¿Por qué es tan importante el Pantanal, el humedal tropical más grande del mundo que se quema?

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Es el hábitat de jaguares, cocodrilos, guacamayos, búfalos y aves. En lo que va de 2020 perdió 2.3 millones de hectáreas por los incendios forestales. El humedal, además, experimenta una de las peores sequías de los últimos 47 años.

El Pantanal, un paradisíaco humedal tropical, hogar de gran parte de la biodiversidad amazónica, se ha convertido en un cementerio del que emergen los cadáveres de caimanes, aves, venados, marsupiales, ganado vacuno, felinos o guacamayos. Los incendios forestales, que se han incrementado en los últimos meses, no solo tienen en peligro al ecosistema, sino a las más de 40.000 personas que viven en la reserva de Mato Grosso do Sul. (Lea: Brasil, en estado de calamidad por incendios en el humedal más grande del planeta)

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), sede Brasil, explicó que el Pantanal, con sus 250.000 kilómetros cuadrados de expansión, representa cerca del 3% de los humedales de todo el mundo y ha sido uno de los menos alterados. Cerca del 62% de este ecosistema se encuentra en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul (en Brasil); un 20% en Paraguay; y en el Chacho (en Bolivia) está el 18% restante. Pese a su importancia, su situación y cobertura vegetal ha variado por los incendios incontrolables.

Desde que comenzó 2020, cerca de 23.500 kilómetros cuadrados, de los 150.000 kilómetros que tiene el bioma en Brasil, han sido consumidos por el fuego. Solo en julio, se registraron más de 1.601 focos de calor y, en apenas 10 días de agosto se localizaron 2.170. La mayor cantidad en la historia del Pantanal desde que el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) comenzó a monitorear la región. Comparando los focos de incendio del año pasado, en este año aumentaron en un 214%, con 14.764.

Los incendios registrados este año ya han consumido el 15% del Pantanal y, según WWF, más del 55% de los focos de calor se encuentran en propiedades rurales registradas. Es decir, el origen de esas conflagraciones proviene de zonas con fuerte presencia humana. Júlio Sampaio, coordinador del programa Cerrado Pantanal de la ONG WWF-Brasil, le aseguró al País de España que “las medidas solo se tomaron a finales de 2020, cuando el número ya era alto. Una lentitud fatal para el bioma”.

Cerca del 95% del Pantanal es propiedad privada, la gran mayoría de ese terreno es utilizado para el pastoreo de ganado. Varios de los focos registrados en las últimas semanas comenzaron con incendios para limpiar áreas de cultivo o pastos, una actividad a la que es sometido el bioma para realizar prácticas agrícolas y ganaderas. Sampaio aclaró que, aunque la expansión de la ganadería tiene más de 200 años en esta región, el Pantanal ha conseguido mantener más del 85% de su cobertura vegetal nativa, con influencia de sabana y en áreas junto al río. Se debe principalmente a que fue reconocido como Reserva de la Biósfera por la Unesco. (Puede leer: Hay un alarmante aumento de incendios forestales en el mundo: WWF)

A la expansión de la frontera ganadera se le suma las difíciles condiciones climáticas de la región. El ambiente del Pantanal es muy seco, caluroso y con mucho viento y, recientemente, se ha enfrentado a la sequía más fuerte en 47 años. “Aunque agosto es una estación seca, muchas áreas del bioma aún deberían estar inundadas por las lluvias de meses anteriores. Pero en cambio, se han secado, dejando más vegetación expuesta al fuego. Los niveles de agua en el río Paraguay, uno de los más importantes del bioma, se encuentran en niveles críticos”, dijo Sampaio.

Especies, en riesgo

Las llamas ya han alcanzado a los animales del bosque. Según contó una veterinaria a AFP, un jaguar resultó con el 70% de su cuerpo quemado y tuvo que ser llevado de urgencia a Cuiabá en un helicóptero del Ejército. Añadió que todos los animales que han rescatado hasta el momento, se encuentran en estado muy crítico, algunos con quemaduras hasta el hueso.

Según WWF, el Pantanal alberga 656 especies de aves, 159 de mamíferos, 325 especies de peces, 98 de reptiles, 53 de anfibios y más de 3.500 de plantas. De hecho, es el hogar de la mayor concentración de cocodrilos del mundo, con unos 10 millones de caimanes; y una de las densidades más altas de jaguares, el felino más grande de América. Especies que podrían estar en peligro por el aumento de las llamas. (Le puede interesar: Aves, caimanes y mamíferos luchan contra el fuego en el mayor humedal del mundo)

Al igual que los caimanes y jaguares, los guacamayos azules están en peligro ya que las llamas amenazan el mayor refugio de la especie en Brasil. El santuario está ubicado al interior de la hacienda Sao Francisco do Perigara, un terreno de 25.000 hectáreas ubicado en el extremo norte del Pantanal y que colinda con la reserva indígena Perigara, de la etnia Bororo. Desde hace 60 años, los propietarios de este predio han preservado las palmeras que se convirtieron en dormitorio para guacamayos y otras aves de este tipo como loros y periquitos.

Además de ser un refugio, en la hacienda se realizan investigaciones del Instituto Arara Azul. Neiva Guedes, directora del Instituto Arara Azul, aclaró que en el lugar, en la actualidad, hay 700 animales y más de 77 nidos monitoreados. "“El 87 % de la hacienda se quemó (...) pero el dormitorio donde ellas se concentran para dormir todavía está intacto (...) Solo podremos conocer la magnitud de los daños causados por el fuego cuando esto termine. Muchos nidos ya tenían pichones y los animales perdieron su alimento por el fuego en las palmeras Bacuri”, añadió a EFE.

Los insectos también sufrirán por los incendios. Para los científicos quizás son los más afectados porque no tienen movilidad de largo alcance. La mayoría de los que se encuentra en el Pantanal son polinizadores, fundamentales para el desarrollo de las plantas. Advierten que este es un ecosistema frágil, principalmente porque depende de un ciclo hidrológico regular, lo que genera que cualquier alteración modifique su biodiversidad. (Lea también: Incendios devoran parte de la biodiversidad brasileña)

Los grupos ambientalistas, principalmente WWF, hacen un llamado para preservar este ecosistema y la reserva de Mato Grosso. Este bioma tiene gran parte de sus manantiales en la cordillera la Chapada dos Parecis, donde está el 70% de las aguas que riegan la llanura del Pantanal. Y aunque la región depende del agua que viene de los bosques del norte de Mato Grosso, cada vez está lloviendo menos. Además, el incremento de los incendios y los cambios en el uso de la tierra, representan el 80% de las emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero, encargados de incrementar la temperatura del mundo y provocar el cambio climático.

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