‘Sentipensar con la tierra’, estrategias para cuidar el medio ambiente

Habla el antropólogo colombiano Arturo Escobar, reconocido mundialmente por sus críticas al ‘desarrollo’.

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Han pasado más de cuarenta años desde que en Arturo Escobar se despertó un profundo interés por las crisis de desnutrición y hambre en el mundo. Cursaba entonces sus estudios de ingeniería química en la Universidad del Valle y posteriormente se inclinó por realizar un doctorado en Berkley sobre Filosofía, Políticas y Planificación del Desarrollo. Entonces se despertó también el interés por temas relacionados con los movimientos sociales y la biodiversidad.

En la actualidad Escobar hace parte del grupo de investigación Nación, Cultura y Memoria, adscrito a la Universidad del Valle. Treinta y nueve de sus publicaciones, de acuerdo con cifras de la base de datos Scopus, han sido citadas 3.660 veces en 3.370 publicaciones académicas, entre las que se encuentran revistas y handbook.

Entre sus libros publicados se destacan ‘La invensión del Tercer Mundo’; ‘Una minga para el postdesarrollo; ‘Lugar, medio ambiente y movimientos sociales en las transformaciones globales’ y “Más allá del tercer mundo: globalización y diferencia’, entre muchos otros que han de ser de consulta obligatoria para cualquier científico social. 

Ha recibido diversas distinciones entre ellas doctorados honoris causa por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia y por la Universidad de Manizales, y es reconocido en el campo académico como uno de los mayores críticos del desarrollo por sus reflexiones sobre el concepto de postdesarrollo.

Su más reciente libro, ‘Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia’, -publicado por la Universidad Autónoma Latinoamericana UNAULA- despliega un concepto que tomó prestado del maestro Orlando Fals Borda. Se refiere a la posibilidad –en realidad la necesidad- de pensar tanto con el corazón como con la mente: ‘debemos sentipensar con la tierra. 

 Escobar explica que las sociedades modernas han privilegiado la mente y la racionalidad abstracta como las únicas fuentes de conocimiento “algo que ha marginado e invisibilizado otras formas de conocimiento basadas en las intuiciones, las emociones, el sentimiento, y las formas de acercarse más directamente a la realidad, es decir, de maneras menos mediadas por la reflexión abstracta -aquí podemos aun incluir las experiencias espirituales, místicas, y los sueños como formas de conocimiento-”, anotó en diálogo con El Espectador.

Su libro se constituye en una apuesta por la defensa del medioambiente, mostrando la necesidad de apelar a formas diversas de ver la naturaleza y no como una simple despensa de materias primas. 

“Frente a la crisis ecológica, hoy en día aparece la necesidad de recobrar la 'intimidad' con la Tierra, y esta intimidad –que permite vernos a nosotros/as mismos/as como parte integral del universo—solo la lograremos con el sentipensamiento. El conocimiento abstracto, incluyendo la ecología, nos ayuda a comprender lo que llamamos la ‘naturaleza’, pero no es suficiente para realmente comprender el flujo incesante de la vida, del cual todos los humanos y no humanos somos igualmente parte. Re-situar al ‘humano’ en este flujo de la vida es uno de los grandes imperativos de nuestro tempo”, señala.

Son tres apartados claves los que contiene esta publicación; el primero que vuelve sobre los debates del ‘desarrollo’ y muestra las transiciones al postextractivismo, el feminismo comunitario entre otros; el segundo en el que reflexiona sobre la relación entre la territorialidad y la ancestralidad, así como dinámicas territoriales, extractivismo y conflictos ambientales y sociales en territorios afrodescendientes; y un último apartado en el que pone sobre la mesa una propuesta novedosa sobre los ‘estudios del pluriverso’. Una apuesta que pretende hacerle frente a un mundo que no reconoce la diferencia; “moderno/capitalista, secular, racional y liberal con su insistencia en la ilusión del “progreso” y el “desarrollo”, en el que el consumo individual y la competitividad del mercado se convierten en la norma y medida del actuar humano”.

“Los 'Estudios del pluriverso', debe aclararse, no son aplicables solo a grupos étnicos o a contexto rurales. En la medida en que todas y todos habitamos el pluriverso, a todas y todos nos competen, especialmente a aquellos/as que vivimos en los mundos urbanos más densamente individualizados, tales como las clases medias”, anota el investigador en la introducción del libro.

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