El Fenómeno de La Niña llegó para quedarse: continúa hasta 2021

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La Niña se ha instalado, y se espera que persista hasta el próximo año, afectando las temperaturas y los patrones de precipitación y tormenta en muchas partes del mundo, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

La declaración mundial sobre el desarrollo de un episodio de La Niña sirve de base a los gobiernos para movilizar la planificación en sectores sensibles al clima, como la agricultura, la salud, los recursos hídricos y la gestión de desastres. En la actualidad, la OMM está intensificando el apoyo y asesoramiento que presta a los organismos humanitarios internacionales para que se puedan reducir los efectos entre los más vulnerables en un contexto en que se ha puesto a prueba la capacidad de afrontamiento a causa de la pandemia de COVID-19.

Se espera que el episodio de La Niña de este año sea moderado a intenso. La última vez que se registró un episodio intenso fue en entre 2010 y 2011, seguido de un episodio moderado. La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones.

“El Niño y La Niña son importantes condicionantes naturales del sistema climático de la Tierra. Pero todos los fenómenos climáticos naturales se producen actualmente en un contexto de cambio climático que es producto de la actividad humana, que está exacerbando las condiciones meteorológicas extremas y que está afectando el ciclo del agua”, dijo el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.

“La Niña tiene típicamente un efecto de enfriamiento de las temperaturas globales, pero este enfriamiento queda más que compensado por el calor atrapado en nuestra atmósfera por los gases de efecto invernadero. Por lo tanto, el 2020 sigue en camino de ser uno de los años más cálidos de los que se tiene registro y se prevé que el período 2016-2020 sea el quinquenio más cálido desde que se iniciaron los registros”, añadió Taalas. “Actualmente los años en que se producen episodios de La Niña son más cálidos incluso que años anteriores con intensos episodios de El Niño.”

El nuevo número del Boletín El Niño/La Niña hoy de la OMM afirma que hay una alta probabilidad (90 %) de que la temperatura de la superficie del océano Pacífico tropical se mantenga en los niveles característicos de La Niña hasta finales de 2020, y tal vez hasta el primer trimestre de 2021 (55 % de probabilidad). Esto se produce después de más de un año con condiciones neutras del ENOS (es decir, donde no se registraron condiciones propias ni de El Niño ni de La Niña). El Boletín se basa en los pronósticos de los Centros Mundiales de Producción de Predicciones a Largo Plazo de la OMM y en la interpretación de expertos.

Es importante tener en cuenta que El Niño y La Niña no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial y regional. Además, no hay dos episodios de La Niña o de El Niño que sean iguales: sus efectos en los climas regionales pueden variar en función de la época del año y de otros factores. Por ello, las instancias decisorias siempre deben consultar los pronósticos estacionales más recientes para obtener la información más actualizada.

Planificación de actividades humanitarias

Tras los devastadores efectos del episodio de El Niño de 2015 y 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la OMM y organizaciones humanitarias se unieron para establecer lo que se conoce como la “célula ENOS”, que busca asegurarse de que las Naciones Unidas y los socios humanitarios reciban el asesoramiento adecuado para actuar. En la actualidad, esta célula está brindando asesoramiento que tiene en cuenta los impactos a las Naciones Unidas y a las instancias decisorias humanitarias. La información climática estacional procedente de la OMM y de otros centros especializados se incorpora a una evaluación humanitaria más amplia para determinar las áreas consideradas de mayor riesgo. En esta evaluación se combinan la seguridad alimentaria y la capacidad de afrontamiento, entre otros factores, para realizar un examen más holístico de la vulnerabilidad real.

En Latinoamérica, La Niña puede traer lluvias por encima de lo normal en grandes partes del norte del continente, mientras que más al sur pueden producirse lluvias por debajo de lo normal tanto en la costa oriental como occidental. El episodio de La Niña de 2020 tiene características muy similares: es probable que en la franja norte del continente se den precipitaciones superiores a lo normal, mientras que en gran parte del Cono Sur es probable que se observen precipitaciones inferiores a lo normal.

Actualmente se está trabajando para ampliar este apoyo al sistema humanitario mediante la elaboración de un mecanismo de coordinación específico que canalice los conocimientos especializados de la comunidad de la OMM directamente a las instancias decisorias para que se puedan salvar vidas y preservar los medios de subsistencia. De este modo, se dispondrá de pronósticos en distintas escalas temporales para la gestión de desastres, como ocurrió durante las recientes inundaciones en el Sudán, cuando la OMM proporcionó información hidrometeorológica a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

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