Los usos y abusos del agua

Tres cuartas partes del planeta están cubiertas de agua, pero sólo el 1% es apta para el consumo humano. Colombia ocupa el séptimo puesto entre los países con mayor disponibilidad de recursos hídricos renovables. Sin embargo, el cambio climático es un fenómeno que amenaza su abundancia y calidad.

Páramo de Santurbán, ubicado entre los departamentos de Santander y Norte de Santander. / Archivo - El Espectador

Páramos, las esponjas de agua

Colombia cuenta con el 49% de los páramos del planeta, que son responsables del 70% de la producción del recurso hídrico en el país. Estos ecosistemas son muy vulnerables al cambio climático. Actúan como esponjas que absorben el agua, la liberan de manera controlada y regulan la cantidad de lluvia. Pero con el aumento de temperatura pierden sus condiciones adaptativas, no tienen la misma capacidad de absorción y las especies migran. Según el Centro Nacional de Datos Climáticos de la NOAA, en los páramos se han visto fuertes incrementos en la temperatura, cercanos a 1 °C por década.

Las cuencas desiguales

Colombia tiene tres grandes cuencas abastecedoras de agua: Amazonas, Orinoquia y Magdalena-Cauca. También, pequeñas cuencas en las vertientes Pacífico y Caribe. Curiosamente, donde más población humana vive hay menos agua disponible y, a la inversa, en donde menos población vive, existe más agua aprovechable. Según Ómar Franco, director del Ideam, “debemos mirar cómo aprovechamos el agua porque sólo el 21% está disponible para el 74% de la población, que vive en las regiones Andina y Caribe”.

El fenómeno del Niño, una época seca

El cambio climático intensifica los fenómenos del Niño (veranos más cálidos) y de la Niña (inviernos más fríos y lluviosos) y hace que sean más frecuentes. En Colombia, el Niño les quita un porcentaje de lluvias a las regiones Caribe, Andina y Pacífica, afirmó Ricardo Lozano, exdirector del Ideam. Además dispara los casos de malaria, se secan los páramos y los humedales, aumenta el riesgo de que se presenten incendios forestales y se desabastecen los embalses. Se reducen los ríos, pues pierden un 40% de sus caudales, lo que incide en el transporte fluvial y las pesquerías continentales. Mueren especies de los diferentes ecosistemas y otras se ven obligadas a desplazarse. Los corales se blanquean y se degradan, lo que ocasiona la pérdida de especies marinas.

Glaciares pierden un centímetro diario de nieve

Según Jorge Luis Ceballos, glaciólogo del Ideam, los nevados de Colombia pierden un centímetro de capa glaciar cada día. En siglo y medio pasamos de tener un área de 374 kilómetros cuadrados de superficies nevadas a sólo 45 kilómetros cuadrados, lo cual equivale a una pérdida del 84%. Es como si toda el área urbana de Bogotá estuviera cubierta por masa glaciar y de repente se redujera a un solo barrio. Se estima que sobrevivirán 40 años más.

Falta agua

Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el comité científico que asesora a la ONU, el calentamiento global intensifica los fenómenos del Niño y la Niña y ocasiona pérdidas en los diferentes ecosistemas. El Banco Mundial señala que actualmente 1.600 millones de personas viven en países con absoluta escasez de agua y se estima que para 2025 el número ascenderá a los 2.800 millones.

Sobra agua

La abundancia de agua es un problema y una ventaja. El cambio climático hace que se incrementen e intensifiquen los fenómenos naturales y que las inundaciones representen un problema para las comunidades costeras. También Colombia es una potencia hídrica y debe aprovechar el recurso de manera eficiente.

La Niña que llora

La Niña trae lluvias e inundaciones. En 2010 y 2011 provocó la conocida ola invernal que desapareció territorios enteros e hizo que los habitantes del altiplano cundiboyacense padecieran la tragedia de los desbordamientos. De acuerdo con datos del BID y la Cepal-OCDE, las pérdidas alcanzaron el 2% del PIB. Esto, como lo reveló el blog ‘Tío Conejo’ de La Silla Vacía, equivale a juntar las dos tragedias más grandes de los últimos 30 años: el terremoto de Armenia (1,86% del PIB) y la avalancha de Armero (0,29%). Las inundaciones en los valles geográficos de los ríos Cauca y Magdalena causaron pérdidas a los cañeros y muchos acuicultores vieron desaparecer sus estanques y las especies de peces que cultivaban. A los cuerpos de agua llegaron visitantes de especies que no eran nativas de los ríos (pirarucú, cachamas y tilapias) y que amenazaban la seguridad y la salud de los habitantes.

¿Y el agua potable?

El agua potable constituye un desafío importante en términos de calidad, pues aunque Colombia es uno de los países con mayor riqueza hídrica del mundo, se estima que el 50% de la población rural y el 25% de la población urbana no cuentan con agua apta para el consumo.
El Instituto Nacional de Salud recalcó que el 30% del agua distribuida en el país entre 2007 y 2011 registró un alto riesgo para la salud. El último diagnóstico de la Defensoría del Pueblo en 2010 detectó que de los 1.123 municipios que tiene el país, 466 distribuyen agua cruda a su población, es decir, sin ningún tratamiento. De estos, el 70% suministra agua con alto riesgo para la salud, 21% agua inviable sanitariamente y sólo el 4% brinda agua apta para el consumo humano.

Sube el nivel del mar

El aumento en el nivel del mar es consecuencia del aumento de la temperatura de la Tierra. El IPCC reflejó que la temperatura media aumentaría 1,4 °C para el período 2011 a 2040, 2,4 °C de 2041 a 2070 y 3,2 °C para el lapso comprendido entre los años 2071 y 2100.
Con base en los registros de la Segunda Comunicación de Cambio Climático Nacional, en la estación mareográfica de Cartagena (Bolívar) se percibe un ascenso del nivel del mar en el Caribe de aproximadamente 3,5 mm al año. Para la costa Pacífica, la tendencia calculada es 2,2 mm por año en Buenaventura.
El informe del IPCC asegura que a mediados del siglo XIX el ritmo de la elevación del nivel del mar fue superior, en su promedio, al de los dos milenios pasados. Durante el período de 1901 a 2010 el nivel medio global del mar se elevó 0,19 metros.

Aguas subterráneas, una opción escondida

En el 74% del territorio nacional es posible explorar aguas subterráneas que representan casi tres veces más de la oferta superficial de agua. El sector agrícola es el primero en términos de consumo, por encima del gasto en energía, zonas domésticas, acuícolas, pecuarias, industrial y de servicios. Ómar Franco, director del Ideam, dice que debe haber una gestión integral del recurso hídrico que afiance el conocimiento sobre la oferta hídrica a nivel regional y sectorial, con el fin de crear escenarios que optimicen y mejoren el uso del agua.

 

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