultura y otros esfuerzos. Eso no se puede hacer con pañitos de agua tibia, no generan las soluciones de fondo que la Agenda 2030 busco impulsar. ni con pequeñas modificaciones. Eso es lo más urgente para los próximos años en esa Agenda de desarrollo baja en carbono.

¿Es el objetivo 13," Adoptar Medidas Urgentes para Combatir el Cambio Climático", el que más le inquieta?

No lo mencioné porque lo que está inscrito de cambio climático en ese objetivo es una agenda muy limitada. Había muchas razones políticas para no tener un ODS fuerte sobre el problema, por procesos paralelos en el marco de Naciones Unidas como la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc). Pero la realidad es que los ODS que tenemos no se van a lograr ni mantener si no atendemos el cambio climático.