Inversiones del Fondo Adaptación con tecnología mundial

Siete maravillas adaptadas al cambio climático

El fenómeno de La Niña que enfrentó Colombia durante 2010 y 2011 no sólo dejó el derrumbe de viviendas, escuelas e incluso municipios enteros, sino que trajo consigo iniciativas adaptadas al cambio climático que benefician a comunidades a lo largo y ancho del país, y con ello la esperanza de niños y adultos que ahora tienen una casa, una carretera y un espacio donde vivir tranquilamente.

Familias completas se han beneficiado de las iniciativas del Fondo Adaptación, que impactan viviendas, escuelas, puentes y carreteras a lo largo y ancho del país. / Cortesía

El fenómeno de La Niña que enfrentó Colombia durante 2010 y 2011 no sólo dejó el derrumbe de viviendas, escuelas e incluso municipios enteros, sino que trajo consigo iniciativas adaptadas al cambio climático que benefician a comunidades a lo largo y ancho del país, y con ello la esperanza de niños y adultos que ahora tienen una casa, una carretera y un espacio donde vivir tranquilamente.

Ejemplo de ello son las intervenciones del Fondo Adaptación, basadas en conocer y dimensionar las amenazas posibles y, a partir de allí, establecer un escenario aceptable (de riesgo bajo) para adelantar la construcción de la infraestructura, de tal forma que en el diseño mismo se integren los elementos necesarios para que resista, controle o evite la materialización de los riesgos identificados.

Protección de toda una ciudad

Cali está amenazada por el desbordamiento del río Cauca. El reto es reforzar el jarillón que protege el oriente de la ciudad para evitar que se pueda afectar cerca del 50 % del área urbana. Asegurar la sostenibilidad de Cali ha implicado una inversión cercana al billón de pesos en reforzamiento del sistema de jarillones y de la infraestructura vital y de drenaje, para que la ciudad esté protegida en un evento simultáneo de sismo y creciente del río Cauca, además de para la reubicación de cerca de 25.000 personas.

El reforzamiento consiste en una pantalla de suelo de cemento a lo largo del jarillón (26 kilómetros), que además de impermeabilizarlo impide la continuidad de los túneles que forma la hormiga arriera, más las raíces de los árboles y las conexiones ilícitas que cruzan el jarillón.

Cuenta con un sistema de reducción de presión del agua para disminuir el efecto de un posible sismo que haría que el jarillón se hundiera en las zonas donde hay depósitos de arena. El sistema de drenaje se mejoró con la construcción de dos compuertas en la estación de bombeo Paso del Comercio, con lo cual se duplicó la capacidad para evacuar las aguas lluvias de la ciudad que deben ser bombeadas a través del jarillón.

Infraestructura vial adaptada al cambio climático

La revolución de la infraestructura vial que vive el país tiene un componente adicional que fue producto de la crisis ocasionada por el fenómeno de La Niña 2010-2011: vías adaptadas al cambio climático. Hoy, a través del Fondo Adaptación, se han invertido más de $1,8 billones para atender 378 puntos que anteriormente eran críticos y ahora son referentes de ingeniería para Suramérica.
Los sitios donde tradicionalmente las intensas lluvias provocaban inundaciones o deslizamientos fueron intervenidos con puentes, viaductos, taludes o desviaciones que les hacen el quite a las dificultades geomorfológicas 
del terreno.

Muestra de ello son los 30 puentes que se construyeron y que mejoran la conectividad en el país con el puente Hisgaura en Santander, que será el más alto de Suramérica (148,3 mts), Gambote que conecta los puertos de Cartagena y Barranquilla con el Centro del país, Burulco en el departamento del Cauca o el Celeste que será el más largo de Colombia (2,3 km de longitud) y forma parte de la interconexión vial Yatí Bodega.

El ejemplo de Gramalote, Santander

El municipio de Gramalote, ubicado en Norte de Santander, fue reconocido por el Banco Mundial como un ejemplo de reasentamiento en Suramérica. Esto debido a que su construcción empezó desde cero, partiendo de la escogencia del lote con un análisis de riesgo, hasta casas bioclimáticas con diseños que tienen en cuenta las costumbres de los gramaloteros, pasando por una plaza principal con molinos de viento que captan el agua subterránea y es reutilizable.

