Se deteriora la salud del último rinoceronte blanco del planeta

Sudán, el último macho de esta especie, tiene una grave infección en una de sus patas y todo apunta a que va a empeorar. Aunque las posibilidades de que se aparee con una de las dos hembras vivas es nula, aún hay una esperanza de procrear a través de inseminación artificial.

Así luce Sudán, el último rinoceronte blanco macho del mundo. www.olpejetaconservancy.org

Sudán es el último rinoceronte blanco (ceratotherium simum) del mundo. Está en OL Pejeta Conservancy, una reserva natural de Kenia, al oriente de África, y es posible que no le quede mucho tiempo de vida. Como informó esa organización en un comunicado, su salud ha empezado a deteriorarse y su futuro no pinta nada bien.

Desde finales de 2017 Sudán había presentado una infección en su pata derecha posterior y, pese a que respondió bien al tratamiento, recayó hace poco. Entonces, un equipo de veterinarios de Kenia, República Checa, Reino Unido y Sudáfrica, se había reunido para evaluar la situación y el animal había respondido bien al tratamiento. Hasta mediados de febrero había recuperado sus movimientos y sus hábitos de alimentación habían vuelto a ser los mismos.

Sin embargo, como advierte OL Pejeta Conservancy, el equipo encargado de su cuidado descubrió una segunda infección mucho más profunda que la anterior y, aunque el grupo de veterinarios ha estado trabajando durante 24 horas, la recuperación está tardando más de lo normal.

“Estamos muy preocupados por él. Es extremadamente viejo para ser un rinoceronte y no queremos que sufra innecesariamente”, asegura la organización. Ahora tiene 45 años, que equivalen a más de 90 en un humano.

Además de Sudán hay otras dos hembras vivas de esta especie. También están en Ol Pejeta, pero por la edad del macho la posibilidad de que se apareen es inexistente. La única esperanza de procreación es a través de inseminación artificial, pero hasta el momento no se han hecho pruebas en rinocerontes.

Ya en mayo de 2017 los responsables de la reserva habían lanzado una campaña para recaudar fondos que les permitieran desarrollar ese tipo de técnicas. A través de Tinder habían publicado un perfil que, finalmente, les permitió reunir US$ 9 millones.

"Soy único. Soy el último rinoceronte blanco macho en el planeta Tierra. No quiero parecer un aprovechado, pero el destino de mi especie depende, literalmente, de mí. Actúo bien bajo presión. Mido 1,82 metros y peso 2.267 kilos, por si esto importa", habían escrito.

De no prosperar ese método, todo apunta a que esta especie, que puede llegar a medir cuatro metros de longitud y hasta 1,85 metros de altura, se extinguirá en unos años. La caza furtiva que se extendió en África en búsqueda de los cuernos de estos animales, llevó a las poblaciones a un estado crítico. En el mercado asiático se pagaban a precios superiores al oro porque, creían, tenía propiedades curativas y afrodisíacas.