Testimonio

"Las aves de Colombia cambiaron mi vida"

Carlos Mario Wagner nació cerca del bosque de niebla de San Antonio, en Cali. Su experiencia con la naturaleza lo convirtió en un amante de las aves, tanto que, encontró en ellas una alternativa económica para que su comunidad pudiera conservar el territorio.

arlos Mario Wagner es el director de la Feria Internacional de Aves en Cali - 2018.Gustavo Torrijos - El Espectador.

Los bosques a las afueras de Cali, que se cubren de neblina en las tardes, fueron el lugar donde descubrí mi vocación. De niño junto a mis padres los recorría con la certeza de que “algo”, estaba esperando ser descubierto. Años más tarde, a través de los viejos binoculares de mi padre, me acerqué a las aves, seres mágicos que con su “sutil energía” han transformado mi vida y la de muchos de mis amigos y vecinos en la cuenca alta del Rio Cali. Este encuentro marcó mi hoja de ruta. (Lea: El "boom" de las aves en la sucursal del cielo) 

La cuenca hace parte de las áreas naturales más biodiversas del continente y alberga una de las avifaunas más ricas del planeta. Allí, las aves han comenzado a propiciar una nueva relación de la comunidad rural con su territorio, una relación donde la conservación y el desarrollo sustentable son protagonistas.

Las aves están siendo la excusa perfecta para que la riqueza biológica de esta cuenca y de la zona rural de Cali, sea conocida, conservada, y manejada de tal forma que traiga beneficios directos para la población actual y para las futuras generaciones.

Desde el año 2004, la Asociación Río Cali, una ONG local de base comunitaria viene demostrando que el turismo de observación de aves o aviturismo, permite un uso adecuado de los recursos naturales, a la vez que promueve acciones directas de conservación vinculando a las comunidades locales.

El aviturismo surgió ante la necesidad de integrar actividades económicas con la conservación de los recursos naturales. Con el tiempo esta apuesta innovadora de turismo, ha logrado motivar el interés por las aves y su conservación en muchas personas y familias que, inclusive años atrás, subsistían de actividades económicas que destruían los ecosistemas naturales de la región.

Enmarcado dentro del turismo de naturaleza, el aviturismo se está consolidado como alternativa económica adicional para mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales locales, sensibilizando a los pobladores sobre la importancia y el valor de la biodiversidad y motivado acciones de conservación, a la vez que fomenta una actitud crítica y reflexiva sobre el uso que se da al territorio, en especial en la cuenca que ofrece un gran número de bienes y servicios ambientales, entre ellos el recurso hídrico para cerca de 500.000 habitantes de Cali.

En los últimos años, pequeñas fincas han sido adecuadas para atender a los turistas observadores de aves, áreas boscosas privadas están siendo protegidas por sus propietarios para asegurar la permanencia de las aves en su hábitat natural, y cada vez más personas, especialmente jóvenes, se interesan por las aves y su conservación, algunos de ellos trabajan ya como guías especializados en tours para la observación de aves.

Cali y su zona rural se están mostrando al mundo como destinos para la observación de aves. Sin embargo, las áreas naturales corren riesgo, debido a complejos procesos sociales y económicos que dan como resultado la invasión de tierras forestales para actividades agrícolas y pecuarias, la extracción de madera y actividades mineras ilegales que traen como consecuencia la contaminación de los suelos y de las fuentes hídricas. Muchos pequeños agricultores en los últimos años han colonizado tierras en zonas no permitidas, y más recientemente se ha presentado la densificación de viviendas en áreas de vocación forestal, lo que afecta directamente los ecosistemas boscosos y su biodiversidad.

Ante este panorama, se resalta la importancia de los esfuerzos que algunas comunidades locales están realizando para propiciar y fortalecer alternativas económicas ligadas con la conservación de los recursos naturales. Es entonces imperativo que las entidades de gobierno fomenten políticas públicas que estimulen la conservación y la gestión del territorio hacia actividades económicas con impacto ambiental positivo. El aviturismo bien desarrollado puede ser una de esas alternativas.

No es descabellado pensar que en un futuro cercano la zona rural de Cali sea epicentro del turismo de naturaleza, teniendo a las aves como uno de sus grandes atractivos, y que las comunidades locales sean custodias, veedoras y beneficiarias directas de un turismo responsable donde la conservación, la educación y el desarrollo rural sustentable sean pilares. Que el territorio, gracias a las aves, sea un espacio de conciencia colectiva para fomentar una cultura ambiental basada en el conocimiento, la valoración y el compromiso de la sociedad.

Impulsar estas apuestas ha sido el norte de la Asociación Rio Cali, entidad que organiza la Feria Internacional de Aves de Colombia, Colombia BirdFair, que, se realizara por cuarta ocasión del 16 al 18 de febrero en la ciudad de Cali, propiciando una gran dinámica en torno a las aves y  el  grato encuentro entre observadores de aves de todo el mundo. 

*Director Colombia BirdFair

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