Ser “verde” en Colombia, un negocio de $80 mil millones

Desde que empezaron a funcionar en 2014, los negocios verdes han querido cambiar la manera en que se está desarrollando el país. Aunque hasta el momento solo hay 800, de acuerdo a su director director en el Minambiente, Mauricio Mira, la idea es que en una década estén presentes en todos los sectores. BioExpo, la feria que los promueve, acabará el 28 de octubre.

Varios cultivo de café son hoy un buen ejemplo de negocios verdes.EFE

¿A qué se refiere cuando hablamos de negocios verdes?

Los negocios verdes se han venido desarrollando desde hace mucho tiempo. Lo que hace el plan nacional de negocios verdes es definir criterios basados en principios sociales, económicos y ambientales. Los que cumplan con esos criterios del Plan Nacional de Negocios Verdes se identifican como negocios verdes. Algunos tendrán más criterios por lo cual serán negocios verdes ideales, intermedios o negocios verdes que están por desarrollar. Bajo esa óptica se puede decir que todos los emprendimientos o negocios que además tengan impactos positivos, se consideran negocios verdes.

Deme un ejemplo...

En una producción de café, usualmente la gente usa coadyuvante, fertilizantes, vehículos con combustibles fósiles. Pero cuando hablamos de un café orgánico, se utilizan productos orgánicos, biodegradables, energías limpias. Además compensan su huella de carbono. Es una producción verde que tiene un impacto social, que generalmente se hace con cooperativas y genera riqueza mediante un café diferenciado y competitivo. En la producción, de igual forma, se producen ahorros.

Colombia tiene una estrategia para impulsar los negocios verdes. ¿Cuándo empezó? ¿Qué se ha logrado?

Empezó en 2014 y ha sido una de las banderas del Minambiente. Hemos generado unos  800 negocios verdes. Casi todos son microempresarios. Mediante el Plan Nacional de Negocios verdes hemos generado unos 4 mil empleos directos y por encima de $80 mil millones en ventas. No se trata de negocios marginales sino productivos, diferenciados y que están generando riqueza.

¿Cuántos vienen en cola?

En total, hay 800 negocios verdes identificados y, de esos, entre 350 y 400 están validados. Son negocios que tienen que cumplir con los criterios mencionados. Acá todos tienen que ser consecuentes porque muchas empresas dicen que son verdes, pero que de repente, solo por poner un ejemplo, explotan menores de edad. Así que debe tener los tres componentes: social, ambiental y generar riqueza económica.

¿Cree que el modelo actual de desarrollo, basado en extracción de materias primas, raya un poco con ese modelo de negocios verdes?

Los negocios verdes son un pilar estratégico para el crecimiento verde del país. Cambiamos el paradigma económico mostrando que todos estos temas de negocios verdes en balance con el medio ambiente son una realidad y, frente a esto, podemos demostrarle a varios sectores que ser verda paga y paga muy bien.

¿Cuál cree que es el sector en el que hace falta implementar esos negocios verdes?

Por su situación particular, Colombia tiene que sacar adelante todo lo referente a la agricultura sostenible. Temas como la agroecología son muy importantes. No es solo un tema de diferenciación sino un balance con el ambiente. Eso va a generar muchos ingresos a  los agricultores. Y el otro gran  tema es el turismo. Hay un potencial enorme en el turismo de naturaleza.

Pero dar ese paso en el sector agrícola no parece sencillo...

Si la agricultura sostenible se hace bien, tiene que generar ahorros en la producción y una diferenciación económica. Estamos hablando de hacer las cosas de manera sostenible. Aquí hay muchas oportunidades de hacer las cosas y hay muy buenos modelos en Europa, en algunas partes de EE.UU. y en el Norte de México donde se hace agroecología a través de buenas prácticas ambientales que reducen los costos para el productor.

¿Cuánto cree que nos demoremos en dar ese gran salto de los monocultivos extensivos a la agricultura orgánica y la agroecología?

Es un proceso que no solo está pasando en Colombia sino en todo el planeta. Es un proceso que lo tenemos que hacer lo más pronto posible. La gente tiene que entender que sí se genera buenos dividendos económicos a través de buenas prácticas ambientales.  

Uno de los puntos clave en los negocios verdes es el pago por servicios ambientales. Es un asunto que no deja de generar desconfianza y polémica. Para usted, ¿por qué es bueno?

Los pagos por servicios ambientales son una herramienta para preservar y  conservar áreas ambientalmente estratégicas. La idea es preservar y conservar en lugares donde hay una producción agrícola. Tratamos de que el campesino tenga una herramienta económica y financiera que le permita recibir unos recursos mientras está generando una transición y conservación de una zona de interés estratégico ambiental. Son zonas que producen agua, que tienen una alta biodiversidad, que capturan carbono y que podamos certificar. Todo esto lo que le deja al campesino son unos recursos para preservar esas zonas. Es un camino para que no haya un fenómeno de movilización de gente, sino que las comunidades que viven en estos territorios tengan un recurso interesante para conservar.

Una de las polémicas giraba en torno a la posesión de las tierras. ¿Al final quién queda con ellas?

Ese ya no es el punto de discordia. La tierra es del campesino. La idea es que la gente que pueda identificar de forma tranquila la posesión puede acceder a un esquema de pago por servicios ambientales. Ya hay varios esquemas. Lo que hicimos con la ley fue generar un gran paraguas para que estos esquemas tengan continuidad sistemática en el tiempo.

¿Cuánto nos demoramos en que ese tipo de negocios llegen, por ejemplo, a áreas cocaleras?

Eso es un tema en el que estamos trabajando. Es un proceso pedagógico donde hay que explicarle al campesino otra forma de hacer las cosas y educar al mercado para que la gente entienda que comprar ese tipo de productos no solo es bueno para el ambiente sino para las comunidades. Y también es un tema de salud: no es lo mismo comerse algo con fertilizantes que algo que  orgánico. Es un proceso de romper un paradigma económico. Eso toma un tiempo. Tal vez en 5 o 10 años ya veamos un fortalecimiento.