Para preservar a la zarigüeya en el país consumirán su carne

Un grupo de investigadores de la U. Nacional trabaja en una particular propuesta para preservar esta especie.

 Este marsupial está amenazado por la caza indiscriminada. Por eso, un proyecto busca tecnificar su crianza en cautiverio, lo que permitiría, además, dar seguridad alimentaria a habitantes del Pacífico, donde lo consumen.

En ese sentido, un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Colombia en Palmira trabaja en la propuesta de un sistema de cría como alternativa alimentaria de estas comunidades y como una estrategia para la conservación de la especie.

El Didelphis marsupialis, conocido coloquialmente como zarigüeya o chucha, es un animal con aspecto de roedor gigante, que mide hasta 80 centímetros de longitud –incluyendo la cola– y que puede pesar entre 1 y 2 kilogramos. Sin embargo, la chucha no está emparentada con los roedores, pues es un representante suramericano del grupo de los marsupiales, que incluye animales tan conocidos como los canguros y el koala.

Al igual que estos animales australianos, la chucha da a luz crías extremadamente subdesarrolladas (parecen fetos), las cuales completan su desarrollo en el interior de una bolsa que el animal tiene en su vientre.

La chucha es uno de los mamíferos más versátiles y adaptables de los Andes colombianos, cualidades que –según la Organización para la Educación y Protección Ambiental– le han permitido sobrevivir en sitios muy poblados y transformados por los seres humanos, donde otros mamíferos de tamaño mediano se han extinguido.

Es por ello que los profesores Joel Tupac Otero y Arnulfo Gómez Carabalí, de la Sede Palmira de la U.N., emprendieron un proyecto para hacer un aprovechamiento del animal en comunidades de los departamentos del Cauca y el Valle del Cauca, donde es muy consumido por los afrodescendientes.

“En el sur del Valle del Cauca, en el municipio de Jamundí, y en el norte del departamento del Cauca, en corregimientos como Timba y Robles, este animal es muy consumido por su exquisito sabor y propiedades alimenticias”, dice el profesor Tupac Otero.

Precisamente por la caza incontrolada, sus pobladores han visto una disminución de individuos, lo que también los ha preocupado puesto que es un animal muy típico de la región.
Igualmente, los investigadores quieren aprovechar la pimienta nativa de esa región, conocida popularmente como el “pipilongo”, como condimento de la chucha, una práctica común entre los pobladores que daría un valor agregado al producto.

“La idea es aprovechar estos dos recursos nativos y potencializarlos para que sean alternativas productivas y de seguridad alimentaria para ellos mismos. De hecho, queremos que este criadero se convierta en un fuerte para el sector del turismo de la región”, afirma el docente.

La chucha puede vivir en bosques poco intervenidos, al igual que en matorrales, sitios cultivados y jardines. Una de las cualidades que han ayudado a la supervivencia de este animal es la poca especialización que tiene en su dieta, pues consume con igual gusto frutos, insectos y pequeños animales.

Por ello, en términos económicos, el profesor Tupac asegura que el zoocriadero de chucha no es costoso, “aunque una limitante es la alimentación para los animales, que deben tener un 30% de proteína. Pensando que esta materia prima es costosa, será necesario tener en cuenta alternativas como la lombriz, que es un producto de bajo coste”.

Este proyecto es financiado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), mediante el Convenio 058 que se firmó con la Sede Palmira como una apuesta interinstitucional para la utilización y conservación de los recursos nativos de esta región.