¿Qué tan hipócritas son los ambientalistas?

Una encuesta entre conservacionistas, economistas y personal médico revela qué tanto hacen los primeros por reducir su huella ecológica sobre el planeta.

Los conservacionistas tienen una huella ambiental global ligeramente menor que los economistas o los médicos.El Espectador

Andrew Balmform pertence al Grupo de Ciencias de la Conservación, del Departamento de Zoología, en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Junto a tres de sus colegas quería saber qué tan hipócritas pueden ser los ambientalistas a la hora de cambiar su comportamiento y reducir su impacto sobre el planeta.

“Los conservacionistas vuelan, a veces mucho más que otros conciudadanos. Compramos muchas computadoras; y algunos de nosotros, incluso algunos expertos marinos, comemos pez espada”, reflexionaba Balmform y sus colegas en un artículo  publicado en la revista Biological Conservation. “Estos ejemplos específicos resaltan un problema mucho más amplio y profundamente preocupante. La conservación es fundamentalmente sobre cambiar el comportamiento de las personas.  Como tal, los conservacionistas deberían estar a la vanguardia, activamente (y visiblemente) adoptando comportamientos proambientales en sus vidas personales para  bajar sus propias huellas tanto como sea posible”.

Para resolver el asunto, los autores aplicaron una encuesta entre 300 conservacionistas y compararon sus respuestas con las de 207 economistas y 227 médicos. Querían averiguar si los conservacionistas tienen una huella ecológica menor que otras profesiones, qué tan importante es el conocimiento para predecir variaciones en el comportamiento de las personas y qué tipos de comportamientos predominan entre los conservacionistas.

“Los conservacionistas que hemos muestreado tienen una huella ambiental global ligeramente menor que los economistas o los médicos, pero esto varía según el tipo de comportamiento”, concluyó Balmform.

La encuesta reveló que los conservacionistas realizan menos vuelos personales, hacen más para reducir el uso de energía doméstica, reciclan más y comen menos carne. Sin embargo, los resultados también revelaron que no se diferencian en los medios de transporte que usan para ir al trabajo y que poseen más mascotas que los economistas o los médicos. Lo que aumenta su huella ecológica. Curiosamente, señalaron los autores, “los conservacionistas tampoco obtienen mejores puntajes que los economistas en conocimiento ambiental y conocimiento de acciones proambientales”.

Los hombres, los ciudadanos de Estados Unidos, los economistas y los de mayores ingresos obtuvieron en promedio puntajes de huella ecológica más alta que el resto de encuestados. No se detectó una relación directa con el conocimiento en medio ambiente.

Otro hallazgo interesante fue que los diferentes elementos de las huellas ecológicas de los individuos generalmente no están intercorrelacionados y muestran patrones demográficos divergentes.

Estos hallazgos sugieren tres conclusiones para los autores del trabajo: “En primer lugar, la reducción de las huellas de las personas se puede lograr de manera más efectiva a través de intervenciones adaptadas dirigidas a comportamientos de mayor impacto (como el consumo de carne, el vuelo y el tamaño de la familia). En segundo lugar, al igual que en el caso de la salud, la educación sobre cuestiones ambientales o acciones proambientales puede tener poco impacto en el comportamiento. Por último, si bien los conservacionistas se desempeñan mejor en ciertas medidas que otros grupos, podríamos (y podríamos decir, debemos) hacer mucho más para reducir nuestra huella”.