La línea roja del cambio climático

Hasta hoy hemos lanzado 1.900 gt de CO a la atmósfera. Para evitar que la temperatura aumente más de 2°C, no podemos pasar de 2.900 gt. Nadie sabe cómo hacerlo.

Hay algo que ya es inevitable: la temperatura promedio de la Tierra va a aumentar 2°C antes de que termine este siglo. No es un dato fabricado por ambientalistas radicales. Es el dato, que nació de un consenso científico global y sobre el que se fundamenta toda la negociación internacional que esta semana en Lima, Perú, llegó a su intento número 20 por alcanzar un acuerdo.

El problema es el siguiente, según el Reporte sobre la brecha de Emisiones presentado por Naciones Unidas. Desde la era preindustrial hasta hoy hemos lanzado a la atmósfera un total de 1.900 gigatoneladas (gt) de CO2. El CO2 es un gas que, salvo por las cantidades que atrapan las plantas, los árboles y los océanos, queda flotando sobre nuestras cabezas hasta 100.000 años. Eso quiere decir que se acumula como la basura en una esquina hasta alterar todo el sistema climático como ya está ocurriendo.

La pregunta obvia es cuánto más CO2 podemos emitir antes de cruzar el umbral peligroso, el de los 2°C. La respuesta de los científicos es: 2.900 gt. Una simple resta entre lo que hemos lanzado y este límite, da el presupuesto de carbono que nos queda, la línea roja: 1000 gt.

En 2012 sumando las emisiones de todos los países se generaron al año 54 gt. Las proyecciones indican que si continúa con el modelo de desarrollo tradicional basado en combustibles fósiles para 2030 esa cifra subiría a 87 gt. Al ritmo actual sólo en 18 años, dentro de cuatro mundiales de fútbol ya habremos llegado al límite y no se podría quemar ni una vela más exagerando un poco las matemáticas.

Bert Metz, de la Fundación Europea para el Clima, explicó durante la Cumbre de Cambio Climático que para 2020, si se cumplen los compromisos de reducción de emisiones anunciados por los países, el presupuesto anual de carbono se mantendría alrededor de 52 a 54 gt cuando debería ser de 44 gt. Cerrar esa “brecha”, dijo, supondrá acciones en toda la economía, desde el sector agrícola hasta el transporte.

“Se necesita un gran compromiso del sector privado”, concluyó Metz. Una idea que comparte su colega John Christensen, del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, quien ante este panorama dijo que “sólo nos queda hacer lo que podamos en cualquier sector que podamos”.

De acuerdo con el informe, y a los datos más optimistas, entre 2055 y 2070 el mundo podría al fin llegar a la meta de carbono neutro, es decir, emitir la misma cantidad de CO2 que capturan los ecosistemas y tecnologías diseñadas para este objetivo.

- ¿Cuánto vale la adaptación?

A este reporte se sumó un segundo informe sobre los costos que tendrá para los países, principalmente los que están en vías de desarrollo, la adaptación a la nueva realidad climática (Informe sobre la brecha de adaptación). Las noticias tampoco son buenas.

Ibrahi Thiaw, director ejecutivo del Programa de Naciones Unidas, aseguró en rueda de prensa que aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan a los niveles requeridos, es probable que el costo de la adaptación al cambio climático de los países en desarrollo duplique o triplique las estimaciones anteriores que rondaba los $100.000 millones anuales. El Fondo Verde del Clima, que hoy recoge los aportes globales para ayudar a los más vulnerables a prepararse para los cambios, apenas va por US $9.8 mil millones.

Esta, es en breve la contabilidad del cambio climático.

 

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