Observan un novedoso comportamiento de los murciélagos

Los murciélagos Uroderma bilobatum parecen dar a sus crías un empujón para que se animen a volar. Una señal de los complejos comportamientos que hacen parte de la vida de estos mamíferos voladores.

Murciélagos Uroderma bilobatumTHOMAS HILLER

Aunque no se parezcan mucho en apariencia a nosotros, los murciélagos finalmente también hacen parte de la gran familia de los mamíferos. No debe resultar entonces tan fácil para los bebés murciélagos lanzarse al aire en su primer vuelo. 

Según un nuevo informe de los investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) que estudiaron los murciélagos Uroderma bilobatum, en Panamá, las madres empujaba a sus crías con sus antebrazos. Deducen que este comportamiento no observado anteriormente tal vez se pueda interpretar como un esfuerzo por animarlas a volar y a destetar.

 "Nuestro estudio destaca lo poco que aún sabemos sobre las vidas secretas de estas increíbles criaturas, incluso algo tan significativo como la relación entre una madre y su cría", comentó a través de un comunicado de prensa Jenna Kohles, estudiante de maestría de la Universidad de Konstanz y el Instituto Max Planck para Ornitología con la profesora Dina Dechmann. Kohles realizó su trabajo de campo para este estudio como pasante en STRI cuando aún era estudiante en la Universidad de Clemson. Hasta ahora se han identificado unas 1300 especies de murciélagos en el mundo.

Los Uroderma bilobatum cortan y pliegan enormes hojas de plantas tropicales, creando carpas como refugios para grupos de dos a 50 individuos. También colonizan las chozas tropicales que los humanos construyen para guarecerse de la lluvia. Sus refugios no solo protegen a los murciélagos reproductores de los elementos, sino que también sirven como centros de información donde estos aprenden de otros murciélagos la ubicación de su comida favorita, los higos maduros.

"Jenna Kohles y su equipo observaron de cerca las colonias de Uroderma bilobatum en la naturaleza y monitorearon los refugios bajo los aleros de más de 30 casas en Gamboa, Panamá, durante casi un año", comentó su asesora de STRI, científica Rachel Page. "Jenna captó en cámara los nacimientos de murciélagos y, posteriormente, supervisó y cuantificó los cambios en las interacciones entre madres y crías".

Kohles determinó si los cachorros estaban solos o con su madre, y amamantando o no amamantando, cambiando de una posición a otra, aleteando o descansando. Ella registró interacciones agresivas y otras sociales y observó cuando las madres cuidaban a sus crías. Junto con sus colegas, ella también capturó murciélagos en redes de niebla para registrar su masa, la longitud del antebrazo, el sexo y la ubicación de su guarida para ver si las crías de esta especie crecen tan rápido como las reportadas para otras especies tropicales y para comparar los tiempos de los cambios de tamaño con los cambios de comportamiento.

Los murciélagos suelen dar a luz solo un bebé, porque las madres tienen que soportar todo el peso este mientras vuelan tanto antes como después de que nazcan.

"Es en el mejor interés de las crías continuar amamantando y ser atendidos por sus madres el mayor tiempo posible. Pero esta es una gran carga para las madres, por lo que las presionan para que se vuelvan independientes. Para muchos mamíferos, esto resulta en un período de conflicto entre madres e hijos, que a menudo incluye agresión. Pero estos murciélagos parecen lograr esta transición sin agresión, y estos empujones con sus antebrazos pueden jugar un papel importante. Es por eso que estábamos entusiasmados con la observación de este nuevo comportamiento". "Los murciélagos, los únicos mamíferos voladores, tienen numerosos rasgos únicos de historia de la vida", comentó Kohles. "Las crías deben crecer rápidamente. Ahora estamos aprendiendo sobre los comportamientos específicos que tanto las crías como las madres usan para lidiar con esta rápida transición. Y son tan únicos como los murciélagos mismos".

Los brazos de las crías de murciélagos crecieron más rápido que el resto de sus cuerpos. Con estos antebrazos grandes, los cachorros podrían aprender a volar en solo unas pocas noches con la ayuda de sus madres. Aunque Jenna y su equipo solo pudieron observar directamente el comportamiento en su guarida, encontraron pruebas de que las madres recuperaron y llevaron a los cachorros a su guarida mientras aprendían a volar.

"Se sabe muy poco sobre el desarrollo del comportamiento de los murciélagos. "El estudio de Jenna es un paso para llenar un vacío crítico en nuestra comprensión del desarrollo de los murciélagos", comentó Page en el mismo informe. 

 

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Redacción Vivir

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