La plata caliente del clima

¿Cuáles son los desafíos del Fondo Verde para el Clima? ¿Cuál será el destino de ese dinero? En entrevista con El Espectador, Andrea Rodríguez, Asesora Jurídica para Cambio Climático de AIDA, resuelve estas dudas y dice que hasta el momento las expectativas no se han cumplido.

Andrea Rodríguez, Asesora Jurídica para Cambio Climático de AIDA.

“El Fondo Verde para el Clima ha superado los US $10 mil millones” decían los tuits y la gente con emoción en los pasillos de la COP en Lima el miércoles. El entusiasmo se debía a que el Fondo Verde superó la meta que se había fijado alcanzar en Lima. Entre los últimos países que se comprometieron a donar están Colombia, Perú, Alemania y Australia. La noticia de haber alcanzado los US $10 mil millones y que algunos de estos recursos vengan de los países en desarrollo es motivo de celebración.

Primero, significa que gradualmente se están recogiendo los recursos para que los países en vía de desarrollo, que serán los más afectados por el calentamiento global, puedan enfrentarlo. El Fondo Verde fue diseñado dentro del marco de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, como la principal fuente de financiación para ayudar a los países en vía de desarrollo a recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero o a tomar acciones de mitigación o adaptación frente al cambio climático. Con estos recursos los países podrán construir muros para evitar las consecuencias del aumento en los niveles del mar, campos de molinos para energía eólica o liderar investigaciones para buscar fuentes de agua.

Superar la meta también significa que los países desarrollados comenzaron a actuar. Y eso no es menor cosa. Hasta el momento no se ha definido cómo se van a determinar los aportes de los países desarrollados. Una opción es que sea proporcional al nivel de contaminaciones históricas, otra es que dependa de las emisiones actuales y otra es que dependa de qué tan ricos son. Los países podrían haber esperado a que los criterios fueran definidos o aportar lo mínimo, con estos entraríamos en un estancamiento en el que ninguno aporta hasta que el otro lo haga. Que en dos semanas se hayan duplicado los aportes al fondo, pasando de 6 mil millones de dólares a mediados de noviembre a más de 10 mil millones, es una señal que hay intensiones de actuar.

Pero tal vez lo más importante es resaltar el papel de los países en vía de desarrollo. La idea inicial es que fueran los países desarrollados los que aportaran por ser los principales contaminantes. Que países como Perú y Colombia, que son de los que menos han contribuido a las emisiones, se hayan comprometido con meterse la mano al dril muestra un cambio de actitud. Revela que estos países no se van a sentar a esperar hasta los desarrollados se pellizquen o firmen un acuerdo, sino que ellos han tomado la iniciativa de hacer un esfuerzo para contribuir. Con esto mandan el mensaje de la urgencia de los recursos y de la necesidad de enfrentar el cambio climático inmediatamente. Quedarse señalando a los responsables históricos de las emisiones puede ser más costos que contribuir. Tan meritorio es el compromiso de estos países, que el miércoles en la noche las ONG, lideradas por la Red de Acción Climático (CAN Internacional), le dieron un premio a Colombia y Perú por su iniciativa.

Pero claro, también hay preocupaciones. La meta del Fondo es reunir 100 mil millones de dólares en 2020, lo que significa que quedan seis años para recoger el 90 por ciento faltante. También preocupa que hasta el momento menos de 30 países se hayan comprometido con hacer donaciones.

A propósito de todos estos avances y preocupaciones, Dejusticia conversó con Andrea Rodríguez de Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA), una de las pocas organizaciones Latinoamericanas que en representación de la sociedad civil participan del Fondo Verde Climático.

¿Qué países hacen parte del Fondo Verde Climático?

La Junta Directiva está compuesta por 24 países, 12 países desarrollados y 12 países en desarrollo. Hay 3 asientos para Latinoamérica.

¿Los fondos son aportados por países desarrollados o también por países en desarrollo?

Idealmente se espera que sean los países desarrollados los que den la mayor parte del dinero porque también existe una obligación legal dentro de la Convención, pero hay varios países en desarrollo que han decidido tener aportes, como es el caso de México y de Panamá.

¿Cuáles han sido los principales donantes?

El país que en teoría va aportar la mayor cantidad de recursos es Estados Unidos, porque está otorgando US $ 3.000 millones. Pero el riesgo de este aporte es que a pesar de que el presidente Obama lo ha anunciado, todavía no tiene apoyo del Congreso.

¿Cómo funcionan los anuncios de contribución?

Todavía los países no han hecho las contribuciones efectivas. El fondo no tiene todavía estos recursos porque es en el siguiente año cuando los países van a transferir los recursos. Hoy por hoy el fondo tiene un monto menor que está siendo utilizada para el programa de Readiness Support, que es un programa que ayuda a los países que no están listos para acceder a recursos del Fondo, para que puedan empezar a prepararse, ya sea para fortalecer a sus autoridades locales designadas o para fortalecer procesos participativos a nivel país.

¿Cómo operará el Fondo cuando las contribuciones sean efectivas?

Se va a buscar un equilibrio para que 50% de los recursos vayan para adaptación y 50% de los recursos a mitigación. En términos de adaptación, se ha decidido asignar un rubro prioritario para países más vulnerables, islas, insulares y los países menos desarrollados como los estados africanos.

¿Cómo accede cada país a los recursos del fondo?

Todos los países tienen que acceder al Fondo Verde mediante la acreditación de instituciones nacionales y tienen que contar con una autoridad nacional delegada que va a estar encargada de dar el visto bueno sobre los proyectos que se presenten ante el Fondo. También, esta entidad puede presentar proyectos directamente.

¿En este momento hay algunas reglas de selección de las autoridades nacionales delegadas para cada país?

Cada país elige libremente esta autoridad. Hay 70 países que ya han seleccionado NDA y los países latinoamericanos deberían estar en este proceso si quieren aplicar a algún tipo de apoyo del Fondo Climático, pero la mayoría no lo ha hecho.

¿Cómo se establece cuánto debería aportar cada Estado? ¿Hay una correlación entre los donantes y sus niveles de emisiones?

No en términos legales pero hay organizaciones como OXFAM que han hecho estos cálculos, justamente dependiendo de la cantidad de emisiones. También, hay países dentro de la Convención que tratan de promover todo lo que son las responsabilidades históricas. El problema es que hay un compromiso global por movilizar recursos pero no tenemos certeza de quién tiene que dar cuanto y mientras no tenga esa certeza, siempre tendrás el problema del free rider.

¿Se han cumplido las expectativas iniciales frente al Fondo en el tiempo que ha transcurrido?

A nuestro parecer los recursos no son suficientes porque la meta de la COP es que a través de los fondos de financiación, los países empiecen a aportar US $100 mil millones anuales desde 2020.

¿Qué es lo novedoso de este Fondo?

Lo novedoso es el instrumento de gobernanza que ha establecido porque da unas reglas espectaculares, porque más allá de contrarrestar el cambio climático se quiere que el Fondo traiga beneficios sociales y ambientales. También se quiere buscar que el Fondo logre un cambio paradigmático transformativo en los países en desarrollo, no estamos hablando netamente de emisiones, sino de cómo apoyar un desarrollo sostenible.

*Investigadora principal de Dejusticia y candidata Ph.D. Northwestern University.
*Investigadora de Dejusticia

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