Gramalote lo conforman 1.007 casas, un colegio, un hospital, una plaza de mercado, un parque principal, un centro administrativo municipal, un acueducto, un alcantarillado, una megaestación de Policía y dos vías de acceso.

infraestructura que mejora la calidad educativa

Hoy, la lluvia y las condiciones climatológicas no se interponen en las clases de más de 52.000 estudiantes del país que mejorarán su aprendizaje en 1.550 aulas, laboratorios, centros de recursos, canchas multifuncionales y espacios deportivos adaptados al cambio climático y construidos por el Fondo Adaptación. Estos colegios tienen la particularidad de contar con estudios detallados de amenaza y riesgo para garantizar la conservación de la infraestructura y la continuidad de la vida académica.
Desde La Guajira hasta Nariño, con la construcción, reconstrucción y dotación de 266 sedes educativas que se llevan a cabo en 17 departamentos, el Fondo le apuesta a una educación equitativa.
Esta oferta educativa en zonas rurales alejadas representa el 80 % de la intervención de la entidad y beneficia a más de 31.600 niños.

Recuperación del mar azul de Cartagena

El sueño de recuperar el azul del mar de Cartagena y evitar que las poblaciones del Canal del Dique se vean afectadas constantemente por las inundaciones empieza a ser realidad. El Fondo Adaptación desarrolla un proyecto con cinco objetivos fundamentales: reducir el riesgo de las inundaciones en las poblaciones de influencia del Canal del Dique, controlar los sedimentos para evitar que lleguen a la bahía de Cartagena, permitir la navegabilidad durante las 24 horas los 365 días del año, restaurar los ecosistemas y garantizar el abastecimiento de agua potable.

Para ello se trabaja en dos fases, la primera de las cuales es la proyección de los centros poblados y, la segunda, la construcción de dos esclusas y una compuerta tipo Canal de Panamá. La primera fase está ejecutada casi en su totalidad. Con una intervención de 52,5 km de dique, el Fondo Adaptación ejecuta tres tipos de obras: refuerzo de dique existente, construcción de dique nuevo, y control, con lo cual se reduce el riesgo de inundación para más de 217.000 personas en 12 centros poblados y dos tramos viales en los departamentos de Bolívar y Atlántico. La segunda fase avanza en su etapa de estructuración financiera.

Fondo verde le apuesta a La Mojana

La Mojana es una extensa zona del país de 1,1 millones de hectáreas que por sus características geográficas (allí convergen los principales ríos del país: San Jorge, Magdalena y Cauca) presenta condiciones hidrológicas especiales.
Por primera vez en la historia del país se planteó una intervención integral que incluye el manejo de dinámicas ambientales, la mitigación del riesgo por inundaciones, la protección de centros poblados, la construcción de infraestructura (viviendas, colegios, hospitales, vías) y un componente social con programas de reactivación económica.

Es un proyecto a largo plazo que busca una solución definitiva y el primero en Colombia que recibe recursos del Fondo Verde del Clima (GCF) por US$38,4 millones. Su primera fase contempló un estudio detallado de la región para entender sus dinámicas hídricas y los diferentes escenarios de amenaza de inundación.

Con ese estudio se puede determinar la mejor alternativa para realizar las obras de protección en los municipios de la región y el manejo de las dinámicas hidráulicas para el control de inundación, contemplando el dique marginal  y la reconexión del río Cauca  con su planicie inundable, así como el proceso de recuperación de caños.

En los 11 municipios de la región, el Fondo Adaptación construye 6.167 soluciones de vivienda, 38 colegios, tres IPS —en Guaranda (Sucre), Sucre (Sucre) y Nechí (Antioquia)— y una sede del Sena.

Viviendas libres de inundaciones

Más de 120.000 colombianos duermen tranquilos hoy y alejaron el fantasma de las inundaciones gracias a que tienen casas seguras, adaptadas al cambio climático. Más de 27.000 viviendas han sido entregadas ya en 840 municipios de 28 departamentos del país: 57 % de ellas en la zona rural y 43 % en la urbana. Están construidas con un componente fundamental: estudios de riesgo de inundación a 100 años, lo que les permite estar en zonas libres de inundación, deslizamiento o socavación.

Es la forma como el Estado llega por primera vez a las regiones más apartadas del país con soluciones concretas. Por ejemplo, en la cabecera municipal de Riosucio (Chocó) se construye un proyecto de 157 viviendas unifamiliares. Son casas construidas con madera certificada de la región y levantadas sobre doce zapatas en concreto, cimentadas en pilotes de madera que se amarran con vigas de concreto reforzado.