La empresa asegura que todas sus actuaciones están dentro de la ley

La Procuraduría pidió frenar el pozo estrella de Ecopetrol

Presuntos incumplimientos del plan de manejo ambiental podrían paralizar el pozo Trogón 1, ubicado en Guamal (Meta). La petrolera lo ha definido como su “joya de la corona”.

El pozo Trogón 1 se encuentra en la vereda de Guamal (Meta). / Ecopetrol

El lote está vacío: sus nueve hectáreas son un potrero sin vacas, a unos 43 kilómetros al sur de Villavicencio. Sin embargo, ya causó una huelga de hambre, la protesta de cuatro mujeres encadenadas en una carretera el pasado 18 de agosto y por lo menos cinco enfrentamientos entre el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) y habitantes de Pío XII, la vereda de Guamal (Meta) donde se encuentra.

El lote se llama La Porfía y al frente, desde hace ocho meses, hay una asamblea permanente de por lo menos 400 habitantes de Pío XII que se oponen a lo que allí se construirá: un pozo petrolero llamado Trogón 1. Un pozo cuyo dueño es Ecopetrol y que fue definido en julio pasado por quien entonces era su presidente, Juan Carlos Echeverry, como “la joya de la corona”. Si bien no hay cifras claras, Echeverry ha señalado en intervenciones públicas que la cantidad de barriles de Trogón asciende a los “miles de millones de barriles”.

José Costello, vicepresidente de la regional Orinoquia de Ecopetrol, dijo en enero que los dos campos más productivos de la empresa —Rubiales y Castilla La Nueva, ambos en el Meta— están llegando a su madurez y su producción va para abajo. Trogón llegaría a reemplazar a esos pozos y, según Costello, convertiría a Guamal en el principal municipio productor de crudo del país. Pero un reciente oficio de la Procuraduría podría frenar el proyecto hasta nueva orden y costarle a Ecopetrol una sanción ambiental.

El documento, que redactó el procurador encargado de los asuntos ambientales de los Llanos Orientales, Hilmer Fino, recoge ocho presuntos incumplimientos e irregularidades de Ecopetrol a la hora de construir su pozo estrella y le pide a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) que investigue, pero también que, “a la mayor brevedad, y antes de que se cause un daño irreversible, se suspendan todas las actividades adelantadas por Ecopetrol en la plataforma correspondiente al pozo exploratorio Trogón 1”. Según el procurador, los cuerpos hídricos y la vocación productiva de la vereda, en la que predominan las fincas de menos de tres hectáreas, podrían estar amenazados.

Esta historia parece la repetición de otra que ya vivió Guamal, con unas cuantas variaciones. En mayo de 2012, este municipio ganadero y agrícola del piedemonte llanero estaba a punto de sumarse a los municipios petroleros de los Llanos. Ese mes, la ANLA le dio luz verde a Ecopetrol, que se alió con la multinacional Repsol para explorar y explotar un bloque petrolero de poco más de 206.000 hectáreas que cobijaban cinco municipios del Meta. Su nombre era CPO09. Su pozo más prometedor: el Lorito 1, ubicado en Montecristo, una vereda de Guamal.

El problema es que a tan sólo 100 metros de la plataforma Lorito 1 pasaba el río Humadea, que atraviesa el municipio bajando desde el páramo de Sumapaz y del cual se toma el agua del acueducto municipal. Además, la plataforma se construiría sobre un acuífero subterráneo de 1.032 hectáreas. Édgar Cruz, quien dirige la Corporación Ambiental y Turística del Río Humadea (Corpohumadea), lideró una protesta pacífica y desde Corpohumadea interpuso una tutela y una acción popular contra Lorito 1, que llegaron hasta la Corte Constitucional.

El peor enfrentamiento sucedió en enero de 2013, cuando el Esmad llegó para despejarle el camino al taladro que haría las exploraciones. Ese mismo mes, Cormacarena lanzó un concepto técnico señalando que el pozo Lorito 1 ponía en riesgo las aguas del acueducto municipal. La Defensoría le dio la razón, así como la Gerencia Ambiental del Meta. Mientras tanto, Ecopetrol argumentaba que mientras la ANLA no se pronunciara sobre el Plan de Manejo Ambiental específico del pozo, no era posible frenar los trabajos. Un mes más tarde, cuando peones, funcionarios e ingenieros de Ecopetrol ya estaban instalando la plataforma, la ANLA aprobó el Plan de Manejo Ambiental para Lorito 1.

Finalmente, con la comunidad, Cormacarena, la Defensoría y la Gobernación en contra, en los últimos meses de 2013 la Corte Constitucional ordenó parar las exploraciones en Lorito 1 hasta decidir a fondo. Luego, el Consejo de Estado levantó esos impedimentos y Ecopetrol siguió trabajando con la promesa de correr la plataforma 300 metros. Pero, jurídicamente, ese pozo sigue en veremos. Según el líder comunitario Édgar Cruz, fue por eso que, en 2014, Ecopetrol empezó a hablar de una nueva joya de la corona: el pozo Trogón 1.

De vuelta al principio

Con semejante montaña de problemas, la comunidad, representada por Corpohumadea, se sentó con Ecopetrol, así como con las autoridades locales y regionales, a negociar las condiciones en las que se haría este nuevo pozo. Según le dijo Édgar Cruz a este diario, “con la empresa implementamos tres mesas: la laboral, la ambiental y la de responsabilidad social empresarial”.

