Se tomarán el río Magdalena

Organizaciones sociales y ambientales se unieron para recorrer el río Magdalena desde el Macizo Colombiano hasta Bocas de Ceniza.

Rituales a orillas del Magdalena serán comunes en esta movilización. / Asoquimbo

El objetivo es recuperar la memoria, la identidad y los procesos culturales que se han construido alrededor del río, además de recopilar iniciativas económicas lideradas por los habitantes de la zona y que no perjudican el recurso hídrico.

La movilización está organizada en dos etapas. La primera se llevó a cabo en los departamentos del Huila, Tolima y Caldas entre el 14 de marzo y el 29 del mismo mes, mientras que la segunda empezará en agosto en La Dorada (Caldas) y concluirá en Barranquilla el 12 de octubre.

Durante estos meses se realizarán foros, rituales, recorridos en canoa y conversatorios sobre biodiversidad, educación, extractivismo, experiencias de resistencia, políticas petroleras y fracking, entre otros temas.

El recorrido se inició con el ritual Yanakuna en San Agustín (Huila), donde alrededor de 300 personas se reunieron para mostrar su rechazo a los proyectos de minería y extracción de petróleo proyectados en sus territorios.

Entre los participantes estaba el escritor William Ospina, quien señaló que las movilizaciones en defensa de la naturaleza “no pueden ser percibidas simplemente como la lucha local de unos ribereños, sino como una lucha de la humanidad por salvar la esencia de su futuro. Es la lucha por salvar este planeta de un colapso anunciado. Nosotros no sólo somos los defensores del río, nosotros somos el río”.

La iniciativa, liderada por el Movimiento por la Defensa de los Territorios y la Vida ¡Ríos Vivos!, nace como un proceso de resistencia al Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena, elaborado por la firma Hidrochina, que planea la construcción de 17 represas para el año 2020, las cuales implicarían la reubicación de algunas comunidades indígenas, campesinas y pesqueras.

Según los testimonios recopilados durante la primera etapa, los ribereños han mostrado su preocupación por el aumento de la mortandad de peces cuando se hace el mantenimiento de las turbinas de las hidroeléctricas, así como el desplazamiento de comunidades. En respuesta se realizaron encuentros musicales, paseos de olla, actividades de limpieza y obras teatrales que resaltan la necesidad de cuidar el medio ambiente.