A medio camino hacia las renovables

El país tiene los recursos naturales para explotar fuentes de energía limpia y reducir así el impacto de los combustibles fósiles, pero queda un largo recorrido de investigación y estímulos del Gobierno para que las propuestas de científicos y ciudadanos compitan con las de grandes empresas.

Páneles solares en Sidney, Australia. / Adam Oswell , WWF-Canon

Si bien en 2011 los países sacaron de sus bolsillos US$279.000 millones para invertir en energías renovables, la inestabilidad de los mercados de Estados Unidos y Europa redujo la cifra a US$244.000 millones el año pasado.

El panorama contrasta con un informe reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), en el que se revela que los subsidios globales para promover el uso y la extracción de combustibles fósiles llegaron a nada más y nada menos que US$1,9 billones al año, casi el doble de lo que el G-20 destinó para reactivar la economía mundial.

Pese a esto, los gobiernos han llegado a la conclusión de que la única manera de mitigar los efectos del calentamiento global es promover las energías renovables (que producen electricidad a partir del sol, el viento o el agua). De hecho, de eliminarse las subvenciones a los combustibles fósiles —señala el FMI— las emisiones de CO2 se reducirían 13%.

Pero la carrera por las energías limpias no es fácil. La falta de tecnologías eficientes aumenta su costo, las alternativas dependen de condiciones climáticas adecuadas y hace falta recurso humano calificado para su implementación.

De acuerdo con el informe Climascopio 2012, Colombia ocupa el séptimo puesto entre 26 países de América Latina que han promovido el crecimiento de la energía limpia o de bajo carbono.

Según este análisis, el país todavía tiene un largo camino por recorrer: el año pasado se invirtieron US$50,4 millones en proyectos y empresas de energía limpia, cifra que representa una caída del 74% con respecto al dinero destinado el año inmediatamente anterior.

En este sentido, aunque la ubicación geográfica del país en un área tropical y con considerables recursos naturales le da grandes oportunidades en fuentes de energía como solar, biomasa, geotérmica e hídrica, y de hecho el 80% de la matriz energética nacional proviene de este último tipo, Colombia sigue sin dar el gran paso hacia nuevas formas de renovables.

En la actualidad, sólo Empresas Públicas de Medellín (EPM) tiene un parque de generación eólica con una capacidad de 19,5 MW (Jepírachi, en La Guajira). El país sólo ha explotado un 8,27% de su potencial hídrico y las propuestas de biomasa son aisladas y siguen siendo demasiado costosas para ser rentables.

A propósito, Javier Sabogal, oficial de economía verde de WWF Colombia; Luis Fernando Rico, gerente general de Isagén; Sergio Adolfo Montoya, subdirector de investigación y desarrollo de negocios de energía de EPM, y Jessica Jacobe, directora de responsabilidad social y ambiental de Findeter, todos aliados de la campaña Bibo, “Bosques y agua: energía para el futuro”, cuentan por qué el país necesita tomar la vía de las fuentes renovables.

La apuesta por la energía solar

Sergio Adolfo Montoya, subdirector de investigación y desarrollo de negocios de energía de EPM
“Colombia dio el paso hacia las energías renovables hace tiempo, dado que la base de la generación en el país es hidráulica y ésta es la reina de las renovables. Aquí no hay mucho drama por tratar de generar energías alternativas, aunque eso no quiere decir que estemos descuidados. Vemos muchas oportunidades para las zonas por fuera del Sistema Interconectado Nacional.
Por ahora queremos reemplazar el diésel que se utiliza en el norte de Antioquia por kits que contienen paneles solares más televisores, plantas de purificación de agua, redes e iluminación que funcionan con este tipo de energía. Asimismo estamos analizando la viabilidad de alimentar poblaciones más grandes con paneles que investigadores de la Universidad.

