Los científicos van tras las huellas del jaguar en Los Katíos

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Así como cada ser humano es identificado según sus huellas digitales, así se determinó la presencia de cuatro individuos de jaguar Panthera onca en el Parque Nacional Natural Los Katíos, en el Chocó biogeográfico.

A los felinos se les tomaron las huellas de sus patas con técnicas de identificación y colección de rastros, y utilizando análisis estadísticos multivariados y morfométricos (análisis cuantitativo del tamaño y la forma).

El biólogo José Fernando Navarro, quien hace más de 20 años practica el rastreo de fauna silvestre –seguimiento de animales por sus signos (rastros, huellas, pelos, excretas, etc.)–, se preguntaba cómo identificar individuos de una especie con su huella, es decir con la impresión de la pata sobre cualquier sustrato.

Acogiendo los consejos del profesor Ricardo Callejas, de la Universidad de Antioquia, de llevar la actividad ancestral del rastreo a un contexto de ciencia, con mediciones matemáticas y estadísticas, el investigador abordó el tema en su tesis de la Maestría en Bosques y Conservación Ambiental en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, dirigida por el profesor Néstor Mancera.

Eligió como objeto de estudio al jaguar Panthera onca, el felino más grande y único del género Panthera en las Américas, de gran importancia biológica como depredador que mantiene la estabilidad del ecosistema al regular la abundancia de sus presas.

Considerando su importancia ecológica y que sus poblaciones están amenazadas por la caza y la deforestación de su hábitat, en su tesis “Modelo de identificación individual del jaguar Panthera onca (Linnaeus, 1758) por morfometría de huellas” evaluó la abundancia de este felino en un área de bosque húmedo tropical del Parque Los Katíos.

Esta área del Chocó-Darién fue identificada como uno de los siete lugares con buen potencial para la supervivencia de esta especie a largo plazo, cuya población en la categoría global de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) 2003 está clasificada como “Casi amenazada”.

Un año tomando muestras

Para el estudio, durante un año se hicieron cuatro campañas de campo de 15 días cada una, para un total de 1.080 horas de esfuerzo de muestreo mediante el conteo de huellas en dos épocas climáticas: seca y lluviosa, ya que los territorios de los animales son elásticos, se mueven según el clima.

Al buscar cómo tener soportes de huellas para llevarlos a laboratorio y estudiarlos conservando la tridimensionalidad del rastro (ancho, largo y profundidad), el investigador encontró que mediante una técnica con parafina podía levantar los rastros y pasarlos a yeso, con lo que obtuvo una representación igual a la encontrada en terreno.

“Con expertos estadísticos, como el profesor Álvaro Lema, ejecutamos un modelo matemático que permitía, por técnicas de estadística avanzada y multivariada, decir cuántos individuos había en las muestras”, explica el magíster Navarro.

Encontraron cuatro individuos y en los primeros análisis estudiaron las patas derechas traseras, las que más se repiten debido a las características del movimiento de la especie: donde ponen la pata delantera ponen la trasera, por lo que es muy difícil encontrar huellas de las primeras.

Los estadísticos recomendaron juntar el estudio de las patas tanto derechas como izquierdas, porque son imágenes especulares, una es reflejo de la otra. “Con estas nuevas improntas obtuvimos los mismos cuatro individuos, lo que indica que nuestros muestreos estaban bien hechos”, indicó el biólogo.

La combinación del método de rastreo con análisis morfométricos de huellas obtuvo registros confiables para la identificación de cuatro individuos de jaguar en la zona de muestreo (23 km de senderos transitables), validando la técnica para otros estudios.

“El aporte es muy significativo, porque este es un método efectivo y rápido, de muy bajo costo, que se puede utilizar en cualquier sitio, en muchas áreas protegidas del país”, ratificó el magíster Navarro.

Estos datos, al combinarse con métodos como fototrampeo, telemetría o análisis genéticos con pelos y heces, entre otros, podrían generar información precisa para conservar mamíferos silvestres en el Neotrópico.

Ahora colectarán huellas de animales vivos conocidos en zoológicos, para identificar características como sexo, edad, peso y otras variables, y obtener un patrón de discriminación más amplio.

Con esto se conformaría una base de datos robusta para validar y refinar el modelo por rastros hasta identificar otras variables en poblaciones silvestres, como sexo y edad, entre otras.

Con la información colectada en campo y estudiada se publicará una guía de reconocimiento de especies según sus rastros para facilitar otras investigaciones, anuncia el magíster Navarro.

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