Los colombianos que protegen al campo del uso de químicos

Esta empresa paisa se dedica a crear insumos hechos a base de aceites vegetales para la protección de cultivos, una práctica ancestral que mejoraron con tecnología.

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Innovar no necesariamente es crear cosas nuevas. A veces significa mirar atrás y retomar prácticas milenarias para moldearlas a nuestro contexto. Eso lo tiene muy claro el equipo de Ecoflora Agro, una compañía colombiana que decidió escudriñar en el pasado y desarrollar pesticidas, fungicidas, repelentes y molusquicidas con extractos vegetales para garantizar la protección de los cultivos.

Nació en 1998 como una empresa familiar de floricultores. Sin embargo, en el camino cambiaron de razón social porque cultivando se dieron cuenta de las graves consecuencias que traía el uso intensivo de agroquímicos, muchos de ellos tóxicos, en la tierra y las personas. Fue así como llegaron a otras alternativas.

“La tecnología de extractos de plantas fue la primera herramienta que utilizó la humanidad para combatir las plagas en la agricultura, hasta que llegaron los pesticidas químicos. Los mayas, por ejemplo, utilizaban el ají para cuidar sus semillas y protegerlas de los insectos y hongos. Durante décadas olvidamos esta solución y ahora lo que hicimos fue retomar conocimientos ancestrales con tecnología”.

Esas palabras son de Nicolás Cook, presidente de Ecoflora Agro, quien agrega que el trabajo de investigación para llegar a desarrollar estos bioinsumos se ha hecho de la mano con universidades, centros e instituciones gubernamentales, como Colciencias e Innpulsa. Esa ayuda ha sido casi vital, pues una pyme como esta no podría costear los US$12 millones que se han invertido en los estudios.

Esta empresa paisa ha sacado provecho de las más de 55.000 especies de plantas que habitan en nuestro país. Se sumergen en los territorios, observan, investigan, a veces logran resultados y en otras ocasiones fallan, pero siempre están inquietos. Se infla su pecho cuando afirman que actualmente tienen doce patentes.

Ya han logrado, por ejemplo, crear fungicidas de una planta perteneciente a la familia de las rutáceas. El producto se llama Ecoswing y protege los cultivos de fresa, tomate, banano o flores. También cuentan con otros insumos, como Sinbabosas o Eco AZ, que evitan y combaten las plagas.

Son muchas las razones que han impulsado a Ecoflora Agro a continuar con el desarrollo de los bioproductos, pero hay una en particular que tiene más peso: proteger la vida. Para Cook, la industria de agroquímicos no ha comprendido que asegurar los cultivos no consiste en matar animales, pues hay organismos benéficos y biocontroladores necesarios para que el crecimiento de una especie prospere.

También cree que con su empresa ayudan a salvar la vida de los agricultores, porque no deterioran la tierra, sustento de su economía. Y, por supuesto, aportan a una mejor nutrición de los consumidores con productos libres de químicos.

Cambiar el chip de los agricultores acostumbrados a los químicos ha sido complicado. “Ellos son como Santo Tomás: hasta no ver, no creer”, dice Cook. Además, están acostumbrados al camino fácil y rápido de los agroquímicos. Lastimosamente, advierte el gerente, Colombia es el país en América Latina con menos agricultura orgánica y uno de los que más pesticidas químicos utilizan en el mundo, así que enseñar a una comunidad a cultivar de otra forma les tomará tiempo.

Otro obstáculo ha sido la regulación, debido a que en el país no hay normas enfocadas para este tipo de productos naturales, así que han sido ellos quienes han abierto el camino. Cook cuenta que hoy son “la primera empresa latinoamericana de biopesticidas en Estados Unidos”. En este momento exportan a seis países más y están registrando sus insumos en otros 30.

Natalia Cuadros, directora de producción orgánica de Hortifresco y cliente desde hace cinco años, da fe de su paciencia y dedicación con los campesinos que no tienen una formación en asuntos agroecológicos. “Van hasta el terreno, aplican sus insumos y nos acompañan los primeros días. Es impresionante la calidad de los productos y su estandarización, es decir, su eficacia”, explica.

Los resultados de este equipo de 40 profesionales, dentro de los que se encuentran biólogos, químicos y entomólogos, han sido satisfactorios. Ecoflora Agro crece anualmente un 30 %, una cifra importante si se compara con la industria de agroquímicos, que crece al 2 y al 3 %. Para Cook , eso indica que, por lo menos, la semilla de la inquietud por mejorar las condiciones de la tierra y la calidad de los productos ya se sembró y esperan que pronto florezcan las primeras plantas. Lo importante, tal vez incluso necesario, será revolucionar la agricultura desde las tradiciones y, por qué no, desde sus orígenes.

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