Por el cambio climático, el océano recibe la energía de una explosión atómica cada segundo

En los último 150 años, el océano ha absorbido el 90% de toda la energía causante del cambio climático. El calor total que han absorbido los océanos en este período ha sido unas 1.000 veces superior al consumo anual de energía de toda la población mundial.

A pesar de que se identifica un cambio en la circulación oceánica, los científicos no pueden atribuirlo únicamente a los cambios inducidos por el hombre. Pixabay

En un estudio publicado en PNAS, un equipo multidisciplinario de científicos estimó que desde 1871 hasta el presente, ha ocurrido un calentamiento global de los océanos de 436 x 1021 julios, que en términos energéticos, es el equivalente a aproximadamente 1.000 veces el consumo mundial de energía primaria en el mundo.

Para entender estos resultados, hay que entender qué es el cambio climático. Desde que los seres humanos descubrimos  cómo usar los combustibles fósiles –carbón, petróleo, gas– para generar energía que moviera nuestras maquinas e industrias, hemos quemado de manera acelerada estos fósiles. 

La quema de estos combustibles produce varios gases, pero principalmente dióxido de carbono. En la naturaleza, miles de procesos liberan este gas, y la Tierra tenía ciclos naturales para eliminarlo de la atmósfera. El océano absorbía buena parte de ese carbono y lo fijaba al suelo a través de animales como corales, o plantas como los pastos marinos. Pero con la quema excesiva de estos combustibles, las concentraciones de este gas aumentaron en la atmósfera, hacienda que esta se caliente, como en un invernadero.

El estudio que acaba de publicarse demostró que ese calor extra que generan estos gases de efecto invernadero has ido absorbido en un 90% por el océano. Es decir: si nuestro aire y nuestras tierras no se ha calentado más, es gracias al océano.

Gran parte del calor se ha almacenado en las profundidades oceánicas, informó The Guardian, pero hasta ahora, las mediciones las estimaciones existentes del calor total que los océanos han absorbido se remontaban hasta 1950.  Esta, en cambio, se devuelve hasta el siglo XIX para hacer el análisis.

"Nuestra reconstrucción está en línea con otras estimaciones directas y proporciona evidencia del calentamiento del océano antes de la década de 1950", dice la profesora Laure Zanna (Física), quien dirigió el equipo internacional de investigadores.

Para reconstruir el calentamiento del océano, los investigadores usaron un enfoque matemático desarrollado originalmente por el profesor Samar Khatiwala (Ciencias de la Tierra) para reconstruir la captación de CO2 hecha por el hombre por el océano.

"Nuestro enfoque es similar a 'pintar' diferentes trozos de la superficie del océano con tintes de distintos colores y controlar cómo se propagan en el interior a lo largo del tiempo. Luego, podemos aplicar esa información a cualquier otra cosa, por ejemplo, anomalías de calor o de carbono provocadas por el hombre, que se transporta por la circulación oceánica”, explica Khatiwala.

“Si sabemos cuál fue la anomalía de la temperatura de la superficie del mar en 1871 en el Océano Atlántico Norte, podemos averiguar cuánto contribuye al calentamiento en, por ejemplo, el Océano Índico profundo en 2018 ”, añadió.

El calentamiento de los océanos es una de las consecuencias más graves– pero también desconocidas– del cambio climático. No solo acelera el derretimiento de los polos, sino que, al calentarse, el agua expande su volumen, lo que hace que el aumento de los niveles del mar sean aun más elevados.

Además, el calentamiento de los océanos tiene fuertes efectos sobre las corrientes marinas, enormes columnas de agua que se mueven por todo el planeta y cuyo funcionamiento depende, esencialmente, de que existan aguas frías y cálidas moviéndose por toda la Tierra.

En 2018, una investigación publicada en Nature, demostró que la corriente del Golfo, una de las más importantes a nivel global, está en su punto más débil en los último 1.600 años.

La corriente, conocida como la Circulación de Vuelta Meridional del Atlántico (Amoc), transporta agua cálida hacia el polo norte. Allí se enfría, se vuelve más densa y se hunde, y luego fluye hacia el sur. Pero el calentamiento global ha dificultado el enfriamiento del agua, así como el hielo derretido en el Ártico, especialmente en Groenlandia.

Si Amoc desaparece, o sigue debilitándose, las consecuencias en términos de regulación climática serían catastróficas: Europa occidental sufriera inviernos mucho más extremos, el nivel del mar subiría rápidamente en la costa este de los EE. UU. y se acabarían las lluvias tropicales.