Incentivos para  la energía limpia

Jessica Jacobe, directora de responsabilidad social y ambiental de Findeter
“A Colombia le falta entender las ventajas de la eficiencia energética. Si bien las inversiones y los riesgos son mayores, el impacto y el beneficio que generan son muy grandes. Realmente hay un ahorro económico y un impacto sobre el medio ambiente.
En el caso de Findeter, abrimos una línea con tasas especiales y plazos generosos para promocionar el sector de eficiencia energética y energías renovables. Los municipios pueden acceder a esta línea con ventajas financieras si nos comprueban que es una inversión en renovables.
De todas formas, es comprensible que haya algunas barreras que impiden acciones más contundentes en la materia. Por ejemplo, faltan facilidades e incentivos por parte del Gobierno.
Sobre la falta de una auténtica conciencia respecto a la importancia de las fuentes renovables, es completamente cierto. Un ejemplo de ello es el relleno de Doña Juana, donde ya está instalada la maquinaria para generar biogás, pero como no se ha creado la normativa para extraer los gases de este basurero todas las máquinas nuevas están apagadas.

Renovables contra el cambio climático
Luis Fernando Rico, gerente general de Isagén

“Colombia tiene una situación especial en relación con la energía renovable: posee una riqueza inmensa en hidroelectricidad, que sigue siendo la forma más barata de producir energía eléctrica, pero que se convierte en una barrera para la entrada de otras fuentes energéticas que, si bien poseen las mismas ventajas, no tienen cómo competir.

El Gobierno ha decidido que no le dará prelación a ninguna tecnología para la producción de energía, y esto equivale a incentivar la más sólida, la hidroelectricidad, y a que continúe desarrollándose sin que otras alternativas puedan entrar al mercado.

Sin embargo, es posible que se posicionen antes de lo pensado. Las hidroeléctricas tienen una serie de obligaciones de tipo ambiental y social que hacen que el costo de su producto aumente. Por el contrario, el valor de otras tecnologías renovables puede bajar y es probable que en un par de años encontremos precios que permitan la entrada de otras alternativas a la competencia; al menos de la eólica.

Respecto a este tipo de energía, La Guajira es el sitio con mayor potencial para generarla. Sin embargo, necesita llegar al interior del país de una manera más robusta, para que no sean los pequeños proyectos de empresas los que la financien, sino el mismo Sistema Interconectado Nacional.
Esto forma parte de una visión de empresa que abarca mucho más que las energías renovables. Estamos hablando de que el cambio climático no es especulación, es un hecho, y Colombia es uno de los países más vulnerables, por eso las empresas tienen que tenerlo en cuenta y preguntarse cómo hacer para tener una producción en el país con menos cantidad de emisión de gases de efecto invernadero.

Las soluciones son varias, pero en Colombia el balance de gases de efecto invernadero es positivo, tenemos una matriz mucho más limpia que en otros países y eso le quita presión a que trabajemos muy fuerte en las energías renovables. Vamos a llegar al absurdo de decir que esperaremos a que la matriz sea sucia para generar incentivos, cuando debería ser al contrario: hay que incentivar para nunca tener una matriz negativa”.

'Hay que diversificar’
 Javier Sabogal, oficial de economía verde de WWF Colombia

“Si en Colombia se pregunta cómo estamos en energías renovables todos van a decir que bien. Nuestra matriz es la hidroenergía y el agua es renovable.
El problema es que depender del agua tiene sus riesgos. El país es el tercero más sensible al cambio climático en el mundo, y cuando hay escasez del recurso hídrico, los embalses no están lo suficientemente llenos y toca encender las centrales térmicas, y cuando hay abundancia aumenta la sedimentación.

En ambos casos, Colombia tiene que tener nuevas propuestas. ¿Cuáles? Se esperaría que se hablara de diversificación de la matriz energética, pero hay quienes insisten en que con tantas reservas de carbón en el país, este mineral debe ser la base.

Claramente, una organización como WWF estaría en contra. Aunque Colombia es el cuarto exportador mundial de carbón y sus ventas por este producto corresponden a la segunda fuente de ingresos para la economía nacional, no es claro que el Gobierno o los medios hayan tenido en cuenta señales externas que deberían poner a pensar si el país debe seguirle apostando tanto por este energético.

Instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial o el Banco Europeo de Inversiones, así como los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia) y los Estados Unidos han anunciado que limitarán la financiación a las centrales eléctricas de carbón en todo el mundo sólo para casos excepcionales.

En esos términos, es demasiado riesgoso pensar que la propuesta energética del país, la diversificación, vaya a ser la quema de carbón. Somos tan vulnerables al cambio climático que sería impensable que nuestra apuesta fuera por las térmicas.

Por eso la diversificación debe basarse en fuentes renovables no convencionales, como energía solar, eólica o biomasa, dependiendo de las condiciones locales”.

 

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