Soluciones para el Canal del Dique

En septiembre de 2015 deberá estar definida la estrategia para ponerle freno a la sedimentación que está degradando las bahías de Cartagena y Barbacoas.

El rompimiento del Canal del Dique en 2010 dejó bajo el agua las casas de cientos de pobladores del norte del país. / El Espectador

“Cartagena como ciudad, como puerto, como centro de atracción turística, está en juego. De la intervención que se haga en el canal y de los estudios que hoy se lleven a cabo depende su futuro”. Las palabras, pronunciadas ayer, durante el III Foro “Canal del Dique, un reto de nación”, son de José Vicente Mogollón, ex ministro de Medio Ambiente, y resumen en gran parte la preocupación que actualmente genera esa obra artificial por la que discurre el río Magdalena.

El evento, organizado por El Espectador y The Nature Conservancy, buscaba disipar las dudas que rodean esta fase de estudios, que arrancó en agosto de 2013, justo cuando el Gobierno destinó $1,02 billones para intervenir el Canal. El proceso ha estado a cargo del Consorcio Dique (Gómez Cajiao y Royal Haskoning DHV) y, como aseguró Carmen Arévalo, gerente del Fondo de Adaptación, deberá culminar en septiembre de 2015.

Para esa fecha ya se deberá tener definida una ruta que ponga freno a la sedimentación que llega a las bahías de Cartagena y de Barbacoas y que está teniendo un profundo impacto ambiental en los corales de las Islas del Rosario.

¿Cómo avanza ese proyecto? “Hasta el momento se han cumplido los plazos establecidos. Ya tenemos unas alternativas planteadas, pero no hay que apresurarse. Una solución para todos esos problemas depende del buen entendimiento del sistema físico y ambiental del Canal. Claro, hemos tenido una serie de dificultades, como los permisos de la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) para llevar a cabo, por ejemplo, la colecta de información primaria”, aseguró el ingeniero Fortunato Carvajal, representante de la firma Royal Haskoning.

Según explicó Carvajal ante los más de 200 asistentes, el Consorcio ha realizado una serie de análisis que comprenden estudios de geología, de concentración de sedimentos, de niveles de agua, del estado de los ecosistemas marinos; además, varias consultas con comunidades, entre otros. Posteriormente, con los datos recogidos se crearán unos modelos matemáticos que permitirán saber cuál es la mejor opción.

Esas alternativas se resumen a la construcción de una infraestructura basada en esclusas que controle el nivel de los caudales y regule la entrada del río Magdalena al Dique. La pregunta es: ¿Por cuál tecnología optar?

“Hay una que consiste en restaurar el sistema de bahías y otra apunta a recuperar el de ciénagas. Pero tenemos que encontrar una intermedia que responda a las necesidades de la comunidad, solucione los inconvenientes y, además, sea la más óptima a la hora de asignar de recursos. La ingeniería está disponible, pero van a aparecer muchas preguntas y oposiciones, así que tendremos que llegar a un consenso”, afirmó Carvajal.

Thomas Walschburger, director científico de The Nature Conservancy, concuerda con este punto. “El sistema que se establezca debe ser muy flexible, porque hay una cantidad de problemas, como la concentración de mercurio que hay en el río. Con la solución no todos van a ganar, es un tema muy complejo. Es posible que en algunas zonas desaparezcan especies. Por eso es necesario que haya muy buena ciencia para que tomemos las decisiones adecuadas. Debe haber también un monitoreo muy riguroso”, dijo, teniendo en cuenta que por ahora no se sabe quién se encargará de hacer un monitoreo constante cuando el Canal del Dique entre en funcionamiento.

Esta inquietud la compartieron todos los exponentes. Para Paulino Galindo, de la Corporación Autónoma de Magdalena, deberían ser ellos quienes se encarguen de la labor. Eso, si todas las instituciones implicadas cumplen a cabalidad con su rol respectivo. Arévalo, del Fondo de Adaptación, estuvo de acuerdo, aunque aseguró que en verdad “hoy no tenemos la respuesta a esa pregunta. Es necesario que el nuevo Plan de Desarrollo contemple esa situación”.

Elizabeth Taylor, representante de Minambiente, piensa de forma similar: “Lo que me parece vital —concluyó— es definir una estructura de gestión donde confluyan diferentes autoridades. Aunque hay otra cosa de suma importancia que no se ha respondido: ¿Cuál va a ser el esquema de financiación? No podemos volver a caer en los errores del pasado”.

 

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