Sistema alimentario en Colombia, hacia una transformación más sostenible

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Un estudio señala que para 2050 se perderían millones de kilómetros cuadrados de hábitats por la producción de alimentos. Mientras en algunos países se desperdicia parte de ellos, casi 690 millones de personas pasan hambre. Para comprender el estado del sistema en Colombia, la UE, FAO y CIRAD lanzaron un estudio que involucró a diferentes actores nacionales.

Uno de los principales retos a los que se enfrenta la sociedad actual es la transformación de los sistemas alimentarios para evitar una mayor pérdida de biodiversidad. Uno de los más recientes estudios, publicado el 23 de diciembre de 2020 en Nature Sustainability, muestra que para 2050 se podrían perder millones de kilómetros cuadrados de hábitats naturales si no se cambia de forma rápida la manera en la que se producen y consumen los alimentos. De acuerdo al equipo de investigación, dirigido por la Universidad de Leeds y la Universidad de Oxford (Reino Unido), la expansión agrícola para alimentar a una población mundial cada vez más rica probablemente afectará a unas 20.000 especies de mamíferos, aves y anfibios. (Lea: La estrategia “Farm to Fork”: una transición hacia alimentos más sostenibles y saludables)

“Es probable que casi 1.300 especies pierdan al menos una cuarta parte de su hábitat restante, y cientos podrían perder al menos la mitad. Esto las hace mucho más propensas a extinguirse. En última instancia, tenemos que cambiar lo que comemos y cómo se produce si queremos salvar la vida silvestre a escala global”, asegura David Williams, autor principal de la investigación y profesor de la Escuela de la Tierra y el Medio Ambiente de Leeds y el Instituto de Investigación de Sostenibilidad. Para determinar estos resultados, los expertos vincularon las proyecciones de cuánta tierra agrícola necesitará cada país con un nuevo modelo que estima dónde es más probable que ocurra la expansión y el abandono agrícola.

Mientras en algunos países se desperdicia parte de los alimentos, casi 690 millones de personas pasan hambre, según la Unión Europea. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los sistemas alimentarios están vinculados a 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “Mejorar su sostenibilidad, resiliencia y capacidad de inclusión tiene efecto para alcanzar los ODS. El desafío para los sistemas alimentarios no sólo es producir alimentos y tener un impacto en la seguridad alimentaria y nutricional, sino también de contribuir a la construcción de un planeta sostenible y a condiciones de vida decentes a largo plazo”, asegura la organización.

Esta es una tarea global que ningún actor puede emprender solo. Por ello, la UE, la FAO y el CIRAD unieron esfuerzos para comprender retos y desafíos que enfrentan los sistemas alimentarios. Uno de los países priorizados es Colombia, que ha manifestado su interés y compromiso por abordar estos temas. Para entender esos retos, se realizó el “Análisis de sistemas alimentarios en Colombia: retos y oportunidades”, con el que se lanzó un estudio integral que pretende generar información e identificar líneas de acción para lograr un sistema sostenible, resiliente e incluyente. Al taller asistieron más de 100 representantes del sector público, privado, dirigentes gremiales, de la sociedad civil y de comunidades étnicas.

Durante el taller, Matilde Ceravolo, jefa adjunta de Cooperación de la Unión Europea, explicó que el análisis que están promoviendo a nivel mundial, hace parte de la puesta en marcha del Pacto Verde europeo en conjunto con los principales países socios de la UE. “El Pacto verde es la nueva estrategia de desarrollo de la Unión Europea, que propone salir de la crisis económica a través de inversiones verdes que a su vez creen empleo y prosperidad; desde el convencimiento que el desarrollo debe ser inclusivo y sostenible y con el cuidado de no dejar a nadie atrás, en particular a mujeres, jóvenes y grupos étnicos”, añadió. Para conseguirlo se deberán involucrar todos los sectores de la economía. (Puede leer: Inseguridad alimentaria: otra cara de la pandemia golpea a la región)

Una de las apuestas para promover un sistema alimentario más sostenible, impulsada por la UE, es la “De la granja a la mesa”, que incluye la revisión de las formas en que se usa el suelo y cómo se producen, almacenan, empaquetan, procesan, negocian, distribuyen y desechan los alimentos. “Compromete metas importantes para 2030 a partir de una agricultura verde, regenerativa e incluyente. Entre ellas están reducir un 50 % el uso de plaguicidas químicos y 50% del uso de los más peligrosos; disminuir las pérdidas de nutrientes al menos un 50 %, sin alterar la fertilidad del suelo y reducir el uso de fertilizantes un 20 %; aumentar al 25 % del total de tierras agrícolas dedicadas a la agricultura ecológica”, señaló Ceravolo.

Por su parte, Alan Bojanic, representante de la FAO Colombia, sostuvo que es importante identificar cuál es el sector apropiado para hacer las mejores intervenciones. Una de las preocupaciones, agregó, es determinar cómo se pueden hacer más eficientes los sistemas alimentarios. “Esta consultoría, de alguna manera, es un preámbulo para la gran cumbre mundial sobre sistemas alimentarios promovido por Naciones Unidas, donde vamos a converger distintas iniciativas propuestas. La idea es no olvidarnos que el ODS 2 nos habla de erradicar el hambre en el mundo y sabemos que los números no nos han acompañado en los últimos años y peor en la pandemia, que ha agravado la situación mundial”, dijo.

Para Juan Gonzalo Botero, viceministro de Asuntos Agropecuarios del Ministerio de Agricultura, el sector agropecuario colombiano fue protagonista durante la crisis provocada por la pandemia en los primeros seis meses de 2020. “Nos enfrentamos a situaciones muy complicadas, como la desaceleración económica, la incertidumbre en los mercados por efecto del COVID, las caídas en los indicadores sociales también fueron notables. A pesar de esto, nuestro sector agropecuario logró mostrar su potencial y su enorme pujanza. Sin parar ni un minuto logramos garantizar la seguridad alimentaria de los colombianos en todo el territorio”, aseguró.

Botero, además, habló de las apuestas de reactivación del sector que estuvieron unidas a las apuestas de mantenimiento de las opciones productivas del país. “El COVID nos llevó a generar estrategias que nos permitieran mantener la cadena de suministro de alimentos de manera ininterrumpida para poder responder a la demanda alimentaria del país y, lo más importante, proveyendo alimentos sanos, inocuos y de alta calidad en nuestras mesas. Para esto es necesario seguir promoviendo sistemas productivos agropecuarios sostenibles que mejoren la eficiencia en el uso de recursos naturales”, dice.

El taller contó con una activa participación de los diferentes actores que abordaron cuatro dimensiones durante las sesiones: la ambiental; la seguridad alimentaria y socioeconómica; gobernanza y la equidad territorial. A nivel mundial, señala la FAO, el desafío para los sistemas alimentarios además de producir alimentos y tener un impacto directo en la seguridad alimentaria y nutricional, debe contribuir ampliamente a la construcción de un planeta sostenible y a las condiciones de vida dignas para todas y todos a largo plazo. (Lea también: Países de la CAN impulsarán una Agenda Agropecuaria Andina para la reactivación del sector)

Matilde Ceravolo señaló que “los resultados obtenidos serán piezas fundamentales en nuestra estrategia de cooperación con Colombia para el período 2021-2027 y le permitirán a la sociedad colombiana aprovechar todas las oportunidades que brinda el mercado agroalimentario europeo. Además ayuda a identificar los temas que se requieren para fortalecer las capacidades del país y su sector productivo. Esperamos una participación activa y propositiva de todos ustedes así, en conjunto, podemos construir un planeta más incluyente, sostenible y resiliente”, agregó.

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