São Paulo se queda sin agua

La ciudad brasileña y 70 municipios aledaños donde viven 15 millones de personas podrían quedar sin agua en los próximos meses. El nivel de la represa Cantariera está en 3,5% de su capacidad.

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São Paulo, Brasil, está al borde de la peor pesadilla de su historia: quedarse sin agua. La represa Cantareira, que abastece a los 14 millones de personas que viven en la ciudad y los cerca de 70 municipios aledaños alcanzó el peor nivel de su historia: 3,5%. Las imágenes hablan por sí solas. Tierra cuarteada. Hilos de agua. Bocatomas desnudas. Vegetación seca. Y en la ciudad: el fantasma de las llaves sin agua que comienza a asomarse.

La campaña presidencial parece haber ocultado la inminente tragedia por unos días. Aceptar públicamente la crisis y tomar medidas extremas podría cambiar en cuestión de horas las tendencias políticas entre Dilma Rousseff y el opositor Aécio Neves. Pero sea quien sea el presidente este domingo, y si las lluvias no regresan pronto, tendrá inevitablemente su primera prueba de fuego.

Los directivos de la empresa estatal de saneamiento Sabesp, que abastece al 60% de los paulistas, niegan que se estén llevando a cabo recortes de agua encubiertos. Pero lo que dicen los habitantes de la gran metrópoli es otra cosa. Una encuesta realizada en septiembre, cuando el nivel de la represa no era tan dramático, detectó que el 38% de la población había experimentado cortes. El estado de São Paulo, el más rico de Brasil, podría convertirse en cuestión de días o semanas en el más pobre por no tener lo más elemental para el funcionamiento de una megaciudad: agua.

Por ahora, el gobierno paulista ha intentado desviar el agua de otras represas. Pero la demanda de 15 millones de personas supera esa oferta extra. La otra medida ha consistido en permitir el uso de una reserva técnica de 400 millones de metros cúbicos de agua conocida como “volumen muerto”. Para extraer esta agua, que se encuentra por debajo del nivel de las compuertas, los ingenieros han instalado motobombas.

Un estudio contratado a la consultora de energía PSR señaló que entre las causas de la crisis hídrica no está sólo la falta de lluvias sino también la sedimentación de los reservorios, el desvío de agua para irrigación y la pérdida de eficiencia en las turbinas.

En una entrevista concedida hace unas semanas a este periódico, el científico brasileño Antonio Nobre, uno de los que mejor conocen la Amazonia, aseguró que estaba cansado de advertir a sus compatriotas sobre el precio que pagarían si continuaban deforestando la selva. Justamente este: una crisis hídrica en el cuadrilátero que va de Cuiabá a Buenos Aires y de São Paulo a los Andes, el lugar en el que se produce el 70% del PIB del continente. Según su teoría, basada en múltiples estudios del microclima regional, la selva, con sus más de 400.000 millones de árboles, es una bomba natural que lanza millones de litros de agua a la atmósfera. Si esa bomba natural comienza a fallar, las lluvias pueden desaparecer en otros lugares.

* Los municipios pequeños

 El municipio de Cordeirópolis, a 160 kilómetros de São Paulo, es uno de esos lugares donde la crisis hídrica ya mostró su cara. La periodista María Martin, del diario El País de España, recorrió la zona recientemente. Allí se entrevistó con el alcalde Amarildo Zorzo, quien se ha hecho impopular por las duras medidas que se vio obligado a imponer para sortear la crisis.

Cuando asumió el cargo, Zorzo descubrió que sus coterráneos gastaban unos 250 litros por día, cuando el promedio recomendado por la OMS es de 110 litros. Zorzo, cuenta la periodista en su reportaje, “se convirtió rápido en lo que, en cualquier ciudad, se calificaría como el antipolítico. Subió las tarifas del agua, cortó las cañerías a quien no pagaba, decretó el estado de calamidad que le da poder para aprobar decretos y contratar sin tener que pasar por la Cámara Municipal, comenzó a multar a quien lavase vehículos y aceras con la manguera, dividió la ciudad en norte y sur para organizar los cortes”.

“Ya me avisaron que sería un desgaste político. Sin duda lo es, pero tengo escuelas, guarderías y hospitales que abastecer. No me considero un político, tengo que ser un gestor. La situación es extremadamente preocupante”, comentó el político.

Otro testigo entre los millones que ha tenido esta crisis ha sido el empresario Sidney Trindade, quien le contó a la periodista que su negocio hotelero cerca de la reserva se vino a pique y desapareció el 90% de sus clientes.

¿Por qué desde que comenzó la crisis no se han impuesto recortes planificados de agua en São Paulo, como sí lo hizo el alcalde Zorzo? El empresario brasileño tiene una respuesta: “No lo han hecho porque había Mundial y después elecciones, y quedaba feo. Mientras tanto, están acabando con el agua”.

Todos esperan que vuelva a llover pronto. Que el agua llegue definitivamente en los meses finales del año y las represas vuelvan a inundarse. Que la peor pesadilla de los paulistas termine antes de empezar. Y que la lección haya quedado aprendida sin necesidad del castigo.

 

 

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@pcorrea78

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Pablo Correa

Medio Ambiente

São Paulo se queda sin agua

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