Ciudadanos buscan su protección

Piden que la Unesco salve los corales de Cartagena

Aunque no es su objetivo, hoy la misión de expertos estará a sólo 15 minutos de uno de los ecosistemas más inusuales del mundo. La construcción de un canal alternativo para que más barcos puedan entrar a la bahía podría poner en riesgo al arrecife de coral de Varadero.

Arrecife de coral de Varadero. Valeria Pizarro

Durante la mañana de hoy, una misión de la Unesco viajará hasta la isla de Tierra Bomba, Cartagena, para conocer las implicaciones que puede tener el proyecto de expansión del Canal de Bocachica. En la tarde llegarán hasta el Caño del Oro, donde certificarán si lugares emblemáticos como la Batería Ángel, los Hornos Gemelos o el Fuerte de San Fernando podrían sufrir alguna afectación. Pero cuando lleguen a este último punto (ver mapa), tal vez sin saberlo, los expertos estarán parados a sólo 15 minutos del arrecife de coral de Varadero, uno de los ecosistemas más singulares del mundo y que podría estar en peligro por la construcción de un canal alternativo.

La primera vez que se supo que en la bahía de Cartagena había un arrecife de 1,8 kilómetros de largo por 300 metros de ancho, los científicos quedaron con la boca abierta. La bahía tiene todas las características que hacen su ambiente lo suficientemente hostil como para que crezcan los corales: sus aguas son turbias y constantemente reciben toda la sedimentación que viene del río Magdalena, una de las cuencas más pobladas del país.

Pero este arrecife, descubierto por la bióloga Valeria Pizarro y otros colombianos apenas en el 2014, demostró ser único y resiliente. Ha permanecido allí a pesar de todas las adversidades, razón por la que con el tiempo los fueron apodando como los corales “gamines”.

El problema, según explicó a El Espectador el ambientalista cartagenero Rafael Vergara Navarro, es que este arrecife podría enfrentarse a algo a lo que no resistiría: la construcción de un canal alternativo al de Bocachica. El proyecto, que fue anunciado en enero de 2016 por el entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras, está a cargo de Invías, la Sociedad Portuaria de Cartagena y Contecar, quienes, a su vez, contrataron a la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) para su construcción. (Lea también: La obra que amenaza a los corales “gamines”)

“Para llevar a cabo este canal se tendría que dragar a una profundidad de 18 metros donde hay corales y estimamos que hasta 34.000 colonias pueden terminar afectadas”, comenta Vergara.

Por esto, junto a una iniciativa ciudadana bautizada como #SalvemosVaradero, buscan aprovechar la visita de la Unesco para lograr que los arrecifes tengan alguna figura de protección. “Han pasado ya 33 años desde que Cartagena fue promulgada como Patrimonio Mundial y Cultural, pero no se puede olvidar que esta convención también habla de lo natural. Hay que velar también por los manglares, el bosque seco y los corales, que son los únicos en toda la bahía y son una belleza”, agrega Bladimir Basabe, docente universitario y director de la iniciativa.

Igualmente, los expertos señalan que es muy poco lo que la ciencia sabe sobre este tipo de corales, que podrían ser únicos en el mundo. Hasta el momento, sólo dos artículos científicos sobre los corales de Varadero han sido publicados, por lo que no “hay suficiente certeza que diga que estos corales pueden reponerse a un nuevo canal, debe respetarse el principio de precaución”.

La cuestión, sin embargo, es que estos corales parecen estar en una encrucijada. Según explica la FDN, el canal de Bocachica ya se está quedando corto para recibir a todos los barcos que entran a la bahía de Cartagena. Estiman que mientras que en el 2009 ingresaron a la bahía de Cartagena 4.553 embarcaciones, en el 2018 el tránsito será de 8.000 barcos anuales, por lo que si se tiene una única vía de ingreso las actividades portuarias podrían colapsar.

Para encontrar una solución han barajado varias opciones. Primero se pensó hacerlo en la zona de Varadero, idea que fue descartada por la presencia de varias colonias de corales, así como el riesgo que el dragado podría representar para la salud de las comunidades cercanas. Luego, se estudió construirlo en la Escollera de Bocagrande, pero esto podría aumentar hasta tres veces el oleaje, afectando las orillas de Castillo Grande, Manzanillo y Tierrabomba.

La última alternativa que se puso sobre la mesa, y sobre la cual se está haciendo el estudio de impacto ambiental, a cargo de la firma Aqua y Terra, es la de trazarlo entre la isla Abanico y la isla Draga. Con esta nueva línea, según SalvemosVaradero, se seguiría fragmentando gran parte del ecosistema, mientras que el FDN advierte que el impacto que tendrá sobre el arrecife sólo se sabrá al terminar el estudio. Por esto la empresa advierte que “el proyecto se hará únicamente si es viable ambientalmente y si cuenta con todas las autorizaciones, entre las cuales se encuentra la licencia ambiental”.

Sin embargo, mientras estas respuestas llegan, algunos ciudadanos esperan que los funcionarios de la Unesco miren un poco más lejos y consideren hacer el arrecife de coral parte de su agenda.