Murió Aníbal Patiño, el guardián de la laguna de Sonso

Toda una vida dedicada a la conservación y protección del medio ambiente. A finales de los años 90 fue condecorado por la Presidencia de la República como el primer ecólogo en Colombia.

Aníbal Patiño, dedicó varios años de su vida a la protección de la laguna de Sonso, en el Valle del Cauca. Archivo particular

El ambientalismo en Colombia estuvo de luto este martes tras el fallecimiento del primero ecólogo y pionero de la conservación, Aníbal Patiño, quien gracias a sus esfuerzos logró que la Laguna de Sonso, en el Valle del Cauca, fuera declarada como Reserva Natural este año.

Este ecosistema entró a la lista de sitios Ramsar, según el presidente Juan Manuel Santos, dado que “es único e irremplazable por su amplia variedad biológica, entre la que se encuentran más de 24 especies de anfibios y reptiles, 50 de mamíferos, 31 de peces y 25 de flora”. En aves, se han registrado 162 especies, de las cuales 34 son catalogadas como especies migratorias.

Patiño fue merecedor de dos medallas al mérito ecológico de la Corporación Autónoma del Valle del Cauca (CVC), una distinción nacional del Medio Ambiente en la modalidad de vida y obra, ganador del premio El Colombiano Ejemplar en la categoría medio ambiente, entre muchos otros reconocimientos.

Sus amigos lo recuerdan como un gran investigador, científico, activista y maestro en el campo de la ecología y biología. Esta es una de las últimas entrevistas que dio Patiño, donde explica su “lucha por la conservación de la laguna de Sonso, donde por desidia de las autoridades encargadas de protegerla o por comportamientos ilegales por parte de sectores interesados en  convertirla en campo de cultivo, ha sido difícil su protección. La problemática de la laguna siempre ha sido la indiferencia, tanto de las autoridades como de los mismos ciudadanos”, dice el maestro.