¿Queda algún camino para salvar al rinoceronte blanco del norte?

Hace dos semanas se conoció la noticia de la muerte de último macho que había de esta subespecie. Sin embargo, una alternativa que aún no ha sido practicada en estos mamíferos, revivió las esperanzas para evitar que desaparezca: la reproducción asistida. ¿Qué tan probable es que se practique?

Sudán, el último rinoceronte blanco del norte macho, murió el martes 20 de marzo a los 45 años. Ol Pejeta

El mundo se estremeció con la muerte de Sudán, el último rinoceronte blanco macho del norte, pues se creía que con él se iban las posibilidades de salvar esta subespecie. Muchos desconocían que, desde hacía muchos años, era técnicamente infértil. Sin embargo, la fertilización in vitro hoy es la única esperanza, a pesar de que las dos únicas hembras vivas (Najin y Fatu) no pueden tener crías. 

Desde hace varios años científicos han intentado perfeccionar este proceso en estos mamíferos, aunque nunca se ha practicado. Ya han almacenado semen de los rinocerontes que han muerto en diferentes lugares del mundo y ahora solo deben mantener a las dos hembras vivas para conservar sus óvulos.

Aunque algunos han planteado la probabilidad de que se reproduzcan con la subespecie del rinoceronte sur, no es una opción viable. Como explica Henrique Guimarães Riva, jefe del Departamento de Veterinaria de la Fundación Botánica y Zoológica de Barranquilla, esa alternativa presenta el riesgo de que la información genética se pierda en futuras generaciones. “Deriva genética”, es el nombre con el que los científicos definen este fenómeno. (Puede leer: ¿Realmente se extinguirán los rinocerontes blancos?)

La fertilización in vitro podría costar US$ 10 millones. 

Se pueden presentar, además, varias dificultades. La principal y el más evidente es que no se tenga éxito: puede haber una mala colecta de los óvulos de las hembras o puede haber serios riesgos durante el embarazo.

“Los riesgos del embarazo se podrían evitar utilizando un útero adoptivo, o sea, implantar un embrión de rinoceronte blanco del norte en el útero de una hembra de rinoceronte blanco del sur. Pero nunca se ha realizado esta técnica con esta especie críticamente amenazada”, explica Guimarães Riva.

Lo cierto es que los veterinarios están contra el tiempo y es muy difícil estimar cuánto tardará este proceso en dar solución. Guimarães Riva dice que puede calcularse un estimado, teniendo en cuenta que el proceso de gestación es de 530 a 550 días. “Cuando realicen la FIV con las hembras, si todo sale bien y se presenta el nacimiento exitoso de crías, tardarán algunos años (3 a 5 para hembras y 5 a 7 para machos) hasta que estas crías puedan reproducirse. Por lo tanto, pasarán varios años para que pueda haber una población de tamaño significativo”.

"Los cazadores furtivos que sean encontrados matando un animal salvaje pasarán el resto de su vida en prisión", dijo Najib Balala, ministro de turismo de Kenia. 

La poca población de esta especie también representa serios desafíos, pues al existir tan pocos individuos hay una menor variabilidad genética. Eso quiere decir, como asegura Guimarães Riva, que son más “susceptibles a ser afectados por enfermedades infecciosas, degradación ambiental y otras amenazas externas”.  (Lea: Zoológico belga acorta los cuernos de sus rinocerontes para evitar su robo)

Sin embargo, la principal causa de la posible extinción de estos rinocerontes ha sido la caza, ya que el cuerno de esta subespecie es el más grande (pesa 6kgs). En algunos países como China y Vietnam, la población suele creer que sus cuernos, compuestos de queratina (como las uñas de los humanos) tienen poderes curativos para tratar la fiebre y enfermedades cardiovasculares. Incluso, algunas veces son recetados para tratar el cáncer.

La caza furtiva es la principal causa de la muerte de los rinocerontes. Sus cuernos se venden más caro que el oro en el mercado asiático. / Cortesía Save the Rhino

Su precio en los mercados asiáticos a veces supera el del oro. Según datos de la organización Save the Rhino, en Kenia, en algunos lugares 1 kilo del polvo de cuerno cuesta 60.000 euros, lo que equivale a $210 millones. Los países que más están involucrados en el tráfico de este es Vietnam, China y Mozambique. Este mismo instituto reveló que 2014 fue el año más crítico para el mercado de este, pues se estima que el tráfico ilegal movió entre 10 y 20 mil millones de dólares. (Le puede interesar: Rinocerontes negros vuelven a Ruanda después de diez años)

¿Cómo evitar que otras especies que están al borde de la extinción no desaparezcan?

Hay varios caminos para evitar otras especies corran la misma suerte que el rinoceronte blanco. Varias organizaciones internacionales como WWF, Greenpeace o la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza suelen emprender campañas para que la fauna silvestre no desaparezca y sus hábitats sean protegidos.

Las medidas que recomiendan las repiten con frecuencia. La más importante, quizás, es que cualquier ciudadano se abstenga de apoyar el tráfico de animales silvestres, para no promover la caza furtiva. Otro punto clave para evitar que eso suceda es informarse con las autoridades competentes. En el caso colombiano, el Ministerio de Ambiente, Parques Nacionales Naturales o el Instituto Humboldt, hacen campañas frecuentes sobre las especies que presentan algún tipo de amenaza. Los ejemplos sobran: el oso de anteojos, la tortuga de carey, el jaguar, el delfín rosado…

Como dice Guimarães Riva, es muy importante concientizarse de lo que uno consume, qué impacto tiene en el planeta y qué destino tiene la basura generada de este consumo. No es necesario ir a África para encontrar especies amenazadas. Un buen ejemplo es la tortuga del río Magdalena (Podocnemis lewyana), una especie críticamente amenazada que sólo es encontrada en Colombia y, además, es altamente impactada por el consumo de su carne y huevos, especialmente en Semana Santa”.