A través de una consulta popular, Cajamarca le dijo No a la minería

“Nos cambiaron las reglas de juego”: AngloGold Ashanti

El Espectador habló con el director nacional de Asuntos Corporativos de la empresa minera tras suspender los trabajos de exploración en Cajamarca.

Juan Camilo Nariño, director nacional de Asuntos Corporativos de AngloGold Ashanti. / Cortesía

Tras 14 años de presencia en el municipio de Cajamarca, en Tolima, la empresa sudafricana AngloGold Ashanti anunció la semana pasada a través de un comunicado que suspendía indefinidamente sus trabajos exploratorios y las inversiones sociales que estaba realizando en la zona, “mientras se le da certeza a la actividad minera en el país”.

El Espectador dialogó con Juan Camilo Nariño, director nacional de Asuntos Corporativos de AngloGold, luego de que los habitantes de Cajamarca le dijeron No al proyecto minero La Colosa.

¿Qué los llevó finalmente a detener las actividades en Cajamarca?

Una reflexión que hicimos desde el 26 de marzo, cuando se hizo la consulta popular, nos llevó a concluir que por respeto a las comunidades que decidieron en un proceso democrático, aceptado hoy en el país, debemos parar las actividades, lo que afecta a 400 familias entre empleos directos, indirectos y contratistas. Que yo esté de acuerdo o no, es distinto, porque de 16.000 personas, solo votaron el 36,6 %

¿El retiro es inmediato y definitivo?

Vamos a parar todo, pero de manera progresiva de aquí a junio, porque hay dos proyectos que debemos concluir: un reasentamiento de 56 familias a las que les hemos dicho que les vamos a cambiar su estilo de vida, sus casas, sus ingresos económicos, y 30 madres comunitarias que se graduarán de bachilleres. Sin embargo, no podemos seguir invirtiendo en una jurisdicción en donde ya no hay certeza.

¿Cuánto y en qué invirtieron en Cajamarca?

Sin extraer un solo gramo de oro, la compañía invirtió US$370 millones. De este dinero, el 80 % se destinó al rubro de empleo local y proyectos de negocios, el resto a plantas de construcción de cemento que hoy ya producen en el país, embotelladoras de gaseosa y obras sociales.

Si se tienen en cuenta todas estas inversiones, ¿cómo interpreta el No?

Aquí ha habido una discusión pública e insensata sobre el hecho de que comprábamos con plata a las comunidades, pero el resultado de la consulta es la muestra del comportamiento ético y sincero del sector privado frente a elecciones que le afectan, y en lo particular de AngloGold Ashanti en Cajamarca.

¿Esperaban ese resultado o tuvieron la certeza de que el Sí iba a triunfar?

Uno siempre empieza un proceso democrático con ilusión de ganar. Hicimos la inversión con el conocimiento serio, con unas reglas de juego que considerábamos claras, y es que dentro de 6 u 8 años, ante las autoridades pertinentes y ante la comunidad, íbamos a presentar los estudios para que esa comunidad debatiera y decidiera si obteníamos el licenciamiento o no, pero eso se adelantó en una consulta popular. Además cambiaron las reglas de juego. Si usted mira hace tres años, las reglas de juego eran otras en materia de consultas populares, las decisiones de las cortes eran otras. Entonces hago una reflexión: el país necesita seguridad en las cortes, seguridad sobre la inversión. Al sector privado no le importa que le digan que hay que hacer consultas. Soy el primero en estar de acuerdo, pero que se lo digan a uno desde el principio.

¿Qué mensaje les da a los promotores del No?

Yo quiero ver que los que promovieron esta discusión también tengan propuestas concretas de generación de empleo para esas 400 personas que hoy se quedan sin él, que pongan sobre la mesa proyectos productivos para favorecer a las personas de Cajamarca que necesitan soluciones.

¿Le preocupa el triunfo de otras consultas donde trabajan actualmente?

No solo a nosotros. Hoy hay 36 consultas contra proyectos hidroeléctricos, mineros, de transmisión de energía y de oleoductos. Si esa es la decisión del país en materia de inversión, yo no la considero la adecuada.

¿No cree que está cambiando la forma como las empresas se deben relacionar con las comunidades?

Los problemas con la minería son el producto de un debate político e ideológico que no propone soluciones. Debemos pasar de un debate de agricultura versus oro, agua versus oro, como lo plantearon en Cajamarca para ganar, a un debate de soluciones a futuro, es decir, empleo, hospitales, educación.

Debemos buscar cómo juntarnos para producir resultados, no cómo separarnos para producir discusiones. Invito a Ibagué, al Tolima, a que nos sentemos en una mesa y nos miremos a los ojos y planteemos debates técnicos reales de cómo cuidar el agua, de cómo hacer una agricultura más productiva y que ese debate lo llevemos a propuestas concretas.

¿No le parece que la sociedad está sobrevalorando el oro, teniendo en cuenta que solo el 7 % de la producción mundial tiene utilidad?

No. Los procesos mineros son necesarios. La minería es necesaria para vivir. La casa en donde usted y yo vivimos, ese celular que usted tiene, está hecho con proyectos y procesos mineros que tienen impacto. Lo que nos debemos preguntar es cómo hacemos para que sean sostenibles a futuro.

Pero sólo en el caso del oro...

Qué le puedo responder a eso... los celulares tienen un gran componente de oro, los elementos quirúrgicos, los elementos tecnológicos tienen oro, e incluso las expresiones de amor tienen oro. Si usted considera que eso es sobrevalorar el oro, lo dejo a su criterio. La única realidad es que cada invento en el mundo necesitará algo de oro.

¿Sintieron el rechazo de Cajamarca?

Tengo admiración por las personas que están dejando la compañía hoy y por sus familias. Ellas han sufrido durante estos años una estigmatización y señalamiento, ni siquiera de los cajamarcunos, sino de extranjeros, en Ibagué, en otros departamentos, y eso no es justo. Incluso hubo amenazas en algunos momentos por parte de quienes buscan defender propósitos ideológicos y políticos y no avanzan en tener una mejor sociedad.

¿Piensan regresar o qué van a hacer?

Vamos a esperar que exista un debate sensato, honesto, en el departamento, en el municipio y el país acerca de cómo las inversiones pueden ser seguras. En los procesos de exploración las compañías invierten en lo local y lo social, sin tener certeza de que se pueda llegar a tener una mina. Así que por ahora continuaremos invirtiendo en un proyecto licenciado en San Roque, Antioquia.