Superviviente de avalancha en Perú: "el riesgo es estar postrados en el cemento"

El catalán Pablo Belmonte, de 26 años, único sobreviviente de la avalancha que se presentó este fin de semana en los Andes peruanos y cobró la vida de tres españoles y un peruano habló sobre la tragedia.

Mercedes Palomino- EFE
09 de enero de 2019 - 12:48 a. m.
El catalán Pablo Belmonte, de 26 años.  / Tomado de televisión.
El catalán Pablo Belmonte, de 26 años. / Tomado de televisión.

El catalán Pablo Belmonte, de 26 años, único sobreviviente de la avalancha que el domingo pasado causó la muerte de otros tres españoles y un guía peruano en los Andes de Perú, se recupera "con calma" y sin rencor hacia la montaña en la ciudad andina de Huaraz en tanto espera curen sus heridas del accidente.

Muy afectado emocionalmente por la pérdida de tres compañeros de la infancia, con quienes compartía la pasión por las montañas y con quienes vivía un largo viaje por Latinoamérica, Belmonte lamentó en una entrevista con Efe la ausencia de medios en la zona, como helicópteros de rescate, que pudieran ayudar a salvar a sus amigos.

¿Cómo se encuentra actualmente?

Estoy mejor de lo que cabría esperar. Tengo dolor en todo el cuerpo, pero son lesiones menores. Nada de gravedad o que pueda repercutir. Tengo mucho dolor para sentarme o moverme, pequeñas contusiones. Hay alguna fractura, alguna luxación, alguna herida que han tenido que curar o coser.

Yo solicité el alta voluntaria del hospital, y ahora estoy siendo atendido por mis amigos en el hostal, donde me están cuidando mucho y donde estoy rodeado de gente que me quiere y que quería también a los chicos accidentados.

¿Cuánto tiempo calculan los médicos que tardará su recuperación?

Me hicieron 15 radiografías. No han visto que nada comprometa mi salud. Yo creo que entre dos semanas y un mes ya volveré a estar más o menos bien. Me recupero rápido, es esperar nada más.

¿Cómo ocurrió el accidente?

Nosotros estábamos de tarde ahí, y hubo una tormenta eléctrica muy fuerte. Llevábamos equipos metálicos y entonces había riesgo de que nos impactara algún rayo, así que decidimos bajar muy rápido.

El tema también del cambio climático que estamos viviendo, la última semana aquí hizo básicamente sol cuando tenía que estar lloviendo o nevando. Entonces sobre esa capa de nieve compacta, casi hielo, se generó una capa de nieve virgen, y al bajar corriendo, resbalamos. Digamos que cinco personas encuerdadas en la nieve, era imposible detener la caída.

¿Primera vez que subía al nevado Mateo?

A este nevado sí. Debo decir que es un nevado relativamente fácil, que no tiene ninguna complicación. La duración de la ruta es realmente un paseo que se puede hacer al mediodía, pero los accidentes en la montaña ocurren. Y las montañas están muy por encima de los seres humanos.

¿Ustedes realizaban esta práctica habitualmente?

Era la primera vez en mi vida que ponía pegas para ir a la montaña, pero son cosas que pasan. Todos llevamos toda la vida yendo a la montaña, nos podía haber ocurrido algo en otra ocasión, no sucedió, sucedió ahora. Siempre es un riesgo que conlleva, pero el mayor riesgo es estar postrados en el cemento, con la vida moderna, con depresiones. No hay nada tan peligroso como la selva de cemento. No éramos deportistas de elite, pero nos gusta la montaña.

¿Eran amigos muy cercanos ustedes cuatro?

Éramos amigos desde la infancia, desde la escuela.

¿Cuánto tiempo estuvieron en Perú?

Estábamos en Perú entre tres y cuatro meses, incluso tuvimos que renovar el visado porque este nos caducó.

¿Habían estado recorriendo otras montañas en Perú?

Sí, hemos ido recorriendo algunas otras montañas en Cusco, también en Bolivia.

¿Era un único viaje o tenían pensado seguir a más países de la región?

Llevábamos ya más de medio año viajando, no teníamos mucho plan, simplemente ir fluyendo. La idea era seguir a Ecuador, Colombia. En otra oportunidad será.

¿Cree que hubo algo que se pudo hacer por sus amigos?

Los equipos de rescate de la zona donde estuvimos, que era muy remota, tienen un acceso muy complicado. Sin embargo, hicieron grandes esfuerzos, me gustaría agradecerles mucho.

Pero sí me gustaría decir que Huaraz es una de las capitales mundiales del montañismo, y cuando solicité ayuda, pedí un helicóptero, porque era imposible moverlos. Como estuvieran con vida, por las heridas que tenían, era necesario un helicóptero de auxilio, pero resulta que no hay un helicóptero en esta zona.

Yo sé que los presupuestos son limitados, que se invierte en lo que se considera primordial, pero siendo esta una maravilla del mundo como es al Cordillera Blanca de Huaraz, y sabiendo que aquí van a llegar turistas de todo el mundo, va a haber más accidentes.
Con un helicóptero más de la mitad del equipo se pudo haber salvado.

¿Cómo se reaccionó ante su llamado de auxilio?

Yo solicité ayuda antes de las 2.00 del mediodía. Me recibió un guía que estaba en la carretera, y él activó la alarma. A las seis de la tarde estaban llegando los primeros efectivos a la carretera.
Yo estuve por tres horas brindando primeros auxilios a mis compañeros. Los accidentes pasan. No quiero echar la culpa a nadie, pero creo que se debe tomar en cuenta que es necesario tener un helicóptero de rescate para poder evitar nuevas desgracias.

¿Cuándo piensa volver a Barcelona?

Tan pronto como esté en condiciones de volar, tomaré un vuelo a Barcelona para estar con la familia, para recuperarme. De ahí ya veré el futuro, que tampoco es que me preocupe mucho ahora.

¿Cómo recordará a sus amigos?

Voy a seguir yendo a la montaña y seguiré llevándolos conmigo adonde vaya. 

Por Mercedes Palomino- EFE

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