La meliponicultura: una práctica en pro de la reforestación y la economía sostenible

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En Colombia crece el interés por esta actividad que parece prometer beneficios económicos para las comunidades, además de complementar estrategias de conservación de los bosques.

La meliponicultura es la crianza de abejas meliponas o abejas sin aguijón, nativas de bosques tropicales, que a diferencia de la apicultura, en esta práctica no se trabaja con una o dos especies sino con cientos de especies diferentes. Según Germán Lotero, ingeniero agrónomo y meliponicultor en Colombia, quien trabaja con abejas desde hace aproximadamente 43 años, hay un inventario de alrededor de 120 especies en el país. A pesar de que esta práctica en el país se está descubriendo apenas, es una actividad ancestral que desarrollan desde hace mucho tiempo los campesinos y los indígenas.

Las abejas además de ser una de las especies polinizadoras más importantes del mundo y un animal que brinda seguridad alimentaria, se ha convertido en una aliada clave en la estrategia de conservación de los bosques. Para Lotero, la meliponicultura es una actividad que no solo beneficia al ser humano sino que también trae beneficios para la naturaleza, pues “su proceso de polinización permite que los bosques continúen existiendo y garantiza de una u otra forma calidad de vida para muchas familias”. Puede leer: La ruta de la miel de abejas sin aguijón

Para el Neotrópico se estiman 33 géneros con aproximadamente 400 especies de meliponinos, distribuidas desde México hasta Argentina y algunas islas del Caribe; desde cero hasta aproximadamente 4000 msnm (Camargo y Pedro, 2013).

La deforestación se ha convertido en un problema realmente difícil de combatir debido a los intereses económicos detrás de esto, sin embargo, la meliponicultura se ha presentado como una alternativa económica para algunas comunidades del país, pues resulta más rentable criar abejas sin aguijón y aprovechar la producción de miel, propóleo y cera, que cortar un árbol. Además, las ventajas de esta práctica son varias, como por ejemplo el bajo costo de implementación, mantenimiento, equipos e insumos y la sostenibilidad ambiental. Por esta razón, muchos campesinos se han convertido en protectores del bosque y de las abejas.

En Colombia se realiza meliponicultura en varias regiones. La Amazonia es un lugar privilegiado por su variada riqueza de flora para que estos insectos polinicen sus flores y esparzan el polen entre las diferentes plantas. En Antioquia también se encuentran muchas especies de abejas sin aguijón debido a las condiciones ambientales. Lea también: Las comunidades que conservan los bosques de Colombia

Una apuesta por las abejas sin aguijón

Germán se encuentra en el municipio de Maceo, en una reserva natural y se dedica a la crianza y manejo de las abejas sin aguijón, trabaja con 16 especies de abejas y se enfoca en la docencia y en la capacitación sobre el tema.

En la escuela de las abejas, en Maceo, Antioquia, abren cuatro o cinco cursos al año con el fin de que las personas conozcan sobre esta actividad y se capaciten en ella, les enseñan a tecnificar sus cajas, dejar la forma rústica de producir y cómo avanzar hacia la producción de mieles más limpias. Para Germán Lotero es fundamental que las personas estudien esta práctica de manera profunda, que se informen sobre las colmenas, las colonias, la terminología y la ciencia que encierra la crianza de abejas sin aguijón. Por esta razón, crearon un canal en YouTube llamado Camino al Agro y en él suben contenido pedagógico en el que explican todo sobre la meliponicultura.

“Para nosotros es importante que las personas se eduquen y comprendan que la conservación de estas especies y de los bosque es importante, cuando empiezan a conocer sobre el tema, se dan cuenta de que esto es un gana y gana”, afirma Lotero.

Actualmente, estas especies se encuentran amenazadas por la deforestación y el desconocimiento, basta con crear un poco de conciencia y empezar a practicar la meliponicultura para salvarlas.

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