En dos de ellas —la laboral y la de responsabilidad social— se llegó a acuerdos: Ecopetrol aclaró que la contratación se haría en un 90 % con operarios del municipio, y construyó el Centro Vida Eliseo Achury Garavito, para 500 adultos mayores. Sin embargo, la mesa ambiental, en la que, según Cruz, la empresa se comprometió a hacer nuevos estudios técnicos de impacto ambiental, se quedó en el aire. De acuerdo con Ecopetrol, eso sucedió porque Cormacarena no volvió a convocar a las reuniones. Al preguntarle a esa corporación por qué no volvieron a citar a las mesas, no hubo respuesta.

Según Corpohumadea, en octubre de 2016 la gente volvió a tener noticias de Trogón 1. Al lote La Porfía empezaron a entrar camiones y peones, funcionarios e ingenieros de Ecopetrol para instalar la plataforma. Esa llegada de la empresa desencadenó nuevas protestas: Corpohumadea recogió 400 firmas de personas que se oponen al proyecto y se instaló una asamblea permanente frente al lote La Porfía. Sus peticiones eran que les socializaran, con detalle, el Plan de Manejo Ambiental (PMA) para el pozo Trogón 1.

Ecopetrol asegura que, antes de su entrada, hizo reuniones con las comunidades y que informó “predio a predio” sobre los trabajos que estaban haciendo. Pero según información de prensa, de Cormacarena y que la misma empresa le facilitó a El Espectador, sólo hay constancia de reuniones a partir de 2017 en las que se habló puntualmente del Plan de Manejo Ambiental específico de Trogón 1.

“Ellos empezaron a hacer trabajos sin siquiera contar con un Plan de Manejo Ambiental específico para el pozo”, señaló Édgar Cruz. Y es cierto: los papeles demuestran que Ecopetrol le entregó a la ANLA y a Cormacarena este documento el 23 de junio de 2017, tres días antes de tener la segunda de dos reuniones para hablar sobre el mismo con las comunidades.

De hecho, esa presunta falta de socialización es el primer incumplimiento por el cual el procurador Hilmer Fino solicitó suspender el proyecto. Para el procurador, “no se ha cumplido con esta obligación, que no puede entender satisfecha con el suministro de información vaga sobre el área de perforación exploratoria”. Los opositores al proyecto se preguntan cómo es que una empresa puede darles la información clara y completa sobre un Plan de Manejo Ambiental que ni siquiera ha sido aprobado por la ANLA y sobre el cual Cormacarena tampoco se ha pronunciado.

Ecopetrol se defiende asegurando que para eso creó un grupo de buenas prácticas ambientales con gente de las “comunidades afectadas” y que ese grupo, tras varios recorridos por la vereda, no encontró ninguna fuente de agua cercana al proyecto. No obstante, quienes se oponen critican que, de sus 18 integrantes, sólo cuatro viven en la vereda (el resto viene de otras partes del municipio) y ninguno hace parte de la Junta de Acción Comunal o de los grupos ambientalistas veredales.

De hecho, la falta de un inventario completo y detallado de los acuíferos subterráneos y otros cuerpos de agua presentes 200 metros alrededor del pozo es otro de los puntos que señaló la Procuraduría en su oficio. Si bien este debía presentarse en el Plan de Manejo Ambiental, Ecopetrol aseguró que no fue posible hacerlo pues la gente no los dejó entrar a los predios. El procurador cree que la empresa no agotó “todas las herramientas jurídicas ni los mecanismos técnicos” para cumplir con esta obligación.

El procurador Fino dice, además, que hay una indefinición, tanto en el programa de compensación forestal por el pozo como un desarrollo incompleto de los planes de contingencia en caso de derrames. Además asegura en su solicitud que no se han elaborados dos importantes fichas del proyecto y que, de acuerdo con las licencias, deberían hacerse antes del inicio de las obras: una sobre cómo van a compensar a los minifundios que se podrían ver afectados con una obra de esta magnitud y otra sobre la ubicación del límite más alto de la vereda, a partir del cual la empresa no puede realizar ninguna intervención.

Para el procurador Fino, el hecho de que ninguno de estos puntos se haya cumplido antes de que el taladro llegara a la vereda Pío XII es suficiente para pedir una suspensión. No obstante, la ANLA le explicó a El Espectador que el inicio de obras civiles sin que haya un Plan de Manejo Ambiental para el pozo es completamente legal. Mejor dicho: una empresa puede construir la plataforma e instalar el taladro para la exploración, pero no puede hundirlo en la tierra hasta que la ANLA apruebe ese documento.

Por eso, Ecopetrol argumenta que no es posible frenar los trabajos, que empezaron en julio pasado y que, según el cronograma de la empresa, deberán terminar en 42 días. Por su parte, la ANLA le respondió a El Espectador que, si bien podría haber infracciones, seguía revisando. Y que hasta no tener un concepto técnico definitivo, no podía pronunciarse.

Así, lo más probable es que cuando la ANLA empiece a estudiar la solicitud del procurador para frenar las obras, estas ya hayan terminado y la empresa esté verificando si allí se encuentran los “miles de millones de barriles” de petróleo que convertirían a Trogón 1 en el pozo más importante del portafolio de Ecopetrol. Mientras tanto, la Corporación Ambiental y Turística del Río Humadea (Corpohumadea) sigue liderando la protesta pacífica, que ya cumple nueve meses.