Lecciones desde la naturaleza

La maternidad en el reino animal, mucho que aprender

Este domingo, en el Día de la Madre, queremos homenajear la labor de las madres en el mundo animal. Por ello, les contamos cómo se lleva a cabo en algunas especies y lo mucho que se puede aprender de ellas.

El comportamiento maternal es esencial para la supervivencia de las crías. Es simplemente increíble lo que las madres están dispuestas a hacer para proteger y cuidar a sus hijos”, explica la investigadora sénior del trabajo, Dayu Lin, del Instituto de Neurociencia del Langone Health de la Universidad de Nueva York (NYU) en un artículo para La Vanguardia. 

Ser madre no es sencillo, la construcción de nidos, la defensa de las crías, la búsqueda de alimentación y el sacrificio de hasta su propia vida, son algunas de las tareas que sobresalen en este rol. En el reino animal, las hembras, madres, pareciera que fueran la clave, son ellas quienes se encargan de que sus crías aprendan a desenvolverse en un entorno que, muchas veces, es hostil. 

La maternidad en el reino animal se enfrenta con coraje y en muchos casos es un comportamiento instintivo, pero no por esto es desidioso, sino por el contrario, es un trabajo completamente refinado. En el caso de las focas de Groenlandia las madres durante el período de lactancia lo pasan sin comer y al final llegan a perder hasta 130 kilos de su masa corporal. Y, por ejemplo, las madres gacelas se exhiben como carnada para permitir a sus crías huir y continuar viviendo. 

Una madre en el mundo animal busca, por encima de todos sus intereses, la supervivencia de su descendiente y aunque los machos aportan de alguna manera a que esto sea así, las madres son quienes, la mayoría de veces, se encargan de la crianza de ellas. 

A pesar de que la mayoría de estudios sobre vínculos maternales se han enfocado en la hembra, un estudio publicado en 2015, en Nature, demostró que los machos también tienen una necesidad de cuidar. Para ello, un grupo de investigadores inyectó oxitocina en ratones hembra y en ratones macho, quienes estaban cerca de crías, para así ver el efecto en cada uno.

Descubrieron que el comportamiento de la hembra se transformó de manera rápida y pasaron de querer devorar a la cría a cuidarla. Y, aunque la respuesta en el comportamiento del macho tardó unos días, se comprobó que en ellos también nacía la necesidad de cuidar a las crías. Además, el estudio afirma que uno de los impulsores más potentes de la conducta maternal es la oxitocina. La persistencia a largo plazo de la conducta materna, también conocida como "memoria materna", también es mantenida por la acción de la oxitocina.

Aunque la especie humana cuenta con este instinto maternal, existe una gran diferencia. En este caso, la cultura juega un papel importante en la construcción de comportamientos y modifica varios instintos. De cualquier forma, el instinto maternal transforma el cerebro y es fundamental en el desarrollo de la sensibilidad maternal, lo que permite a los humanos y a los animales responder ante las necesidades de las crías.

Según estudios, las hormonas asociadas con el embarazo tardío y el parto actúan en el área preóptica medial (MPOA) para hacer que los estímulos de los cachorros sean importantes para la nueva madre. Aun así, los humanos y los animales presentan varias cosas en común. Ambas especies son protectoras, cuidadosas y dedican su tiempo a buscar beneficios para su descendiente. Aquí les contamos sobre la maternidad en el reino animal, de acuerdo con datos de WWF Colombia.  

1. Elefante africano

Esta es la especie matriarcal del reino animal. Las madres primerizas cuentan con el apoyo de las otras madres experimentadas. Durante el parto, las otras hembras ayudan a la cría a ponerse de pie y le enseñan a la madre cómo amamantar. La cría debe aprender qué plantas comer y cómo conseguirlas. Las madres elefantes regularmente hacen contacto afectuoso con la cría.

 
 

2. Orangután

Las madres Orangután y sus hijos desarrollan un vínculo muy fuerte, pues durante los primeros dos años de vida, la cría depende completamente de ella para alimentarse y transportarse. Las mamás permanecen con sus crías de seis a siete años, y en este tiempo les enseñan a buscar alimento, a comerlo y a construir refugios. 

 
 

3. Guepardo

Las madres guepardo crían en aislamiento. Protegen a sus crías de los depredadores, apartando sus desechos y los entrenan por aproximadamente 18 meses, les enseñan a cazar para sobrevivir. Luego, se alejan de su madre y se agrupan con sus hermanos por más o menos seis meses. 

 
 

4. Oso Polar

Son de las especies más atentas del reino animal, siempre están pendientes de sus crías, quienes permanecen con ellas por dos años aproximadamente, mientras aprenden a sobrevivir en medio del frío. Para protegerlos, la madres crean un refugio en medio de la nieve, cavando. Su labor más importante es mantener a los cachorros calientes y sanos brindándoles calor corporal y leche. Después, les enseñan a cazar. 

 
 

5. Pingüino emperador

Las madres pingüino emperador viajan hasta 50 millas para pescar y alimentar a su cría, para esto, dejan su huevo con un macho, quien protege su cáscara. Luego, regresan y alimentan al polluelo recién nacido, lo calientan y lo mantienen seguro usando su propia bolsa de cría. 

 
 

 

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Natalia Barona - [email protected]

Medio Ambiente

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