Sombrío futuro para los microorganismos en el océano austral

El estudio de modelos, publicado en la revista 'Nature Climate Change', pronostica que, debido a las tasas actuales de emisión de dióxido de carbono, la profundidad a la que pueden sobrevivir algunos organismos sin cáscara se reducirá desde un promedio de 1.000 metros hoy a solo 83 metros para el año 2100.

Ilustración de microorganismos. Kristen Krumhardt / University of Colorado Boulder.

Los microorganismos marinos en el Océano Austral pueden enfrentar un riesgo mortal para finales de siglo, a medida que la acidificación reduce drásticamente su hábitat.

El estudio de modelos, publicado este lunes en la revista 'Nature Climate Change', pronostica que, a las tasas actuales de emisión de dióxido de carbono, la profundidad a la que pueden sobrevivir algunos organismos sin cáscara se reducirá desde un promedio de 1.000 metros hoy a solo 83 metros para el año 2100, una reducción drástica del hábitat viable. (Lea: Acidificación del océano perturba a los peces)

La fuerte caída, que podría ocurrir repentinamente en un periodo tan corto como un año en áreas localizadas, podría afectar significativamente a las redes alimentarias marinas y conducir a cambios en cascada en los ecosistemas oceánicos, incluidas las interrupciones de las pesquerías mundiales vitales.

La acidificación ocurre cuando los océanos absorben el dióxido de carbono atmosférico (CO2) creado por la quema de combustibles fósiles. La absorción altera la química del agua, disminuyendo su pH y reduciendo la cantidad de carbonato disponible, que los microorganismos como los corales y pterópodos utilizan para construir sus capas de carbonato de calcio.

"Estos organismos calcificantes lucharán para construir y mantener sus conchas a medida que avanza la acidificación --dice la autora del estudio Nicole Lovenduski, profesora del Departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de CU Boulder (ATOC, por sus siglas en inglés) y del Instituto de Investigaciones Árticas y Alpinas (INSTAAR, por sus siglas en inglés)--. En el futuro, una bolsa de agua corrosiva se asentará justo debajo de la superficie, lo que dificultará la vida de estas comunidades, principalmente de organismos que habitan en la superficie". (Le puede interesar: Los 20.000 millones de microorganismos que viven bajo nuestros pies)

EL OCÉANO AUSTRAL, PARTICULARMENTE VULNERABLE A LA ACIDIFICACIÓN

"Este estudio muestra que nuestras tasas actuales de emisión de dióxido de carbono están influyendo no solo en la química del Océano Austral sino también en la estructura de su red alimenticia", afirma Simone Metz, director del programa de la División de Ciencias del Océano de la Fundación Nacional de Ciencias, que financió la investigación. El Océano Austral es particularmente vulnerable a la acidificación debido a las aguas más frías que aumentan la solubilidad del CO2, así como a los afloramientos persistentes que acercan el agua rica en carbono a la superficie.

El estudio, dirigido por la entonces asistente de investigación de la Universidad de California en Boulder, Gabriela Negrete-García, utilizó datos del 'Community Earth System Model' (CESM) para pronosticar la acidificación de los océanos bajo varios supuestos de emisiones de CO2, analizando específicamente los cambios en la saturación de carbonato de calcio. El equipo también examinó muestras de agua recolectadas de expediciones previas a bordo del Océano Austral.

"Sospechamos que estudios anteriores han pasado por alto el surgimiento del horizonte poco profundo al promediar datos de varios modelos diferentes en lugar de observar las realizaciones de modelos individuales", apunta Negrete-García, exmiembro de INSTAAR y ahora estudiante graduado en la Institución de Oceanografía Scripps, en California, Estados Unidos.

Aunque las simulaciones individuales del modelo difirieron en el momento en que se produjo el cambio de umbral, algunos lo pronosticaron en 2006 y otros en 2038, la investigación sugiere que el cambio puede ser inevitable en grandes regiones del Océano Austral independientemente de los futuros esfuerzos de mitigación.

"Si las emisiones se redujeran mañana, este horizonte repentinamente poco profundo todavía aparecería, incluso si posiblemente se retrasara --afirma Lovenduski--. Y esa inevitabilidad, junto con la falta de tiempo para que los organismos se adapten, es lo más preocupante". (Le puede interesar: El calentamiento global cambiará el color de los océanos)