Glifosato: el primer caso por muerte que admite la CIDH

hace 6 horas

Para el año 2100 los animales marinos podrían reducirse 17%

Una investigación de científicos de más de 12 países, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, asegura que el cambio climático está teniendo un serio efecto en la fauna marina. Si no se intenta revertir, el próximo siglo la biodiversidad enfrentará graves problemas.

Según la investigación, el cambio climático se amplificaría en el nivel superior de la cadena alimentaria, con lo que animales de mayor tamaño podrían sufrir graves disminuciones.Roberto - Flickr

Si no se frenan las emisiones de gases de efecto invernadero, principal causa del cambio climático y del calentamiento de la atmósfera y los océanos, la fauna marina global podría reducirse 17% para 2100. La disminución será más marcada cerca de los trópicos y el ecuador, donde la biodiversidad ya está amenazada a consecuencia de las actividades humanas, según una investigación difundida en Proceedings of the National Academy of Sciences. (Lea Registran el primer caso de chimpancés comiendo cangrejos)

“No hay diferencias cualitativas entre el hemisferio norte y el sur. Las principales diferencias se observan entre las latitudes altas y las bajas. El calentamiento global está produciendo una migración hacia los polos, donde se espera un incremento en la biomasa animal, en oposición a los trópicos y el Ecuador”, dice Ricardo Oliveros Ramos, uno de los autores de la investigación, e integrante de Instituto del Mar del Perú, el único centro latinoamericano participante entre más de 30 instituciones de 12 países y cuatro continentes. (Lea Un documental para conocer a uno de los padres de la antropología colombiana)

Uno de los motivos de la disminución de fauna marina se basa en que, ante el cambio climático, se produce “un desbalance en la disponibilidad de nutrientes, lo que provoca un menor valor nutricional desde la base de la cadena alimentaria, el fitoplancton, que se propaga y amplifica hacia la trama alimentaria, hasta llegar a los recursos pesqueros”, afirman Claudio Buratti, Vivian Lutz y Federico Cortés, especialistas del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), de Mar del Plata, Argentina, quienes no participaron en el trabajo.

Para Oliveros Ramos, haber encontrado que el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos es independiente de la actividad pesquera es uno de los principales hallazgos de su trabajo. “La reducción de biomasa esperada por efecto del cambio climático es una deuda que hemos contraído ya, y que deberemos pagar, con o sin pesca”, dijo al portal SciDev.Net.

Asimismo, destacó que el trabajo colaborativo entre instituciones permitió hacer una evaluación oceánica integral del impacto del cambio climático mediante seis modelos de ecosistemas marinos globales, en cuatro escenarios de emisión y con dos modelos del sistema terrestre.

Esto “permite obtener mejores resultados (que con un único modelo), pero hay que interpretarlos con cuidado ya que muestran tendencias globales pero pierden precisión a escalas espaciales más reducidas. Puede observarse claramente cómo alrededor del cono sur de América del Sur, donde los modelos muestran elevada declinación de la biomasa, se hallan las áreas de mayor incertidumbre”, señalaron los especialistas del INIDEP a SciDev.Net. Por eso recomiendan desarrollar modelos regionales que pueden incluso incorporarse a los modelos globales.

Oliveros Ramos explica que la confiabilidad de un modelo proviene de su capacidad para reproducir un aspecto de la realidad con mayor precisión. “Estos modelos han sido contrastados con datos empíricos y muestran un acuerdo razonable. Sin embargo, la fortaleza del trabajo radica en haber considerado modelos muy distintos y que todos coincidan en la dirección del impacto del cambio climático”.

Según los resultados, el cambio climático se amplificaría en el nivel superior de la cadena alimentaria, con lo que animales de mayor tamaño —peces y mamíferos marinos— podrían sufrir disminuciones más graves que el fitoplancton. “Esto será motivo de futuras investigaciones porque son muchas las posibles causas. Es probable que tengan una gran variabilidad espacial, por lo que modelos regionales (enfocados en un ecosistema particular) podrán ayudarnos a explicar los mecanismos involucrados”, dice Oliveros Ramos.

El trabajo indica que en el futuro serán determinantes las decisiones que se tomen en materia de pesca, acuicultura y otras actividades humanas con impacto en los océanos. “Si se adoptan modelos de gestión basados en los ecosistemas podrán mitigarse algunas consecuencias del cambio climático, manteniendo la salud del conjunto y la provisión de servicios ambientales. Pero esto solo puede suceder si la comunidad internacional, incluidos los organismos nacionales y regionales, fortalece las instituciones implicadas y los enfoques de gestión”.

El experto agregó que “si bien a escala global, lo mejor para minimizar los impactos del cambio climático es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, los países latinoamericanos tenemos escaso control sobre eso”. “No obstante, los ecosistemas marinos que se exploten de manera sostenible podrán afrontar mejor los impactos del cambio climático y, sobre esto, sí podemos tomar medidas directas. Es clave desarrollar políticas de manejo pesquero sostenibles que consideren la incertidumbre ambiental”, concluye Oliveros Ramos.